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[i]La vida crónica[/i]: el “tercer teatro” vuelve a Madrid de la mano de Odin Teatret

miércoles 16 de mayo de 2012, 16:12h
Este miércoles se estrena en el marco del Festival de Otoño en Primavera la última producción de la compañía Odin Teatret, La vida crónica, que, tras su éxito en Dinamarca, Italia y Francia, llega a Madrid para envolver la capital de la antropología teatral del llamado ‘tercer teatro’.
Odin Teatret vuelve a su casa madrileña a partir de este miércoles para presentar su último montaje, La vida crónica. En el marco del XXIX Festival del Otoño en Primavera, el Teatro La Abadía acoge por quinta vez una producción de la multicultural compañía bajo la batuta del respetado dramaturgo italiano Eugenio Barba, quien ha advertido en rueda de prensa que, a pesar del título de la obra, de la atmósfera que la envuelve o de algunas escenas, “no es un espectáculo triste”.

La vida crónica podría tratar de un colombiano que llega a Europa en busca de su padre; de una viuda de un combatiente vasco o de un abogado danés. Podría centrarse en una virgen negra, en dos mercenarios o en una refugiada chechena. Podría basar su argumento en una ama de casa rumana, en un músico de rock de las islas Feroe o en un violinista. Todos ellos, personajes de la obra, entrecruzan sus vidas en varios países europeos que sirven de escenario al montaje, tras el final de una guerra civil en 2031. Todos ellos, una excusa para que el Odin siga explorando la antropología del teatro y, un poco más allá, la del ser humano en ese concepto único germinado en las meninges de Barba, que se esconde detrás del llamado ‘tercer teatro’.

“El teatro cuenta historias, pero no es eso lo que me interesa”, ha asegurado el dramaturgo para explicar que “el objetivo es hacer un espectáculo ante el que el espectador se quede en silencio”. Para dejar sin palabras al patio de butacas Odin Teatret viaja por primera vez hacia adelante en el tiempo, mostrando un futuro cercano que hace efectivo el vaticinio de muchas voces alzadas en la actualidad en la dirección del apocalipsis: la desolación, la emigración, la guerra y la falta de orientación copan la existencia de los personajes.


Una escena de La vida crónica. Foto: Juan Pablo Tejedor.


Eugenio Barba ha enraizado la idea de esta representación en su experiencia como emigrante, en “la superación de las heridas y las humillaciones” y en la creencia de que, efectivamente, “existe el mal absoluto”.

“¿Por qué ese rechazo de unas personas hacia otras?”, se ha preguntado el dramaturgo, quien ha querido ahondar en la incomprensión, emperadora del siglo XXI, y en la labor necesaria de recuperar las relaciones personales en este contexto.
Con un planteamiento que nada en la oscuridad, Barba asegura que “en realidad es un espectáculo lleno de alegría, vitalidad y, sobre todo, esperanza” puesto que habla de “la juventud y de su capacidad para encontrar una salida”.

“Mi generación luchó por la dignidad y ahora, cuando miro a mis nietos, pienso: ¿qué dignidad les queda a ellos?”, ha afirmado. Mirando al pasado desde su ficticio 2031, Barba se ha mostrado confundido con respecto al manido argumento de “aprender de los errores”. Las masacres humanas de los nazis durante la II Guerra Mundial, ha dicho, se repitieron en los 90 en las Guerras de Yugoslavia, cuando nadie se lo esperaba, y hoy asistimos a otra masacre: la de los jóvenes “que no pueden ganarse su dignidad” en medio de una asoladora crisis económica.

No obstante, el dramaturgo apuesta por el optimismo y, como en su obra, escarba hasta hallar un trasfondo de luz. “Cada generación ha encontrado la solución a sus problemas”, ha señalado. Así es la vida, crónica, pase el tiempo que pase.

Esencia del teatro
La vida crónica se estrena este miércoles en el Teatro La Abadía, donde podrá verse hasta el próximo 27 de mayo. Sin embargo, la filosofía de Odin Teatret estira el concepto de teatro y lo saca de los límites de tiempo y espacio marcados por una representación concreta. Así, durante estos diez días, la compañía desarrollará en Madrid diferentes encuentros, talleres y muestras de trabajo para terminar de conectar con el público.

Nacido en 1964 a raíz de, según explica Barba, “la necesidad de encontrar un camino personal a través de las manifestaciones teatrales” en un momento en el que “no existía una cultura alternativa como la actual”, el rumbo del Odin ha sido el de buscar la esencia del teatro. A partir de estas actividades paralelas a la representación desarrolladas en diferentes países, la compañía ha dibujado los trazos del esqueleto del teatro, unas constantes comunes que vinculan a los seres humanos más allá de las diferencias culturales que aparentemente les separan.


Parte de la compañía Odin Teatret junto a su director, Eugenio Barba (sentado, segundo de izquierda a derecha), y al responsable del Teatro La Abadia, José Luís Gómez (sentado,cuarto de izquierda a derecha). Foto: Juan Pablo Tejedor.


En palabras de José Luís Gómez, director del Teatro La Abadía, “Odin Teatret ha sabido crear un lenguaje propio, nuevo y distinto, que contacta con el público más allá de los lenguajes particulares a través, no del contenido, como hace la mayor parte del teatro occidental, sino de una pulsión secreta”.

Ahora, esa amalgama de teatro y poesía, de plasticidad y movimiento, trae a Madrid la que puede que sea su última apuesta. Con casi 50 años a sus espaldas, intercambios culturales con sus espectadores o, como Barba lo llama, su “pueblo secreto”, en más de 63 países y 70 espectáculos, Odin Teatret “no tiene herederos” directos. Sin embargo, tal y como ha señalado Gómez, cinco décadas “sembrando por todo el mundo aseguran una buena cosecha en el sitio más inesperado”. Por eso, el director de La Abadía, prefiere hablar del “penúltimo viaje”... por si las moscas.
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