El estadio Vicente Calderón acogió con frío uno de los partidos más calientes –a priori- de la competición liguera.
Atlético de Madrid y Athletic de Bilbao mantienen una dura pugna por alcanzar los puestos que dan derecho a jugar la Champions League el próximo año. Cuando las distancias entre los competidores son todavía mínimas, son los duelos directos los que se antojan decisivos para afianzar el camino a la élite del balompié continental.
Diego Pablo Simeone y Marcelo Bielsa trataron de revertir la condición climatológica imponiendo un ritmo elevado de presión en el centro del campo. Con esta hoja de ruta, los veinte jugadores dispuestos en el terreno de juego representaron la red táctica dibujada por ambos técnicos, lo que provocó una batalla física sin profundidad ni ocasiones.
Tan solo
Arda Turan materializó la salida fulgurante del equipo madrileño con dos disparos a portería en los primeros 4 minutos. Sin embargo, en este juego de ajedrez, la piezas vizcaínas fueron ganando terreno poco a poco y creciendo con la posesión del balón.
Ander Herrera y Muniain trataron de guardar la posesión del balón para frenar el ímpeto local. Con las incorporaciones de
De Marcos –que protagonizó la única llegada visitante del primer acto en el minuto 40- y de
Susaeta, los pupilos de
Bielsa lograban controlar el partido. Pero la ausencia de
Llorente restó peligro a las combinaciones bilbaínas, que no disponían del punta que fije a los centrales para la llegada de segunda línea de sus atacantes.
En un partido horizontal, cualquier robo de balón se convertía en peligro y esto fue aprovechado en mayor medida por el equipo colchonero. Con
Arda como jugadores desequilibrante en las transiciones y
Filipe y Juanfran amenazando –aunque se concentraron más en tapar las subidas de
Muniáin y
Susaeta-, la velocidad de adrián y la presencia de
Falcao bastaron para generar las escasas ocasiones de gol.
El delantero colombiano disparó desviado desde la frontal en el minuto 14 de partido. Le siguió una llegada de
Arda a la contra que no encontró puerta y un cabezazo de
Godín a la salida de una falta lateral.

Con las defensas muy adelantadas, la
ausencia de jugadores como Diego o Llorente condicionaron el ínfimo número de combinaciones inquietantes para los porteros. Al descanso, el Calderón disfrutó del libreto de
Simeone y Bielsa, eso sí, con cero goles en el marcador.
Sin embargo, el intermedio se convirtió en un punto de inflexión en el desarrollo del partido. El
“Loco” Bielsa diagnosticó cierta falta de músculo en el centro del campo para luchar contra las transiciones colchoneras y quitó a Ander Herrera para
dar entrada a San José y adelantar a Javi Martínez al centro del campo.
El equipo local subió un punto su intensidad y encontró el golpe definitivo en los primeros minutos del segundo acto. Una acción fulgurante colocó el balón en posición de disparo a
Adrián en la frontal del área. El asturiano probó suerte,
Iraizoz rechazó el intento y
Falcao –que no estaba jugando su mejor partido hasta el momento- empujó el balón suelto a la red.
Con el Athletic noqueado como consecuencia del tanto –o del aumento de personalidad colchonera en el encuentro-, trataba de cazar alguna contra que intimidase a los locales y matizase su rodillo ofensivo.
Sin embargo, los espacios se abrieron para jugadores como
Arda, Adrián y Gabi, y el guión de
Bielsa se desdibujó en diez minutos. El movimiento de
Javi Martínez al centro del campo restó posesión y –contra todo pronóstico- mermó el equilibrio táctico vasco.
Así pues, con los atacantes colchoneros en vuelo, las ocasiones se sucedieron.
Filipe se soltó su rol defensivo y apuró la línea de fondo para encontrar a
Gabi (minuto 57), que se adjudicó el status de organizador de las contras rojiblancas para encontrar a
Adrián en la ocasión que pudo sentenciar el partido en el minuto 60. El hábil delantero español regateó en el área a
San José y disparó obligando a
Iraizoz a salvar a su equipo en dos ocasiones. La segunda, tras remate de
Falcao.
Pero el caza goles colombiano se apuntó el error para ganarse los aplausos del coliseo madrileño en la jugada siguiente. Acción de transición fugaz colchonera que colocó a
Adrián en uno contra uno en el perfil derecho del área vasca. Regateó y vió en el segundo palo al colombiano frotándose las manos. Falcao no perdonó y mató el partido con un cabezazo de manual. El “
Cholo” Simeone reclamaba más tensión a sus jugadores para rematar los partidos antes de tiempo y sus pupilos aprendieron la lección.
Con este marcador, los “leones” trataron de estirarse y lanzarse al ataque. La velocidad de
De Marcos y Muniáin inquietaron a la zaga rojiblanca –reforzada por
Perea en los minutos finales- tanto a la contra como en jugadas combinativas organizadas. De hecho fue el central colombiano quien sacó sobre la línea una gran ocasión visitante en el minuto 82. La reacción vasca no llegó a tiempo -a pesar del
gol de Javi Martínez en el minuto 87- y los minutos finales sirvieron para que la afición madrileña disfrutara plácidamente de los diez minutos finales, con la mente puesta en la Champions League.
