Primera mujer en escalar los 14 "ochomiles"
Edurne Pasaban: “En la montaña hay que ser humilde y tenerle miedo”
viernes 18 de marzo de 2011, 22:24h
La trayectoria vital de Edurne Pasaban, una ingeniera que decidió abandonar su profesión y entregarse a su hobby -el montañismo-, está salpicada de obstáculos y grandes conquistas. Ascendió por primera vez el Everest en 2001 y, tras superar una profunda crisis personal en 2006, será recordada por escalar el Shisha Pangma en 2010 y convertirse en la primera mujer que logra subir los 14 "ochomiles". Edurne, que presenta este mes de marzo el libro Catorce veces ochomil, repasa para El Imparcial su impresionante experiencia ascendiendo las montañas más altas del mundo.
Tras convertirse en la primera mujer que supera los 14 “ochomiles” -montañas que superan los 8.000 metros de altura- , ¿cómo afronta el resto de su carrera?
Con la misma ilusión que antes. Al principio, todo me daba un poco de vértigo porque no sabía por dónde ir, pero tengo muchas ganas de continuar haciendo montañismo y otras muchas cosas más.
¿Cómo se podría describir la sensación de coronar montañas como el K2?
Es una gran sensación de alegría y de satisfacción. Es como si consiguieras aquello que nunca esperas, que ni te habías planteado tener.
¿Qué valores destacaría del alpinismo?
La capacidad de sufrimiento, la constancia y la lealtad.
¿Cuál fue la motivación por la que decidió dedicarse al alpinismo?
Nunca pensé que un día me dedicaría profesionalmente al alpinismo. La montaña era mi pasión pero no mi profesión. Se convirtió en un hobby y fue tomando forma. Te da la oportunidad de conocer a mucha gente de diversos países y los lugares más fascinantes de la Tierra. La ingeniería tuvo que quedarse en otro lugar.
¿Cuál es el grado de dedicación que este deporte exige a los alpinistas?
La dedicación es total y, algunas veces, se hace difícil, porque vivir de esto no es nada fácil. Hay que tomar muchas decisiones para poder dedicarle gran parte de tu tiempo, incluso a una edad más avanzada que otros deportistas profesionales. Tienes que dejar muchas cosas de lado y eso no es fácil.
¿Qué sensaciones siente un alpinista cuando se plantea subir un “ochomil”?
Se siente de todo. Por supuesto, se necesita pasión e ilusión, pero también hay que tener mucho respeto y algo de miedo a la montaña.
¿Cómo es el proceso de preparación de una expedición?
Tenemos un entrenamiento físico como el de cualquier deportista. Consiste en una preparación aeróbica, trabajando mucho la duración con entrenamientos largos y de resistencia. El trabajo psicológico es diferente para cada uno: algunos tenemos ayuda de profesionales -como un coach- , que para mí es muy importante, y otras personas se lo preparan ellos mismos.
Cuando se encuentra en plena expedición, ¿es más importante la capacidad física o la capacidad mental?
La mental es muy importante. Puedes estar muy preparada físicamente y muy bien entrenada, pero si la cabeza no funciona, no funciona nada.
¿Qué es lo más complicado en una expedición?
Que todo el equipo tenga una buena armonía y que todo salga bien, ya que pasamos más de dos meses juntos todo el día y no es nada fácil. No entiendo las expediciones y los retos sin un equipo. No solo hay que tener grandes escaladores a tu lado, es necesario contar con grandes personas que te hagan continuar en los malos momentos.
¿Cuándo se tiene que tomar la decisión de no encumbrar una montaña y darse la vuelta?
No es una decisión fácil de tomar, pero un alpinista tiene que saber tomarla. No es fácil porque suele haber mucho trabajo detrás y mucho tiempo invertido, pero un buen alpinista es el que sabe tomar esta decisión.
Prácticamente ha subido un gigante cada año, ¿cómo es el proceso de recuperación tras una expedición tan dura?
Es bastante rápido, normalmente en un mes ya estoy lista. El apartado que más cuesta es el mental. Cambiar y volver a aclimatarte al ritmo normal del día a día es complicado.
¿Ha habido algún momento en el que haya pensado en dejar su deporte?
Sí, hubo un momento en el año 2006 en que pase una crisis personal muy grande. Me preguntaba si merecía la pena lo que hacía y, en ese momento, casi dejé todo.
¿Cómo se podría describir la situación de sufrir congelaciones en plena escalada?
Es parte de lo que hacemos. A nadie le gusta llegar a ese extremo y, muchas veces, no eres consciente. Por supuesto, no quieres que te ocurra, pero sabes muy bien que tienes bastantes posibilidades de que pase.
Visto en perspectiva, ¿qué ha sido lo más negativo del caso Oh Eun Sun? -La alpinista coreana fue suspendida por amañar una de sus ascensiones y Pasaban se convirtió en la primera mujer en subir los 14 “ochomiles”-
Que haya subido los 14 de esta manera… Nunca hubiera imaginado una cosa así. Yo creo que no ha sido bueno para nadie.
¿Qué significa para usted recibir premios como la Medalla al Mérito Deportivo?
Es un premio muy importante, sobre todo para un deporte como el nuestro, de poca repercusión. Es un reconocimiento al trabajo de muchos años. Un gran premio.
¿Qué consejo daría a los jóvenes que quieren imitar sus hazañas?
Que se asesoren. Tienen que tener ganas de aprender de los que más saben. Hay que ser humilde, ya que la montaña no se controla y el riesgo es elevado.
¿Qué significa para usted la “Fundación Montañeros para el Himalaya”?
Es un proyecto que me hace mucha ilusión, que lo vivo y lo siento. Hace tiempo, pensé en la posibilidad de hacer algo por la gente de esos lugares que visitamos. Son parte de nuestras vidas. Creemos que la fundación es la mejor forma de dar la posibilidad de estudiar y crecer a los jóvenes.