Edificada a ambas riberas del imponente río Danubio, Budapest presenta la peculiaridad de que los márgenes izquierdo y derecho contrastan y encajan perfectamente como dos piezas de un puzzle. Buda se construyó sobre montañas, de las cuales dos -el Monte del Palacio y el monte de Gellért- llegan hasta la misma orilla del río. Frente a ellas, Pest es tan plana como el pan cocido en los hornos de los habitantes de ciudades desde siglos remotos. En las madrugadas, cuando el sol ilumina lentamente su parte llana, la suave luz circunscribe a Pest y, como un fuerte proyector, se refleja en los edificios de Buda.
Budapest ocupa un lugar digno entre las más bellas ciudades del mundo gracias a su riqueza en patrimonios culturales y arquitectónicos. Admirando sus bellas calles, que más parecen sacadas de un cuento de Andersen, no es de extrañar que además del barrio del
Palacio Real y la orilla del
Danubio, también la avenida
Andrássy út haya recibido el honroso título de
Patrimonio Universal de la Humanidad de la UNESCO. Esta avenida recibe su nombre del primer ministro de finales del XIX, que hizo grandes esfuerzo por convertir Budapest en una metrópoli. De casi dos kilómetros de largo, se construyó siguiendo el modelo de los bulevares franceses, y originalmente tenía carriles separados para los caballeros. En Andrássy út Se puede ver lo mejor de la arquitectura ecléctica, entre otros edificios, la maravillosa
Ópera y numerosas casas que en sus patios ocultan bellos interiores, estatuas y fuentes.
Otro de los conjuntos históricos que hacen de Budapest una de las capitales más bellas del mundo lo constituye, sin duda, el
Barrio del Castillo. Un núcleo urbano ancestral cuya historia se remonta 800 años atrás. Sus cimientos han sufrido los efectos de terremotos, incendios, asedios a la ciudad y dos guerras mundiales. Sin embargo, aún conserva recuerdos medievales y su singular belleza.
Debajo del barrio se oculta un laberinto de grutas lo suficientemente grandes como para que en la II Guerra Mundial se pudiesen instalar en él unos 20.000 soldados alemanes.
El lugar más concurrido es la
Plaza de la Santísima Trinidad, donde se erige uno de los edificios más característicos de Budapest, la
Iglesia Matías, de más de 700 años.
Los puntos más hermosos de la orilla del Danubio se pueden contemplar viajando. La línea del tranvía número dos pasa por la orilla: si se toma para un viaje de ida y vuelta, se verán los principales edificios: partiendo de
Jászai Mari tér, a mano derecha se podrá admirar el Parlamento, en la otra orilla del río la Iglesia Matías, el
Bastión de los Pescadores y el barrio del Castillo.
Se suceden los puentes, entre ellos el más antiguo es el de las
Cadenas. Dejando el puente Isabel, domina el panorama de
Buda el
Monte Gerardo, y junto a la cabecera de Buda se alza el antiguo edificio del Hotel y Baños Géllert. En el Monte Gerardo se encuentra la
Ciudadela (auntigua fortaleza reconvertida en museo), principal mirador de la ciudad, desde donde se puede disfrutar del panorama completo de la ciudad.
A parte de por sus monumentos, Budapest destaca también por sus baños termales. Si bien, se han encontrado restos de baños romanos del siglo II, aunque la verdadera cultura del balneario se extendió durante la dominación turca (siglos XVI y XVII).
Hoy, funcionan aún cuatro baños turcos donde, a parte de disfrutar de un relajante baño, el visitante podrá saborear la arquitectura de estas joyas turcas.
Gellért es uno de los baños preferidos de los turistas. El manantial que lo alimenta aparece mencionado en documentos del siglo XIII. En el hotel contiguo, y aún más en los baños, se ha conservado el interior modernista original, con mosaicos, vidrieras y estatuas.
Los baños Király se empezaron a construir probablemente en la época del pachá Arslán, en 1565. Es uno de los pocos monumentos turcos que se han conservado con su pompa original, dando una imagen de la cultura de los balnearios de la época turca temprana.
Uno de los mayores complejos de balnearios de Europa es el de
Széchenyi. Los manantiales fueron descubiertos en 1879, siendo los más profundos y de agua más caliente de la capital (75ºC). Los edificios neobarrocos fueron construidos en 1913 y la piscina en 1927. La parte descubierta de los baños es muy popular también en invierno, debido a la agradable temperatura del agua.
