Inma Shara es una de las directoras de orquesta más prestigiosas del momento, y una de las más jóvenes. Esta alavesa ha dirigido a las mejores orquestas del mundo y ha sido discípula de directores de la talla Zubin Mehta y Ricardo Muti. Defensora de las ventajas que aporta la música clásica al ser humano, ha visto ahora reconocido su esfuerzo con el Premio a la Excelencia Europea, que distingue anualmente el éxito a nivel mundial de personas y colectivos del continente. Shara es una de las pocas celebridades del mundo de la cultura y el arte que recibe a título personal el galardón y asegura que todavía no lo ha asumido por completo. Para ella, el Premio a la Excelencia Europea no es sólo el reconocimiento a una vida entregada a la música clásica, es un paso más para que su sacrificio y el de otros muchos artistas dedicados a la dura tarea de difundir la música clásica sean trasladados al lugar que se merece.
Ante todo felicitarla por su premio a la Excelencia Europea, usted es una de las pocas celebridades del mundo de la cultura y el arte que recibe tan notable galardón, ¿Cómo se siente cuando tantos años de sacrificio son reconocidos?
No termino de asimilarlo básicamente por el argumento, es un premio que se suele dar a organismos o empresas y no tanto a personas. Por ello me siento muy orgullosa y si cabe es el alimento fundamental para que el artista que llevamos dentro los que nos dedicamos al mundo de la música clásica, se vea reconocido nuestro trabajo. Porquen antes que artistas somos personas y necesitamos de ese reconocimiento, de ese motor que te ayuda a seguir. Y en este caso ese motor son la gratitud y el aplauso del público que te llena de gloria y te hace ser más humilde y más agradecida con la gente que, en definitiva, ella es la que nos da la vida artística
También siento que es un reconocimiento, y lo quiero hacer extensivo en esta entrevista y dejar constancia de ello, este es un premio a la música clásica.
Dice que el galardón es un reconocimiento a la música clásica, ¿en qué momento se encuentra la música clásica en la actualidad? ¿Cómo la ve usted?El deporte llena los periódicos pero la música clásica queda relegada muchas veces a un segundo plano. En general existe un trabajo silencioso por parte de los artistas, es un trabajo minucioso, exhaustivo, necesita una capacidad de sacrificio y entrega que muchas veces no se ve recompensado; y por eso repito que este premio es un reconocimiento a toda la música clásica, y una manera de agradecer a todos esos artistas que se sacrifican día a día para dar lo mejor de si al público. Difundir la música clásica y hacer de la música clásica lo que es, un Arte con mayúsculas.
¿Usted cree que el público es poco receptivo o tiene miedo de la música clásica?Yo creo que la música clásica hay que fomentarla desde la educación, muchas veces hay un respeto excesivo hacia ella. Entendiendo que es parte de un círculo determinado, algo elitista y yo siempre he abogado por hacer de la música clásica algo para todos. Porque la música es para sentirla, para disfrutar de ella y para que nos transmita sus mejores acordes de paz y serenidad.
¿Cree que el Gobierno fomenta, o debería fomentar más, la educación musical tanto en los jóvenes como en la sociedad?Cada vez se fomenta más. Evidentemente existe una distancia de más de cien años de tradición con la música centroeuropea. Allí la educación musical es algo asumido dentro de la misma. Aquí continúa siendo una asignatura secundaria. Pero hay que admitir que cada vez se está trabajando más por la importancia de la música clásica en la educación. No sólo porque un niño se vaya a dedicar en exclusiva a la música clásica tiene que aprender. Tiene que introducirse como formación troncal humanista. En ese sentido creo que estamos avanzando muchísimo, y premios como este no hacen más que reforzar el papel tan importante que tiene la música clásica en la sociedad.
Teniendo en cuenta situación de la música clásica en nuestro país, ¿qué nota le pondría a las orquestas españolas respecto a las europeas?Muy buena, poco a poco estamos consiguiendo unas formaciones orquestales muy competitivas. Antes nuestras orquestas estaban impregnadas de muchas nacionalidades. Hoy, cada días más, encuentras formaciones compuestas por españoles. La cantera es muy amplia y esto define el nivel cultural que poco a poco estamos adquiriendo.
¿Cómo se ve el panorama musical español en Europa?Otra de las cosas por las que agradezco este premio es porque yo soy una incasable difusora de nuestra música clásica, la española. Sin ir más lejos, el último concierto, que tuvo un marco muy emblemático y muy especial para mi. Fue algo casi espiritual dirigir delante de su Santidad, Benedicto XVI. Para ese concierto, cuando se hizo la propuesta del programa, no deje de subrayar la importancia personal que tenía el introducir dentro de este una obra española. Siempre que dirijo intento proponer compositores españoles porque su música es maravillosa y no ha trascendido lo suficiente. Yo creo que todos los artistas debemos trabajar en esa línea, presentar nuestra música a Europa, a EE UU, a Israel… Que suenen en todos los rincones compositores básicos de nuestra música como Falla, Albéniz, Granados, Guridi o Turina, que sus obras sean básicas en las temporadas de conciertos. Esto es importante porque muchas veces los públicos europeos escuchan cierta expectación las obras españolas, siempre son muy bien recibidas.
Una persona tan joven y con ya una carrera tan larga a sus espaldas, ¿todavía le queda algún sueño por cumplir o ya ha conseguido todas sus metas?Como artista uno siempre quiere superarse, dar conciertos en marcos emblemáticos. Es la ambición del artista. Pero a mi me interesan las personas, el calor del público y el cariño de los medios de comunicación, a los que le estoy eternamente agradecida por todo. El cariño y el respeto que transmiten los medios hacen que el público te conozca a ti y a la música clásica. Y este trato que recibes es, como decía al principio de esta entrevista, el motor que te ayuda a seguir luchando. Porque esta profesión no es fácil, son muchos días de viaje y muchas horas de estudio; cuando tienes ese aplauso sincero por parte de la prensa, de los medios y del público en general, uno siente que no puede pedir más a la vida. Por lo tanto, si hablo de metas lo único que le pido es mantener lo que tengo y dar gracias.
¿Cuál es la clave para triunfar en el mundo de la música clásica?Aunque suene muy típico, la constancia, la capacidad de sacrificio y el amor al público; son fundamentales.
¿Ser músico es un don o es fruto del trabajo?Siempre tiene que existir una predisposición, pero un buen diamante siempre se tiene pulir, si no se limpia de manera constante, no brilla. Creo en la capacidad de sacrificio, en la capacidad de esfuerzo, en el compromiso y en el trabajo constante y continuado. Creo mucho más en esto que en el propio talento.
¿Es difícil ser mujer en el mundo de la música clásica? 
No, de ninguna manera. Yo me siento una herramienta de la música y para mi el argumento esencial es el amor a la misma y transmitir al público. A través de ella, lo mejor de mi. Nunca reparo en argumentos que no son troncales ni esenciales a la hora de proyectar ese espíritu artístico. Concibo la música como el lenguaje universal por excelencia, el lenguaje del amor y de los sentimientos, y a partir de ahí no atañe a una cuestión tan circunstancial como la de ser hombre o mujer.
¿Qué sintió la primera vez que se puso delante de una orquesta?Una mezcla de sentimientos muy difíciles de traducir con palabras. Son sensaciones, miedos, inseguridades… y por otro lado son sueños hechos realidad. Uno no puede expresar con palabras la magia que desprende el ver tus sueños como algo real, pero a la vez te abruma y sientes esa inseguridad propia de la música en directo y del tener que ejercer esta profesión por primera vez sola. Pero el sentimiento final es de satisfacción. Todavía ahora siento miedo escénico, por la responsabilidad, porque quieres dar lo mejor al público. Si echo la vista hacia atrás, creo que no cambiaría nada
¿Con qué dificultades se encuentra un director a la hora de preparar una composición?La complicación se presenta al abordar una obra con diferentes estéticas y estilos. Hay que realizar un análisis exhaustivo en silencio en el que estudias la obra, la interiorizas y analizas toda su arquitectura interna. Porque la música tiene su propio lenguaje; quizás desde fuera se palpe como un lenguaje más abstracto pero tiene una semántica muy lógica. Detrás de cada sinfonía hay un discurso lógico y cuando estudias esa partitura en la soledad, la memorizas y la interiorizas quizás ese sea el proceso más duro.
¿Y cuando se enfrenta a sus músicos?Uno siempre tiene miedo al análisis constante que le realizan por ser el director de la orquesta. Pero creo que cuando se establecen no sólo puentes profesionales con la orquesta sino puentes más personales, la música fluye de manera natural y nace, incluso de manera inconsciente, un reconocimiento común. Por eso siempre intento establecer con los músicos lazos afectivos, que es la esencia de un buen resultado artístico. Amén de una preparación sólida y una visión de la obra muy clara.
A la hora de dirigir, ¿qué les exige a sus músicos?Les pido lo mismo que me pido a mi misma. Pienso que si tú transmites emoción necesitas sentir que ellos a su vez te transmiten esa pasión, ese compromiso. Al final lo que uno da es lo que necesita recibir en la vida.
¿Con qué estilo o compositor vibra más ejerciendo como directora?Todos los que presenta el abanico de compositores románticos. Desde Tchaikovsky, Brams, Korsakov, Rachmaninov…todos los románticos y post románticos y, por supuesto toda la música española. Aunque en la vida real soy una persona muy pragmática, en la música soy una persona que sueña y que se crea sus fantasías mentales y esto lo llevo a la música. Además, el estilo romántico a la hora de interpretar ofrece muchas posibilidades para realizar “rubattos”, “tempos”…
Respecto a la música actual, pop, rock..., ¿le gusta?Sí, creo que todas las músicas tienen su momento, su marco y su público. Yo me identifico con Barbara Streisand y con Frank Sinatra, porque de alguna manera tengo una deformación profesional y él tiene la voz, la gran voz. Lo que no me gusta es todo aquello que excita al ser humano y que desprende sentimientos negativos. Me gusta la música que genera paz y serenidad.
En la dirección de orquesta, ¿qué es lo máximo que puede conseguir un director?Son visiones muy personales, está claro que lo más bonito cuando diriges es el conseguir una transcripción fiel entre la fantasía mental que te has creado en solitario y los ensayos de la orquesta. Sientes que hay un unísono perfecto entre esa imagen mental de la obra y la respuesta acústica de la orquesta.
Defíname la palabra "música".La vida.