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el museo reúne 35 obras

El Prado descubre la pintura de Maíno, el gran desconocido del Siglo de Oro

viernes 16 de octubre de 2009, 16:33h
El Museo del Prado cambia de registro para presentar una nueva exposición tras el “huracán” Sorolla. A partir del 20 de octubre, la pinacoteca abre sus puertas a la pintura de Juan Bautista Maíno, maestro español del siglo de oro. Uno de los pintores “más sofisticados y elegantes de su tiempo”, según el director del Prado, Miguel Zugaza.
Juan Bautista Maíno (1581-1694) fue uno de los artistas más originales del Siglo de Oro español, aunque también uno de los más desconocidos. Para saldar cuentas con su obra y su persona, el Museo del Prado inaugura el 20 de octubre una exposición en la que ha sido reunida la mayor parte de su producción pictórica. En total 35 de las 40 obras que se le atribuyen -de las que 14 no se han visto nunca en España- y que han sido contextualizadas con algunos de los lienzos de los pintores que más influyeron en su trayectoria.

Contemporáneo de Caravaggio, Velázquez o Gentileschi, se le reconoce como una de las figuras más importantes de la pintura española del siglo XVII. Sin embargo, la falta de referencias históricas se atribuye ahora al volumen escaso de sus obras y a la ambigüedad de su nacionalidad: de madre italiana, de padre portugués y de abuela francesa, los españoles no lo tomaban por español y los italianos no lo consideraban italiano. En suma, Maíno, que vivió en Madrid, Roma y Toledo, había nacido con un aura cosmopolita, que desarrolló durante toda su vida. Supo aprender de otros artistas de la época. Lo hizo de Caravaggio, en su etapa en Italia, así como del Greco, durante la época que residió en Toledo.

Retrato de un fraile (Foto: Manuel Engo)
La exposición viene a saldar una cuenta histórica con su obra. Lo ha dicho este viernes el director del Prado, Miguel Zugaza. “Tras el resplandor que dejó Sorolla, la muestra de Maíno viene a iluminar la obra de uno de los artistas más sofisticados y elegantes de su tiempo”. Una opinión compartida por Gabriele Finaldi, director adjunto de Conservación del Prado, que destaca su “talento deslumbrante” y el modo “realista y expresivo” con que pintó la piel, el pelaje de los animales o los dedos de los ángeles. Fue maestro del color y del retrato. Así lo cree Leticia Ruiz Gómez, jefe de departamento de Pintura Española y comisaria de la muestra, que lo califica como un grande de esta materia y cita el “Retrato de un fraile”, posible autorretrato del pintor, como uno de los “fragmentos más intentos de la pintura del siglo XVI”. Se trata, según la comisaria, de “una figura enormemente atractiva pese a ser un rara avis de la pintura española”.






Pero además de retratista, este pintor que además era fraile dominico, desarrolló una técnica paisajística adelantada a su tiempo. Sus paisajes son de gran calidad y sus miniaturas, sorprendentes. Su “Adoración de los pastores” y “Adoración de los Reyes Magos” vienen a confirmarlo como uno de los más influyentes de la época. El detalle llevado el extremo de sus trazos y la “fuerza táctil” de los tejidos, en palabras de la comisaria, hacen posible que sus pinturas puedan hablar de tú a tú a las de Velázquez o El Greco. Precisamente del pintor de “Las Meninas”, comenta Ruiz Gómez, que encontró en Maíno una “figura decisiva para su ascenso en la Corte”.

La Adoración de los pastores (Foto: Manuel Engo)


Aunque los responsables de la exposición son conscientes del escaso conocimiento de este pintor, confían en la labor didáctica de la muestra. Desde la primera etapa del pequeño formato de su pintura, pasando por sus paisajes, sus retratos y sus adoraciones, hasta su época en la Corte cercano a Felipe IV, de que fue su maestro de dibujo. Un orden cronológico que culmina, según la comisaria, en una sala “deslumbrante”, donde se puede apreciar la gran pintura "Recuperación de Bahía de Brasil”.
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