Políticas del movimiento: ¿Transporte o movilidad?
José María Zavala
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jmzavalagmxnet/8/8/12
miércoles 27 de enero de 2010, 20:19h
Mis queridísimos amigos de la EMT de Madrid han decidido aumentar el precio del bono de diez viajes de 7,40 euros a 9, un incremento de más del 21 por ciento. Será para pagar esas estúpidas pantallas de plasma que nadie ha pedido, o quizás porque la excesiva publicidad de algunos pasillos y vagones del metro no es suficiente para mantener la empresa.
Lo que es seguro es que no será para ofrecer un servicio nocturno de trenes. Se supone que estamos en una capital europea, pero sólo hay posibilidad de coger el metro prácticamente hasta la 1:30 a.m., incluidos fines de semana (luego la DGT nos bombardea sobre la incompatibilidad entre alcohol y volante). Aún nadie me ha sabido decir cómo es posible llegar a partir de esa hora al aeropuerto de Barajas mediante un transporte que no sea el coche privado o un taxi.
Sin salir de Madrid podemos echar un vistazo a la lamentable situación en la que nos tienen a los amantes de la bicicleta. Últimamente he descubierto bastantes “parkings” de bicis, lo cual sería fantástico de no ser por el hecho de que en esta ciudad un carril bici es toda una rareza.
Si acudimos al gobierno central descubrimos cuáles son los modelos de transporte que se premian: he ahí el plan E-2000, que subvenciona la compra de automóviles. Sí, claro, la producción es muy importante, nos lo han dicho mil veces, pero dejar de depender del petróleo no sólo es importante, sino fundamental.
Al subirnos al tren nos damos cuenta de que en nuestro empeño de ser europeos emulamos lo peor de nuestros vecinos. Se antepone el modelo de alta velocidad sin pensar en las consecuencias ecológicas y sociales, aparte de los desproporcionados costes que supone.
Pero queremos ir más allá, queremos volar alto, y por eso las líneas aéreas de bajo coste se aprovechan de favoritismos como por ejemplo los acuerdos de exención de impuestos. Parece algún tipo de campaña de solidaridad: ¡Ninguna ciudad española sin vuelos internacionales! Recientemente hemos podido saber lo poco sostenible que es este modelo (sólo 9 de 48 aeropuertos españoles tienen beneficios). Pero no sólo es una cuestión financiera, un vuelo medio vacío es un crimen ecológico, un capricho innecesario.
Y ya que hablamos de moverse de un lugar a otro, podemos señalar también la preocupación del Gobierno por facilitar a los barcos pesqueros la posibilidad de llegar hasta Somalia. En el centro se ubica la necesidad de procurar combustible para alimentar ese círculo en movimiento de producción, consumo y ventas, y son dichos criterios los que definen las políticas de movilidad. Parece una osadía que un individuo quiera moverse desde A hasta B sin contribuir a esa espiral. Lo cual me recuerda que la ordenanza municipal madrileña prohíbe correr por la calle (supongo que incluso cuando vas a perder el autobús). Es una pena que los patines no utilicen gasolina, estaba pensando en comprarme unos y no me vendría mal que el Gobierno me facilitase una de sus generosas subvenciones.
Y criticando, criticando, hemos llegado hasta el “cuerno de África”, el cual muchos no saben ni dónde cuernos está. ¡Y yo que sólo pido poder ir a la otra punta del barrio en bici sin miedo!