Pedro Balañá
"Los toros en Cataluña no han perdido espectadores, han aumentado"
miércoles 17 de marzo de 2010, 17:52h
El empresario Pedro Balañá, propietario de la plaza de toros de La Monumental, único foso en activo de Cataluña, ha negado este miércoles que las corridas hayan perdido público recientemente, como afirman los antitaurinos, y ha subrayado que desde 2003 ha habido un aumento progresivo del mismo.
El empresario ha comparecido en la comisión de Medio Ambiente del Parlament donde se está debatiendo el futuro de las corridas, después de que la cámara admitiese a trámite el pasado diciembre una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) de la plataforma animalista PROU! (¡Basta!), que reclama la prohibición de los toros en Cataluña.
Balañá, que se ha definido como "empresario, catalán y aficionado a los toros", ha recordado que los vínculos de su familia con el mundo taurino se remontan a 1927, "tres generaciones" durante las que se han sucedido "épocas buenas y malas, pero en las que siempre ha habido un importante grupo de aficionados fieles", y sin precisar las cifras de espectadores, ha recalcado que los espectáculos taurinos no reciben recursos públicos.
El director del Departamento de Fisiología Animal de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid, Juan Carlos Illera, ha explicado que según un estudio sobre el estrés que sufren los toros de lidia -con datos de 1.500 reses que pasaron por la plaza de Las Ventas de Madrid- los toros y novillos analizados registraron menos estrés durante la lidia en sí que el que padece, por ejemplo, cualquier animal durante su traslado en un camión.
Por medio de biochips, se comprobó que el momento más estresante para el toro se produce en su salida al ruedo, cuando les azuzan para hacerle saltar a un sitio que desconoce, pero que al cabo de uno minuto o dos, "y tras intentar atacar todo lo que se mueve", su nivel de estrés baja, ha asegurado este investigador que ha dicho no ser aficionado a los toros: "las dos veces que he ido me he aburrido".
En cuanto al dolor que padecen los animales, Illera ha explicado que los toros bravos tienen una capacidad de liberación de metaendorfinas muy elevada (30 veces superior al hombre) y que se activa a partir de la primera puya que recibe el animal, lo que provoca un bloqueo de los receptores.
La de hoy es la tercera y última sesión de comparecencias de detractores y defensores de la fiesta de los toros ante el Parlament, que ha coincidido con el anuncio de las comunidades autónomas de Madrid, Murcia, Valencia y Navarra de declarar este espectáculo como bien de interés cultural.
Precisamente, la presidenta de la Comisión de Medio Ambiente, Dolors Clavell, ha defendido el debate de la ILP en este organismo porque no se habla "de cultura sino de defensa de los animales, y de una modificación de la ley de Defensa de los animales", y ha subrayado que el Parlament es "el órgano competente" para hacerlo.
"Negar el sufrimiento es absurdo"
Por su parte, el ex torero Luis Francisco Esplá ha reconocido este miércoles que "sería absurdo" negar el sufrimiento del toro en la plaza, pero ha remarcado que esta fiesta es un rito que compensa la muerte de las reses bravas, una raza que, ha dicho, ha evolucionado genéticamente para embestir en el campo y en la arena.
Este veterano matador ha pedido irónicamente la abolición de los toros, "el único espectáculo comparable con la ópera", ya que, ha argumentado para muchos "es denigrante para esta sociedad ver como los taurinos se regodean en lo cortés, el valor, la honestidad, la generosidad y el respeto a la norma y la tradición".
En esta línea de ironía, ha subrayado que "no puede ser bueno que en esta época de vorágine tecnológica" que los seguidores de un torero u otro se puedan sentar juntos, sin vallados (en referencia implícita al fútbol) "salgan de la plaza eufóricos, no destrozan vehículos, no rompen escaparates, ni queman contenedores de basura".
Esplá ha señalado que el toro bravo es una animal seleccionado genéticamente por generaciones, lo que le ha provisto de unas cualidades que le hacen único en su comportamiento en la plaza, al igual que a un corredor de maratón es capaz de acabar una carrera.
"El toro embiste donde le llaman, defiende sus terrenos y no admite intromisión, su actitud ante la muerte no se asemeja a la de ningún otro animal, muere en actitud de arrogancia", ha subrayado el torero para quien defender las corridas "es una cuestión de conciencia" y que ha reclamado que no se imponga la percepción de sufrimiento de los animalistas sobre la de los biólogos o los defensores de esta tradición.
Esplá ha reconocido que el "entendimiento" entre taurinos y antitaurinos es "imposible" y ha apuntado que aunque debe haber una ética en el tratamiento a los animales, ésta debe estar siempre "ajustada" a la finalidad.
"Estamos ante un debate sobre lo que es o no pecado, de conciencia, de credo", ha puntualizado el ex torero que se ha preguntado que: "¿quién puede delimitar la frontera entre bien y mal?".
Esplá, que ha asegurado que nunca ha tenido piedad del toro en la plaza y que no ha visto "conmiseración en su mirada", ha indicado que "la sensibilidad y la compasión no puede ser administrada desde la imposición". "Como agnóstico -ha agregado- jamás abrazaré algo de lo que se me imponga desde fe ajena".
El torero ha puesto el ejemplo de la corriente taurina francesa, que defiende este espectáculo como propio, fuera de posicionamientos políticos, así como de los artistas que a lo largo de la historia se han acercado a la tauromaquia.
En este sentido, ha añadido que los toreros son los artistas más generosos al ofrecer su vida en la plaza. "Para mí, la cornada nunca ha sido un revés del destino, es la respuesta necesaria, es obligación del toro cogerme y matarme", ha defendido