Gana el PP pero Zapatero resiste
lunes 08 de junio de 2009, 00:27h
La victoria electoral del Partido Popular por algo más de tres puntos de ventaja sobre los socialistas (42,25 frente a 38,6 porcentuales) es fiel reflejo de la actual situación política española: un PSOE erosionado y desnortado y un PP que no acaba de cobrar una ventaja decisiva pese a la calamitosa gestión del Gobierno. Con todo, se ha producido una victoria clara de los populares en España y mucho más a escala europea donde han ampliado su mayoría en el Parlamento. La participación ha sido la esperada -es decir, baja, aunque no tanto como la media europea- y, el resultado también, aunque los sondeos pronosticaban una menor diferencia entre Jaime Mayor Oreja y Juan Fernando López Aguilar.
En el caso del candidato popular, hay que reconocerle no sólo el mérito de haber ganado las elecciones, sino el haberlo hecho con un esfuerzo considerable. Mayor Oreja se ha batido el cobre y ha trabajado duro. En una campaña, por cierto, lamentable y provinciana, en la que el candidato popular ha sido quien más ha hablado de Europa -tampoco demasiado, eso sí- con un discurso claro y directo. Frente a él, López Aguilar sólo ha sido capaz de exhibir su retórica florida, a caballo entre la demagogia y la fantasía de vivir en una España virtual a la que no parece afectarle la crisis.
El Partido Socialista haría bien en interpretar los resultados en clave realista y darse cuenta de que la inteligencia del electorado español merece un respeto. Con una política exterior inexistente y errática y una crisis ante la que el Ejecutivo se muestra cada vez más superado, no basta con atacar al Partido Popular y llenarse la boca con alegatos al optimismo. Por cierto, que en Madrid y Valencia, zonas donde el PSOE ha intentado erosionar por -y con- todos los medios al PP, la diferencia es aún más abultada: 13 puntos en Madrid y 15 en Valencia. A nivel nacional, medio millón de votos separan a populares y socialistas. Datos buenos en teoría, es verdad, pero muy escasos, habida cuenta de la calamitosa situación por la que atraviesa el país. El PP ganó las autonómicas gallegas por deméritos del PSDG, obtuvo el peor resultado de la última década en Euskadi y, sin embargo, en ambas comunidades puede decirse que Rajoy ha salido reforzado, sin haber hecho nada reseñable. Al igual que en las europeas. Hay quien se pregunta qué habría pasado de ser otro el que ocupara la poltrona de la calle Génova. Y si Rajoy no se lo cuestiona también, debería hacerlo. Porque podría, debería haber ganado por mucha mayor diferencia, lo cual verosímilmente hubiera cambiado la relación de fuerzas.