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coloquio en club siglo XXI

El mecenazgo y las nuevas tecnologías, retos de la cultura del siglo XXI

miércoles 14 de marzo de 2012, 00:21h
Cuando España y, en concreto, la ciudad de Madrid han alcanzado el estadio de oferta cultural más elevado de su historia, se plantean nuevos horizontes necesarios para mantener y fomentar ese nivel de enriquecimiento. Con esta premisa, la asociación cultural Siglo XXI ha organizado este martes un coloquio bajo el título Los jóvenes del siglo XXI y los retos de la cultura en la situación actual.

Con la participación del Director General del INAEM (Instituto Nacional de Artes Escénicas de la Música), Miguel Ángel Recio, el Director del Museo del Prado, Miguel Zugaza y, como moderador, el periodista y Académico de la Real Academia Española, Luis María Anson, el debate ha fluido por las arterias principales de la cultura del momento: una respuesta ciudadana tan amplia como la oferta existente, un problema económico que se traslada a la cultura desde la generalidad del panorama actual y un reto de cara a la explotación y conciliación con las nuevas tecnologías.



“En Madrid se está viviendo la verdadera explosión del teatro europeo”, ha declarado Anson, haciendo hincapié en la buena salud del teatro alternativo, “antes relegado a ciertos garajes londinenses” y que hoy mantiene activas a, al menos, 40 exitosas compañías. Las cifras hablan por sí solas: 15 millones de personas acuden al teatro cada año, un síntoma, según el Director del INAEM, de que la amplitud de oferta se corresponde con el gusto del público que la demanda.

En la misma línea, sólo los tres grandes museos madrileños que conforman el llamado ‘Triángulo del Arte’ –el Prado, el Reina Sofía y el Thyssen- acumularon en 2011 más de 6 millones de visitas. Donde hace 30 años la oferta museística se restringía a no más de cinco o seis espacios, hoy ha brotado un enjundioso circuito de salas. Además, tal y como señala el Director del Prado, considerado uno de los más prestigiosos museos del mundo, el crecimiento en cantidad ha corrido parejo de un estricto mimo de la calidad, como el que pone de manifiesto el equipo propio de restauradores con el que cuentan ya algunos de estos museos.

El estallido cultural a ambos lado de la balanza de la oferta y la demanda, del escenario propuesto por las ciudades y la actitud ampliamente positiva de sus actores, los ciudadanos, no queda, sin embargo, al margen de la grave crisis económica por la que atraviesa el país. Tanto Recio como Zugaza apuestan por una revisión estructural de la Ley de Mecenazgo.

Inversión privada
En un momento económico difícil, en el que las subvenciones públicas a los centros culturales se ven mermadas considerablemente, la sostenibilidad de según qué instituciones, sobre todo las más pequeñas, entra en situación de riesgo. Un gran reto de la cultura en el siglo XXI es, según han señalado los ponentes, restar peso a la financiación pública.

Para Miguel Ángel Recio, quien antes de cerrar su etapa en el Thyssen para gestionar el INAEM estuvo ocho años al frente de la Dirección de Patrimonio Nacional, “en este país no se habla de los patrocinadores y es algo de lo que hay que hablar”. En la misma línea, el director del Prado ha alegado que “las administraciones públicas no pueden soportar todo el entramado actual en torno a la cultura”. Según Zugaza, la ley de mecenazgo actual es “corta en las cantidades” y alienta “la desconfianza de la sociedad civil en las administraciones públicas a la hora de reconocer y gratificar los patrocinios”. La revisión de la normativa pasaría por “distinguir las aportaciones de ámbito privado al mismo ámbito privado, de las que hace la esfera privada a la pública”.

“La cultura es una corresponsabilidad de todos”, ha añadido Recio. “Es necesario repartir el coste del nivel cultural que hemos alcanzado”, ha precisado, añadiendo a este reparto entre financiación pública y privada al propio ciudadano como ‘consumidor’ de la cultura concienciado.

Amplio acceso
El argumento de la concienciación del ciudadano también ha visitado el debate cuando, inevitablemente, el siglo XXI ha traído a colación a las nuevas tecnologías. En opinión del director del INAEM, Internet está suponiendo un detonante de la cantidad de información y el acceso masivo a la misma. Sin embargo, Recio ha afirmado que “la gente no tiene que dejar de ir al teatro o al museo por poder ver una obra en Internet”, puesto que el acceso que propone la Red “es más fácil, pero también más limitado”.

Recio aboga por fomentar “ese encuentro íntimo e insustituible entre la persona y el objeto de cultura elegido”. En un momento en que el mundo de la cultura y el de la empresa comparten elementos de marketing, que con necesarios y beneficiosos en su justa medida, el director del INAEM apuesta por “cultivar y expandir, de padres a hijos, la sensibilidad y la afición por la cultura y el arte”.

Para cerrar el coloquio del Club Siglo XXI, Luis María Anson ha esbozado otro de los grandes retos de la cultura: su despolitización. “Hay que señalar el mérito allá donde se produce, independientemente de la ideología”, ha sentenciado.
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