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Crecimiento del turismo chino en Japón

Hidehito Higashitani
lunes 05 de julio de 2010, 18:01h
Por la nueva disposición del gobierno japonés que acaba de entrar en vigor a partir del pasado día uno de julio, se van a aligerar para los turistas chinos que visitan Japón las condiciones que se requieren para obtener el visado. Hasta ahora una de las principales condiciones requeridas a ellos ha sido la de tener un ingreso anual superior a 250 mil yuanes chinos (unos 30 mil euros) y de esta manera la adquisición del visado estaba prácticamente limitada a aquellas personas y sus familiares pertenecientes a un pequeño sector de los privilegiados con muchos recursos económicos, cuyo número se calcula que llega aproximadamente a un millón seiscientas mil familias. Indudablemente en un país que cuenta con más de 1.300 millones de habitantes, aquel número no deja de ser una pequeñísima minoría económicamente favorecida.

Este tipo de obstáculos impuestos por el gobieno japonés a los ciudadanos chinos para poder visitar Japón se podía explicar por una razón muy sencilla: Era para evitar en la medida de lo posible casos de desaparición y permanencia sin visado de los chinos en el territorio japonés, que de hecho a veces se dedicaban a unos negocios clandestinos o a otras actividades no recomendables. Pero de todos modos, en 2009 a pesar de los impedimentos impuestos para conseguir el visado, llegaron más de un millón de turistas chinos a Japón.

Por otro lado, no cabe duda de que el turismo chino en Japón ha aumentado notablemente en estos úlitmos diez años respaldado por su avance económico y favorecido por el consiguiente aumento de ingreso individual del pueblo chino. Y ahora el gobierno japonés pretende aceptar más número de turistas del país vecino que actualmente ocupa unos 20 % de la totalidad de turistas extranjeros, que en 2009 alcanzaron el número de cerca de ocho millones en total.

La reciente disposición del gobierno japonés puesta en práctica el uno de julio pretende estimular mayor interés por el turismo japonés entre los sectores de menor categoría económica y conseguir mayor número de turistas chinos en el futuro. Concretamente las nuevas normas establecen lo siguiente: primero, ser empleado de grandes empresas o funcionario de oficinas públicas y despúes ser poseedor de una tarjeta de crédito de oro (“gold card”) de alguna conocida casa financiera o tener un ingreso anual superior a 60 mil yuanes chinos (unos 7.200 euros). Aunque esta cifra parezca de poca cantidad a los ojos de la gente de los países económicamente más desarrollados, es de los que forman la clase media en la sociedad china de ahora. El número de familias que pueden satisfacer estas condiciones se calcula que llega a unos 16 millones, es decir unos diez veces más del que se ha venido admitiendo hasta ahora. Con esta nueva disposición, La Agencia Gubernamental Japonesa de Turismo espera conseguir el aumento del turismo chino en Japón y alcanzar el número de unas 1.800.000 personas.

Los lugares de mucho interés turístico y de mucha atracción para los chinos son el “Onsen” japonés -típicos hoteles de descanso de estilo japonés con aguas termales-, el Monte Fuji y Disneylandia de Tokio. Y otro objetivo favorito y curisoso de los turistas chinos es el viaje de “hospitalización” para someterse a un reconocimiento médico a fondo por unos días en un hospital, confiando en la alta calidad médica que se ofrece en Japón. Aparte de esos lugares de interés, les atrae, como es lógico, el placer de realizar compras de artículos de todo tipo, como la olla eléctrica para cocer arroz y otros aparatos electrodomésticos.

El promedio de los gastos realizados por un turista chino en Japón en estos últimos años ha sido de unos 130.000 yenes japoneses (unos 1.170 euros) según el cálculo de un centro de estudios económicos de Tokio. Los grandes almacenes y los hoteles de principales ciudades de Japón han empezado a prepararse para recibir y atender a los nuevos turistas chinos disponiendo a los empleados que saben hablar chino en los puntos más estratégicos de sus establecimientos.

Pero creo que no debemos hacernos excesivas ilusiones esperando que esta nueva disposición sirva de una manera eficaz para el aumento del consumo interno en la economía japonesa. Hay que tener en cuenta que las compras que efectúan los turistas son una vez nada más y no se repiten, por lo que el efecto que el turismo chino va a producir dentro de la totalidad de la economía japonesa puede resultar muy limitado. En fin, “mucho ruido y pocas nueces” es lo que a mí me parece.

La verdad es que el efecto más importante que se pueda producir en la sociedad japonesa no lo veo por ese lado exclusivamente económico. No hay que olviadar que la visita numerosa de los ciudadanos de la clase media china a Japón, cosa que curiosamente no se ha realizado con frecuencia hasta ahora, puede ofrecer tanto para ellos como para nosotros la ocasión de establecer contactos directos y de fomentar la amistad entre los ciudadanos medios de los dos pueblos. Esta nueva disposición por parte del gobierno japonés puede servir de una buena cabeza de puente para el mutuo entendimiento entre los dos pueblos vecinos, que estando geográficamente tan cerca, no han sabido tratarse mutuamente de una manera más íntima.

Hidehito Higashitani

Catedrático de la Dokkyo University

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