Crítica de cine
[i]Los juegos del hambre[/i]: delicia de gourmets
domingo 22 de abril de 2012, 11:07h
Este fin de semana ha llegado a España la adaptación cinematográfica de la exitosa trilogía literaria, que ya lleva recaudados en taquilla 500 millones de dólares en los países en los que se ha estrenado.
Muchos la comparan ya con otros espectaculares éxitos de la literatura y del cine juvenil, como Harry Potter o Crepúsculo, pero en el caso de Los juegos del hambre la clave del éxito no sólo reside en la calidad y en la espectacularidad de sus imágenes. La cinta que se acaba de estrenar en nuestro país cuenta como principal activo con un inteligente y cuidado guión para todos los públicos que, además, sabe combinar con enorme acierto y exquisitez los tópicos de este tipo de historias y una sátira muy bien hilada y oportuna. La escritora estadounidense Suzanne Collins, autora de la trilogía, ya era una reputada guionista de programas televisivos infantiles antes de ponerse al frente de este guión, basado en su propia novela. Y que la escritora se encargue personalmente de su adaptación cinematográfica es ya toda una garantía de que nadie meterá la tijera donde no debe ni añadirá de su propia cosecha elementos que adornen sin sentido la historia. Otro guionista, Billy Ray, y el propio director, Gary Ross, han colaborado, con ella para sacar adelante un producto de enorme repercusión entre el público más joven, ahora que Harry Potter y los héroes de Crepúsculo habían dado todo lo que tenían.
La acción de la cinta se sitúa en un futuro no demasiado lejano y en un país denominado Panem, que en su día fue Norteamérica. Y visto lo que quedó, la decadencia debió de ser de gran envergadura. Ha sobrevivido una élite de poder y dinero que habita en la capital, Capitolio, y sus distritos más cercanos y que es aún más rica, más poderosa y, por supuesto, más frívola. También tremendamente excéntrica. Al modo de la antigua Roma, cada año se organizan unos juegos, los del hambre, a los que cada uno de los 12 distritos tiene que “presentar” dos jóvenes que los representen en una competición que ha de saldarse obligatoriamente con un solo ganador. El premio: su vida. Y para lograrlo, antes habrá tenido que acabar con los 23 jóvenes restantes. Aunque algunos morirán sin necesidad de caer en manos de otro contrincante, lo harán de hambre, de frío o víctimas de un accidente o enfermedad. Aquí, lo que importa de verdad es el espectáculo y los responsables de la cadena de televisión por la que se emite el programa a través de pantallas gigantes que muestran todos y cada uno de los movimientos de los concursantes lo tienen tan presente que, en cuanto temen que decaiga la tensión y la audiencia, se encargan de añadir nuevas situaciones de peligro para los valientes chavales.
Pero, ¿quién en su sano juicio se presenta a un concurso así, en el que lo más probable es que mueras? En la mayoría de los distritos, pobres hasta límites insospechados, el curioso sacrificio no cuenta, desde luego, con voluntarios y hay que sacar de un bombo el trozo de papel con el nombre de los dos “afortunados”. Sin embargo, Katniss Everdeen, protagonista de la historia, se presenta voluntaria. En realidad, no tiene otra opción. El nombre de su hermana pequeña acaba de sacarse del bombo y lo único que puede hacer para salvarla es ocupar su lugar. Katniss, interpretada por Jennifer Lawrence, nominada al Oscar por su trabajo en Winter’s Bone, es el centro de la trama y su relación con el otro representante del distrito 12, Peeta Mellark, a quien da vida Josh Hutcherson, será el elemento que ponga el imprescindible punto romántico a la historia. Sin olvidar al otro guapo del trío, Gale, a quien da vida Liam Hemsworth, el amigo de Katniss de la infancia y que, aunque en esta primera entrega se lleve pocos planos, es de esperar que tenga muchos más para la siguiente. De momento, todos han firmado ya un contrato por cuatro películas de la saga, es decir, que como mínimo quedan tres secuelas basadas en los dos libros restantes: En Llamas, cuyo estreno está previsto para noviembre de 2013, y Sinsajo, que se dividirá en los dos largometrajes finales.