Directora del Teatro de Cámara Cervantes, Sonia Sebastián es una entusiasta de la obra del escritor cumbre de la literatura española, de quien rescata sus entremeses con idea de ubicar su faceta teatral al lugar que merece. Este viernes, presenta en la Sociedad Cervantina "El imaginario de Cervantes", que se representará en esta institución durante todo julio tres días a la semana con una puesta en escena sorprendente.
Un año después de estrenar El imaginario de Cervantes, lo recupera con motivo de los Veranos de la Villa. Imagino que debió despertarle satisfacción el resultado...Así es. La obra se estrenó el año pasado con motivo de la Noche en blanco y tuvo muy buena acogida. De hecho, mucha gente no llegó a verla, por lo que en esta ocasión esperamos que nadie se quede sin poder disfrutar de ella.
¿En este tiempo ha revisado el planteamiento de la función?Sí. He revisado la obra sobre todo para ganar en coherencia. He releído los textos que no acababan de cuajar en este espectáculo, que tiene la peculiaridad de que se representa en varios escenarios al mismo tiempo, por lo que requiere mucha improvisación.
Su obra pasea por las instalaciones de la Sociedad Cervantina. Curioso planteamiento…Proponemos al espectador que siga al personaje que más le guste o emocione. Es decir, le permitimos que se sea por unas horas un
voayer, que vea lo que quiera sin que nadie le imponga nada.
¿Saber aunar el lenguaje original del texto con una puesta en escena contemporánea es la clave para atraer la atención sobre las obras clásicas?Hay dos fórmulas para trabajar con los textos clásicos. Una es ser fiel a cómo se escribió originalmente, entendiéndolo como un ejercicio de memoria histórica teatral, y otra es hacer lo posible por acercarlo al público de hoy, que tiene una concepción distinta de lo visual y lo auditivo. Por ese motivo, resulta interesante para el profesional tratar de acercar los textos clásicos a la gente de hoy.
Escasean las obras teatrales basadas en textos de Cervantes. ¿Cómo es posible que un gigante de la literatura como él caiga en el olvido?Cervantes ha sido un autor maltratado en el teatro porque no alcanzó mucho éxito. Es cierto que cuesta representarlo, pero eso no evita que sea reconocido como un autor maravilloso al que se le puede versionar y al que yo llego a considerar como un auténtico moderno. Pero sí, está olvidado, aunque no debería ser así.
¿Es el público culpable de esta circunstancia o acaso la profesión?El público consume lo que la profesión le da. Se me ocurre pensar en Shakespeare, a quien el público conoce perfectamente, pero no a nuestros autores.
¿No hay teatro sin textos clásicos?Creo que no. Aunque es cierto que hay autores que son más fáciles de adaptar, sin menospreciar a nadie, creo que es básico someterse a la base del teatro, que no es otra que el texto clásico.
¿Se ha visto enriquecida su carrera gracias a Cervantes? Sí. Ha sido un descubrimiento brutal. Lo que he aprendido con Cervantes ha sido maravilloso. Me sorprende de él que tiene fórmulas sorprendentes como, por ejemplo, su manejo de la ironía.
Pese a que ha interpretado y ha escrito textos, ¿lo que verdaderamente le define es la dirección?Escribo poco y actúo nada, así que sí, donde mejor me encuentro es como directora.
¿Le teme al encasillamiento?No. Soy socia del espacio Microteatro Por Dinero en el que montamos de vez en cuando obras contemporáneas, así que ahí desarrollo otro tipo de teatro. Así compenso mi dedicación a Cervantes, por lo que puedo decir que todavía no me he encajonado.