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El Rey y Obama apuestan por la educación

William Chislett
sábado 26 de septiembre de 2009, 17:20h
¿Que tienen el Rey Juan Carlos y Barack Obama en común, aparte de ser Jefes de Estado? Los dos han hablado recientemente de la importancia de la educación al inaugurar el curso escolar. Mientras Obama centró su discurso en pedir a los estudiantes que sean responsables, estudien por su propio bien y de su país y no abandonen la escuela, el Rey hizo un llamamiento a la sociedad y a los partidos políticos para alcanzar un pacto nacional en torno a la educación y abogó por reforzar el papel de los profesores.

Tal es el lamentable grado de histeria y paranoia que reina en el ala de extrema derecha del partido republicano al ver un negro en la Casa Blanca. En esta ocasión han acusado a Obama de adoctrinar a los alumnos con ideas socialistas. La llamada del Rey fue tratada con más respeto. Aunque tenga una barba que Hugo Chávez comparó en su reciente encuentro con el monarca con la de su gran amigo Fidel Castro, nadie puede acusar el Rey de ser socialista.

Tanto Estados Unidos como España (en mayor grado) tienen graves problemas en sus escuelas, como bien nos recuerda este mes la publicación del "Panorama de la Educación" de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Según el informe (con datos comparativos del 2007), el 49 por ciento de la población adulta (entre 25 y 64 años) en España continúa teniendo sólo estudios obligatorios (31 por ciento de la media de la OCDE). Lo que es peor es la tasa (31 por ciento, el doble de la media europea) del abandono escolar temprano de los alumnos (chicos más que chicas), casi todos en colegios públicos, que dejan de estudiar después de la ESO. Y sólo un 22 por ciento de españoles ha alcanzado el nivel de Secundaria postobligatoria (Bachillerato y FP de grado medio), frente al 42 por ciento de la OCDE, por lo que, "a pesar de los avances de los últimos años -este dato ha mejorado 9 puntos desde 1997-, las diferencias con la OCDE son todavía notables", según el informe.

España es también uno de los países donde hay más jóvenes que ni estudian ni trabajan. Con casi un 14% de población entre 16 y 24 años en esa situación, es el cuarto país por la cola, sólo por delante de Italia (cercano al 18%), Eslovaquia y mi país, el Reino Unido, cuyo sistema educativo se ha deteriorado mucho.

La única buena noticia del informe es que el 51 por ciento de los españoles de entre 25 y 64 años tiene una titulación superior o postobligatoria, lo que supone que por primera vez este colectivo supera a quienes sólo han finalizado los estudios obligatorios, cuyo porcentaje ha descendido veinte puntos en los últimos diez años. Pero no hay que ser triunfalista. España sigue estando muy por debajo del Reino Unido (86 por ciento), Alemania (84 por ciento) y Francia (69 por ciento).

EE UU tiene otros problemas, en particular la creciente violencia juvenil (¿cual es la razón que lleva a una sociedad tan avanzada como la americana a tener tanta violencia en sus escuelas?) y la tasa de evasión de las escuelas en áreas de minorías y de pobreza (cerca del 50%). Ambos países sacan malas notas en el Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA) sobre rendimiento educativo de los alumnos de 15 años en áreas clave, como son la competencia lectora, la matemática y la científica.

Poner ordenadores portátiles desde este mes, como prometió José Luis Rodríguez Zapatero, en todas las aulas de la educación obligatoria, en colegios públicos y concertados, a partir de 5º de Primaria no es la solución. Hace falta un pacto entre todos para dar estabilidad a las políticas educativas, que han ido cambiando con cada Gobierno, prestigiar el papel de los profesores, reforzar su autoridad frente a los alumnos y padres y en reforzar las clases de apoyo en las aulas donde hay muchos -y en algunos casos más- inmigrantes (cuyo conocimiento del español es bajo) que españoles.

Es de suponer que la tasa de abandono que ha aumentado año tras año está disminuyendo a raíz de la recesión: los jóvenes no pueden encontrar un trabajo tan fácilmente como antes; de hecho el 38 por ciento de de personas por debajo de 25 años hoy están sin empleo. Pero una vez que la economía arranque otra vez, es previsible que la tasa vuelva a aumentar.

Tal como son las relaciones entre el Partido Popular y el PSOE, la posibilidad de un pacto es mínima si no nula, aunque el PP no tiene tantos lunáticos de derecha (“looney right” en inglés) como los republicanos norteamericanos. Se tarda al menos una década en mejorar el sistema educativo, igual que en crear una economía basada más en el conocimiento. Las dos aspiraciones están muy ligadas.

William Chislett

Escritor

WILLIAM CHISLETT es escritor y colaborador del Real Instituto Elcano

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