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crónica cultural

Exposiciones sobre el surrealismo en Ámsterdam y Tenerife

miércoles 13 de julio de 2011, 19:42h
Óscar Domínguez, Una existencia de papel, hasta el 17 de octubre en el Museo de Tenerife TEA Tenerife Espacio de las Artes. Desde Dada al Surrealismo, las vanguardias artísticas judías en Rumanía, 1918-1938, se expone en el Museo Histórico Judío (Joods Historisch Museum) de Ámsterdam, hasta el 12 de octubre
Hoy hablamos de surrealismo con dos exposiciones que han coincidido en el tiempo, Una existencia de papel, en el Museo de Tenerife, Espacio de las Artes, que presenta una importante muestra de la obra de Óscar Domínguez (1906-1957) y sus relaciones con el mundo literario de la época, en la que se insiste en su trabajo como ilustrador, faceta algo ignorada del pintor surrealista que vivió la mayor parte de su vida en Francia, en donde acabó suicidándose.

El arte de la ilustración, una de las actividades creativas menos individualistas en la que el pintor canario se entregó con esmero en la obra de poetas y escritores como Paul Éluard, Agustín Espinosa, Robert Ganzo, Georges Hugnet o André Thirion. Aunque la mayor parte de la colección de Óscar Domínguez se encuentre ya en el Museo, para los documentos de los demás artistas esta muestra se ha beneficiado de préstamos importantes venidos de otros museos, colecciones y galerías de arte.

La actividad editorial de Domínguez resulta de vital importancia como su participación en la Gaceta de arte en Canarias o en las ediciones de Guy Lévis Mano, en París, en la década de mil novecientos treinta -en sintonía con la euforia vanguardista del momento-. Asimismo, en los años parisinos de la ocupación nazi, periodo en el que Domínguez se convierte en un ilustrador ciertamente relevante en el seno del grupo clandestino, trabajó en la revista surrealista La main à plume.

Una de las piezas estrella de la colección documental de TEA Tenerife Espacio de las Artes es Le Grand Ordinaire, procedente de la colección suiza Gérard Nordmann. Publicado en 1943 -aunque datado por sus autores en 1934 con el propósito de evitar la censura-, Le Grand Ordinaire consta de un texto de André Thirion al que acompañan ilustraciones pornográficas del pintor canario que se burlan del Mariscal Petain, jefe de Estado del Régimen de Vichy durante la ocupación. Se trata de un ejemplar único que perteneció al propio Thirion, enriquecido con tres aguafuertes y siete dibujos originales a tinta china.

La segunda exposición se titula Desde Dada al Surrealismo, las vanguardias artísticas judías en Rumanía, 1918-1938, se expone en el Museo Histórico Judío (Joods Historisch Museum) de Ámsterdam, hasta el 12 de octubre. Una muestra que reúne más de setenta obras creadas entre 1910 y 1938.

El 5 de febrero de 1916, en el Cabaret Voltaire, en Zurich, tiene lugar la primera manifestación de Dada. Entre los grandes protagonistas, el poeta Tristan Tzara (nacido Samuel Rosenstock en 1895, en Rumanía-1962) y el artista Marcel Janco (1895 Bucarest-1984). También están Arthur Segal (Jassy 1875, falleció en un bombardeo en Inglaterra, en 1944), que más tarde tendrá como alumno a Berlin Maximilian Herman, dicho Maxy, (Bräila1895-1971). Gracias a esta muestra, los dos artistas se dan a conocer al gran público. Todos conocen a Victor Brauner (Pietra-Neamt 1903-1966), la gran figura del surrealismo y Jules Perahim (Bucarest 1914-2008), surrealista de segunda generación que acabó refugiado en Rusia, como su amigo Maxy.

Desde la época de entre guerras, la asociación entre vanguardia y judaísmo está presente en los discursos antisemitas. Se les acusaba de destruir los principios de la belleza clásica y se les llamaba arte degenerado. Todos tienen un denominador común, son rumanos judíos. El comisario de la exposición se preguntará el porqué de esta coincidencia y sobre esta pregunta se articula la impresionante exposición.

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