El nuevo montaje de la ópera de Wagner que se estrenará el próximo 12 de enero en su versión original de dos horas y veinte minutos sin descansos es una coproducción del Teatro Real con el Liceu de Barcelona, donde fue estrenada la pasada temporada, y supone el debut en el mundo operístico del director del Teatre Lliure, Alex Rigola. En la presentación esta mañana en el Teatro madrileño de El Holandés errante, Rigola ha explicado que, aunque le costó encontrar el espacio adecuado para situar la acción de la obra en nuestros días, siempre tuvo muy claro que quería encontrar un lugar de la actualidad en el que los hechos narrados tuvieran su correspondencia, buscando lo que hoy sería su reflejo para interesar al público.
Y por lo que ha narrado, la búsqueda no resultó nada fácil, porque si bien el texto podía adaptarse a distintas situaciones como la de una nave espacial vagando alrededor de la Tierra, al estilo de “2001 Una odisea en el espacio” de Kubrick, o incluso a la de una operaria de una fábrica en Ciudad Juarez que aspirara a conquistar a un ídolo inalcanzable, la
música de Wagner imponía con fuerza sus propios argumentos. De modo que el mar y el viento nunca podrían faltar en la representación de esta obra de juventud del genial compositor que, a juicio su director musical, Jesús López Cobos, ha venido siendo injustificadamente considerada como una obra menor sin tener en cuenta el momento en que la escribió, el año 1839, es decir, veinte años antes de la primera sinfonía de Brahms.

Por ello,
Alex Rigola optó finalmente por situar la acción en una fabrica de conservas noruega, aunque advierte que su intención ha sido, tan sólo, la de contemporizar la obra, pero, en ningún caso, introducir elementos de carácter rompedor, ya que confiesa que él no ha llegado al mundo de la ópera para cambiarlo, sino para dar su visión escénica del material con el que tiene que trabajar. Y ha buscado hacer una ópera con escenas muy estáticas, planos parados que no necesitan de movimiento o tensión porque estos, a su juicio, ya los pone la propia música.
El libreto de
El Holandés Errante fue realizado por el compositor a partir de “Aus den Memorien des Herren von Schnabelewpski” de Heinrich Heine y se centra en la leyenda del Holandés errante, condenado a navegar eternamente por una maldición infernal hasta ser rescatado por la fidelidad de una mujer. Sin embargo, lo que más llama la atención es el momento en que Wagner compuso la música a partir tan sólo de las tres notas que escuchó mientras él mismo huía de Riga acosado por las deudas y parado en un puerto escandinavo a causa de una gran tormenta. Fue entonces cuando escuchó una canción popular que cantaban unos marineros y a partir de esas tres notas de la balada empezó a componer la obra que finalizaría, igual que su escapada, en París.
Por lo que se refiere a las voces, el
Teatro Real sigue apostando para las doce funciones por la alternancia de dos repartos de calidad, que estarán formados por los bajos Johan Reuter y Egils Silins alternándose en el papel del Holandés y las sopranos Anja Kampe y Elisabete Matos, en el papel de Senta