La isla de Gozo, una de las más turísticas de Malta, es un paraíso lleno de historia. Fenicios, romanos, bizantinos, árabes, normandos, aragoneses, primero, y después, ya en su mayor apogeo, los caballeros de la Orden del Hospital de San Juan, los franceses bajo el mando de Napoleón Bonaparte y, finalmente, los británicos dejaron huella en esta isla, la más verde y pintoresca de las que componen Malta.

La primera visita de Gozo suele ser
Victoria, la capital de la isla ya en tiempos romanos, denominada así desde 1897 con motivo del 60 aniversario de la Reina Victoria. Los gozitanos la llaman habitualmente Rabat y, aunque no queda nada en ella de sus antiguas edificaciones, vale la pena dar un paseo por sus calles para ver el trabajo de algunos artesanos en el punto y el encaje y admirar balcones, palacios y, sobre todo, la
Basílica de San Jorge que compite en belleza con la Catedral. Sin embargo, el monumento más visitado de Rabat es la Ciudadela, ubicada en una de las colinas más altas del centro de Gozo. De origen medieval, su muralla se edificó entre los siglos XVI y XVIII y entre sus muros se levanta la catedral que no tiene cúpula, pero sí una bonita escalinata presidida por las estatuas de los Papas Pío IX y Juan Pablo II.
En verano, delante de la fachada catedralicia, se organizan representaciones de una unidad de guardia de soldados malteses, ataviados con los uniformes militares pertenecientes a la época de los
Caballeros de la Orden de San Juan. Los soldados, desafiando a un calor a veces extenuante, escenifican lo que sería un enfrentamiento con el enemigo con sus lanzas y sus mosquetones, protagonizando una estampa llena de color con sus casacas rojas y la histórica cruz blanca.
Tras la primera incursión en el interior de la isla conviene acercarse a la costa donde existen varios escenarios naturales llenos de magia y belleza. La
cueva de Calipso, lugar donde se asegura estuvo el mítico Ulises, es un buen aperitivo antes de visitar en Dwejra la Ventana Azul, un bello fenómeno de erosión que se eleva sobre el agua junto a la
Roca Fungus. El enorme pórtico de roca caliza natural es ciertamente espectacular y la vista -un puente entre el mar y la tierra- resulta inolvidable con la extensión azul más allá del acantilado.
Muy próximo a la
Ventana Azul se encuentra el
Mar Interior, una laguna interior de aguas cristalinas donde es posible el baño, el buceo y los paseos en barco. El Mar Interior, que se creó hace millones de años cuando se derrumbaron dos cuevas de piedra caliza, tiene aguas poco profundas y está unido al mar a través de una cueva de 100 metros en el acantilado que sólo puede ser atravesada con pequeños barcos pesqueros. Para muchos este lugar es quizás el sitio natural más espectacular del archipiélago de Malta. Frente a la laguna está la
Capilla de Santa Ana, edificada en 1963 en el lugar donde había otra iglesia mucho más antigua.
Ya en la costa norte es recomendable una visita a
Marsalforn, el pueblo más turístico de Gozo debido a su playa de arena y sus restaurantes especializados en pescado fresco, aunque lo más sorprendente son sus salinas naturales, recortadas en la roca, que ya utilizaron los romanos y que todavía siguen en activo. Alfred, un espigado maltés -que más bien parece por su aspecto un británico o un norteamericano- protegido por una gorra de visera, es uno de los trabajadores que sigue explotando parte de estas salinas. Cobra el kilo de sal a menos de un euro y guarda su producción diaria en un reducido habitáculo del interior de la montaña.
El recorrido final por la isla de Gozo puede concluir en
Ggantija. Sus templos son los más antiguos del mundo, superando a las pirámides egipcias o a las ruinas de Stonehenge- entre los que se mantienen en pie sin sujeción. El yacimiento, compuesto por dos templos neolíticos (3.500 a.C.), fue excavado en 1826 y destaca por sus enormes y pesados megalitos -algunos tenían 5 metros y pesaban 50 toneladas- que forman la pared exterior. La magnitud de los templos es tan llamativa que durante muchos siglos se extendió la leyenda que era obra de gigantes.