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Y DIGO YO

[i]La visita del Papa se merece un respeto[/i]

sábado 06 de noviembre de 2010, 10:13h
Entiendo que casi todo es criticable. Como resulta, además, que uno suscribe eso de la libertad de expresión, acepto como natural que haya quien no está por apoyar la visita del Papa a España. Igual que se critica, por ejemplo, al presidente de EEUU cuando visita algún país, Benedicto XVI está sometido al libre reproche de los ciudadanos de las ciudades a las que acude.

Los medios de comunicación, políticos de todo pelaje, representantes de la sociedad civil y religiosa y todo aquel que haya querido, ha comentado, seguro, la polémica que ha generado el viaje de la Cabeza visible de la Iglesia a Santiago de Compostela y Barcelona. No hemos dejado de leer y escuchar declaraciones sobre la conveniencia o no de la visita, sobre si va a repercutir de forma positiva en las arcas de estas dos ciudades, sobre si el desembolso es elevado, sobre quién paga la cuenta, sobre si es un lío de seguridad o sobre “si yo no creo por qué tengo que aguantar y pagar con mis impuestos un acontecimiento de estas características”.

La visita de Joseph Ratzinger tiene un valor espiritual incalculable y los católicos se merecen todo el respeto, primero, porque están en su derecho y, en segundo lugar, por la magnitud de un evento de suma trascendencia para su creencia. España es un país de profundas tradiciones y eso hay que respetarlo. Los católicos de nuestro país sienten una afección especial por el Santo Padre y eso también hay que respetarlo.

Además, los católicos en nuestro país, pese a quien le pese, son mayoría. Según el CIS, el 72% de la población reconoce que esa es su creencia, el 80% de las familias opta por la clase de Religión para sus hijos, ya que la consideran buena para su formación por los valores y cultura que propone.

Y digo yo: ¿Por qué se sienten tan dolidos los que no están de acuerdo con la visita del Papa? ¿Han pensado tranquilamente, lejos del debate político, qué es lo que les molesta? ¿Tiene que ver con el dinero, con la moral, con el reproche?

Del mismo modo que se respeta la visita de cualquier líder político o espiritual, o la cabalgata de la selección española porque ha ganado el Mundial de Fútbol, o el desfile del Día del Orgullo Gay, o una manifestación multitudinaria de unos sindicatos de trabajadores que no están de acuerdo con una Reforma Laboral del Gobierno, o un desfile de las Fuerzas Armadas, o la Cabalgata de Reyes, con todo lo que eso conlleva en gastos de seguridad y protocolo, hay que respetar el viaje de Benedicto XVI a España.

No pretendo cambiar de opinión a nadie. Ni lo quiero ni es mi papel, pero un evento que van a ver por televisión 150 millones de personas y una misa —la de la catedral de Santiago de Compostela— que seguirán desde fuera más de 1.200 medios de comunicación se merece un poco de respeto.

Pero se puede criticar, claro que sí. Es un derecho.