crítica de cine
Dicen las lenguas más malvadas que nunca un divorcio le había sentado tan bien a la industria cinematográfica. El caso es que cuando el ex de Madonna ya se había ganado el estatus de director de culto gracias a Lock & Stock y Snatch, llegó su mediática boda con la pop star y las creaciones del británico empezaron a perder fuelle, una tras otra. Con su nuevo filme, el director británico no sólo regresa al buen cine, sino que, además, da el gran salto a la primera división de la industria trabajando para la Warner con un presupuesto de casi 100 millones de euros, más de lo que costaron todas sus anteriores películas juntas.