Crítica de arte
Conquistar el cielo mediante la arquitectura ha atraído a civilizaciones desde la antigüedad como egipcios, mesopotámicos o micénicos pasando por el Medievo, la Edad Moderna y la Contempornánea, cuando imponentes rascacielos dominan el paisaje urbano. Atrás quedan las pirámides, los obeliscos, los zigurats o los túmulos y, más recientemente, los minaretes, las catedrales medievales o las torres icónicas como la diseñada por Eiffel en París, todos ellas edificaciones que hablan de un mismo interés: desafiar las proporciones y lograr la gloria a través de la altura. Una exposición en CaixaForum Madrid titulada “Torres y rascacielos: de Babel a Dubái” ahonda en esta evidencia a través de maquetas, dibujos o fotografías que permiten a grandes rasgos percatarse de cómo ha evolucionado la arquitectura, de un modo no siempre evidente.