Y DIGO YO
[i]Menos campaña electoral y más pacto por la Educación[/i]
sábado 10 de septiembre de 2011, 09:58h
La Educación pública es muy importante. Tiene que serlo. Es donde se educa a 2/3 de los alumnos de este país y tiene que funcionar muy bien. Pero lo de la Educación pública es como la vida, cada uno la cuenta según le fue. Hace años, en mi tiempo de instituto, tuve la suerte de dar con grandes profesores. Quizá sea añoranza de juventud, pero los veía implicados, responsables, sensibles a las circunstancias de cada uno, sabían enseñar y el que ahora les cuenta aprendía con ellos. Por aquel entonces no existía eso de las tutorías, pero siempre tenían —fuera de las horas lectivas— sus puertas abiertas por si algún alumno quería hacer alguna consulta.
Del mismo modo, también tuve algún catedrático siempre cabreado, petulante y soberbio, que te miraba altivo como si su vida estuviera destinada a fines más elevados y que explicar “cuatro tonterías” a unos “niñatos” de 17 años era algo que tendríamos que estar agradeciéndole por los siglos de los siglos. Los mismos que corregían los exámenes en clase —dentro de las horas lectivas— y que si querías hacerles alguna consulta fuera del aula te miraban con cara de “no me fastidies el café”.
Habrá de todo, pero precisamente porque no me parece nada fácil la cosa de enseñar, creo que hay que dar a los docentes las herramientas necesarias para que su trabajo tenga más posibilidades de éxito. Aunque no creo que por tener más profesores sea mejor la enseñanza, apuesto antes por cambiar las reglas del juego. Luego, con leyes nuevas, si hace falta más personal, sea.
Hablaba días atrás con el sindicato ANPE y no podía estar más de acuerdo con la portavoz que me atendía. “Sabemos que hay que tener una política de austeridad y que todos tenemos que arrimar el hombro —me decía—, pero es que ya lo estamos arrimando”. Insistía en que les duele que les digan que no son “solidarios” cuando han sufrido un recorte tremendo del sueldo, van a tener que trabajar más años porque las comisiones de jubilación han desaparecido y, por lo mismo, van a cobrar menos en sus pensiones.
Me explicaba que todo esto se ha dado con el Gobierno de Zapatero, pero que los recortes de las comunidades autónomas han sido la gota que ha colmado un vaso que ya estaba más que lleno. Y este es el problema real. Da igual quien tenga razón, no importa cómo se expliquen, estamos a poco más de 70 días para unas elecciones generales y todo lo que sirva para atizar se utilizará. Así quedó patente este jueves en la rueda de prensa de los sindicatos educativos. El discurso era muy distinto según quien lo pronunciara. Mientras unos hablaban de los problemas del colectivo otros echaban la culpa de todo al PP. Soluciones escuché pocas… o ninguna.
Y digo yo: ¿Si los dos principales partidos han sabido ponerse de acuerdo en una noche para una reforma de la Constitución, cómo es posible que no sean capaces de hacerlo para un pacto por la Educación? ¿Se dejará de hacer política algún día con la Educación? ¿Incluirá algún partido en su programa la elaboración y aprobación de un estatuto de la profesión docente?
Con una norma marco que explique qué es un profesor, en qué consiste su trabajo, cuántas horas lectivas y no lectivas tiene que trabajar, cómo se accede a la profesión y en qué condiciones se jubilará nos ahorraríamos todas estas vacuas polémicas sobre la labor del profesorado. Y de paso se les haría un gran favor, que sólo llevan décadas demandándolo.