www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Cantinflas y Chespirito lo internacionalizaron

Chistes, albures y “carrillas”: el “chile” del humor mexicano

lunes 28 de diciembre de 2009, 13:31h
En medio de la cruda realidad que colinda el día a día de América Latina, no es raro ver cómo muchas culturas de esta región hallan en el humo el mejor recurso, si no para escapar de ella, por lo menos para digerirla, y México no podía ser la excepción. Entre chistes, “carrilla” y albures, el carácter local de la comicidad en el país azteca, ha llegado a tales niveles de exportación, que aún, después de casi cinco décadas, el público de todo el mundo sucumbe a las locuras de Cantinflas, al desparpajo del Chavo del Ocho o a la torpeza del Chapulín Colorado, para robarnos carcajadas con buenas dosis de “chile” mexicano.
El sentido del humor es una expresión cultural, una forma de comunicación que se enmarca en un contexto. Es así que lo que puede considerarse gracioso o simpático entre un grupo social, no lo sea para otro. Cada país tiene características particulares del humor, y dentro de cada país hay diferencias entre grupos sociales.

Una de las expresiones más conocidas del sentido del humor en México es el albur. Es un juego de palabras con doble significado, es decir que lo que se dice en realidad expresa otra cosa, muchas veces con connotaciones sexuales. El albur es una especie de duelo de palabras en la que el ingenio, en especial del que responde, debe ser rápido y agudo. El albur parte de una similitud en la fonética o en palabras que rimen con lo que se quiere decir, del cual se puede iniciar un diálogo, hacer piropos, poner sobrenombres o simplemente decir una frase que cause risa y avergüence al que la recibe, es decir al albureado.

Para algunos estudiosos del tema, el albur en México se remonta a la época prehispánica. Los náhuatl tenían un tipo de canciones de doble sentido llamadas “cantos de cosquilleo” o cuecuexcuicatl, los cuales eran de naturaleza sexual. Con la conquista y la introducción del español, este sentido del humor se mezcló con la picardía española creando lo que hoy en día es el albur.



En otro aspecto del humor mexicano, existen los chistes que tienen que ver en muchas ocasiones con estereotipos o características atribuidas a otros grupos sociales, especialmente a extranjeros. Muchos de los chistes en México hacen mofa de personas que provienen de países que en algún momento dominaron, invadieron o conquistaron el país, o que simplemente inmigraron a este país latinoamericano. Es común escuchar chistes sobre españoles, especialmente gallegos, sobre estadounidense o “gringos” como coloquialmente se les llaman, o de franceses. En estos chistes el mexicano siempre resulta salir victorioso, ser más inteligente o ser más ingenioso. Sin embargo también existen chistes que tienen que ver con una idea de la forma de ser de otras nacionalidades, como los chistes sobre argentinos. Los chistes mexicanos, sin embargo también suelen tratar de los políticos y reírse de las tragedias que se han sufrido en México. Así, pocos días después de un suceso, aparecen chistes como una especie de cura contra el dolor y la angustia, como los del terremoto de 1985 y ahora de la gripe A.

En México, pero especialmente en el centro y norte del país, la gente suele “echar carrilla”. Es decir, hacer bromas más o menos pesadas, burlarse con la finalidad de hacer gracia. Es una forma hostil de bromear, pero a la vez amistosa. La carrilla es una práctica común de relacionarse, y que muchas veces se utiliza para reducir la tensión que pueda existir entre los individuos por cuestiones de ideas, posturas o acciones. Aún cuando al “echar carrilla” a alguien puede ser un ataque verbal, esto está enmarcado en un contexto de broma, y es una forma también de expresar diferencias, evitando un conflicto mayor. El que echa carrilla puede ensañarse con alguien, “agarrar de su puerquito”, pero el bromeado debe saber salir adelante y regresar la carrilla. Así, el que echa carrilla “se aguanta”.



El sentido del humor en México ha variado un poco en el tiempo, pero la esencia ha permanecido. Los comediantes mexicanos, muchos conocidos en varias partes del mundo, como Cantinflas o Chespirito con sus personajes del Chavo del Ocho y el Chapulín Colorado, son una muestra de la personalidad del mexicano, de hacer chistes y reírse de las tragedias, de la miseria, de la marginación. La habilidad mental y el ingenio para hacer bromas es fundamental para los mexicanos. Nadie escapa del albur, de la carrilla y de los chistes a nuestra costa. A continuación algunas bromas que conforman el actual caleidoscopio del humor mexicano.

Chiste sobre la epidemia de la influenza:

Primer acto: sale un camión con indocumentados a USA?
Segundo acto: sale un avión con indocumentados a Europa
?Tercer acto: sale un barco con indocumentados a Asia?¿como se llamó la obra?
?TRAFICO DE INFLUENZAS

Sobre los políticos los mexicanos hacen gala de su humor. En este sentido se han hecho varios chistes sobre el ex candidato presidencial por el Partido Revolución Democrática, Andrés López Obrador, sobre el que se decía que si ganaba las elecciones invitaría a grandes personajes de diferentes países. Entre los que están:?

El Chino – Dr. Chan Chu Yo?
El Japonés – Tekito Tuvoto?
La Argentina – Sra. Viola Casillas?
El Francés – Pierre de Boletás
?El Israelí – Abraham Urnas?
El Español – Don Santiago Trampas?
El Alemán – Herr Otto Fraude?
El Chileno – General Augusto Trincochet
?El Americano – Mr. Jhonny Miro?
El Italiano – Conde Robando di Lanffora
?El Griego – Sufragius Entakos
?El Ruso – Zhimeago Tontoff