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Unos héroes de España

Ricardo Ruiz de la Serna
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ricardo_ruiz_delasernayahooes /22/22/28
sábado 02 de junio de 2012, 20:55h
Ha habido cierta polémica porque el Gobierno ha decidido condecorar a héroes del Desastre de Annual (1921) y ha concedido la Cruz Laureada de San Fernando, como Laureada Colectiva, al Regimiento de 'Cazadores de Alcántara, 14 de Caballería', que lucirá en su "corbata" la leyenda: Regimiento de 'Cazadores de Alcántara, 14 de Caballería', 'Annual', '1921'. Algunos han dicho que es una provocación a Marruecos, como el Centro para la Memoria Compartida y el Porvenir (CMCP), que reúne a intelectuales marroquíes partidarios de un entendimiento con España y ha afirmadoen un comunicado que la decisión oficial española es "una provocación hacia Marruecos y los marroquíes", un "desprecio por su dolor" y una "glorificación del espíritu colonial".

El 23 de julio de 1921 el sol partía las piedras en torno a Annual mientras los cabileños sublevados aniquilaban una a una las posiciones de los españoles. En uno de los veranos más calurosos del siglo, el 17 de julio los rifeños de la cabila de Beni Urriaguel habían exterminado a los defensores de Igueriben mientras el comandante Benítez dejaba las palabras de un héroe: “Sólo nos quedan doce cargas de cañón para resistir el asalto. Contadlas y al duodécimo disparo tirad contra nosotros porque entonces moros y españoles estaremos envueltos en la posición”. El comandante Benítez murió y apenas sobrevivió ninguno de los 350 hombres que defendían Igueriben. El Teniente Casado fue el único oficial que vivió para contarlo.

Muchas cosas se habían hecho mal las semanas anteriores. Se ocuparon las posiciones alargando demasiado las líneas de suministro. En algunos lugares, las tropas españolas no tenían aguada, en otras estaban en medio de territorio hostil aisladas de refuerzos. En todas escaseaban el agua, los alimentos y la munición. El desastre de Annual empezó –como tantos episodios de nuestra Historia reciente- en los pasillos del poder entre políticos mediocres, burócratas y gente que no tenía ni idea.

El caso es que aquel día de julio a los españoles les estaban cayendo la mundial y lo que les esperaba. La retirada de las tropas españolas hacia Annual sólo permitía presagiar el Desastre que terminó llegando. Agotados, sedientos y desmoralizados, quedaba poca munición para cruzar el territorio de las cabilas alzadas en armas contra España y dirigidas por Abd el Krim, un líder excepcional que logró instaurar una República en el Rif y que hasta los panarabistas reconocieron como su antecesor. Quienes creyeron que Abd el Krim era un bandido iban a ver los días siguientes el inmenso error de subestimar al enemigo.

Ese día el General Navarro ordenó la retirada de las tropas de Dar Drius a El Batel y ordenó proteger la retirada al Regimiento de Cazadores de Alcántara 14º de Caballería, que mandaba el Teniente Coronel Primo de Rivera. Las primeras horas de la retirada transcurrieron sin más novedad que escaramuzas que varias cargas lograron decidir a favor de los españoles. Varias veces hubo que combatir al arma blanca. En torno a las cuatro de la tarde, llegaron al río Igan y allí cayeron en una emboscada de los rifeños, que eran superiores en número y cuya moral estaba cada vez más alta a medida que los españoles iban sufriendo derrotas. El Teniente Coronel Primo de Rivera arengó a los jinetes: “Ha llegado para nosotros la hora del sacrificio. Que cada cual cumpla con su deber. Si no lo hacéis, vuestras madres, vuestras novias, todas las mujeres españolas dirán que somos unos cobardes. Vamos a demostrar que no lo somos”. Quien crea que era un tipo militarista, violento, racista, sexista, machista, misógino y encima militar puede dejar de leer ahora mismo.

Entonces, con los rifeños disparando, la infantería española en retirada y la certeza de que hasta aquí habían llegado, el Regimiento de Cazadores de Alcántara se lanzó a la carga contra los cabileños con los sables desenvainados a la voz de “¡Carguen! ¡VIVA ESPAÑA!” Una y otra vez, los jinetes del Alcántara se reagrupaban y se lanzaban de nuevo al galope contra los tiradores para proteger la retirada. Los rifeños mataban a hombres y a caballos. El Teniente Coronel Primo de Rivera perdió su montura –Vendimiar- en la tercera carga. Los rifeños creyeron que sería la última porque frente a sí tenían ya los restos de un Regimiento de tuertos, heridos, sangrantes y desesperados, pero hubo una cuarta al paso –la octava del día- que se diría mandada por la Muerte, la única que parecía estar con los españoles. Algunos llegaron a cargar a lomos de los mulos del regimiento porque les habían matado el caballo. Hubo quien directamente acometió a pie al enemigo.

La infantería del General Navarro llegó a salvo a El Batel. De los 691 hombres que formaban el Regimiento de Cazadores de Alcántara nº 14 a 541 los mataron directamente en combate o los remataron los rifeños, a 5 los hirieron de gravedad y a 78 los hicieron prisioneros. Sólo 67 lograron llegar a El Batel. El Teniente Coronel Primo de Rivera, que consiguió salvar la vida, moriría días más tarde en Monte Arruit.

Al final, Melilla se salvó, los rifeños fueron derrotados, la República del Rif se hundió, el protectorado español se consolidó y a algunos les avergüenza hoy aquel periodo de la Historia de España en que África fue tan importante. Como dice el Comandante Velázquez, “en Melilla empezó todo”.

Con la que está cayendo, aquellos jinetes que salvaron a sus compañeros a costa de su propia vida, aquella cuarta carga simplemente increíble, dicen de nosotros –de quiénes fuimos y de quiénes somos- mucho más de lo que creemos.

Esta columna hoy admira y rinde honores a los héroes del Regimiento de Cazadores de Alcántara nº 14 de Caballería, que salvaron, en aquellas jornadas terribles, el honor y el nombre de España.

Ricardo Ruiz de la Serna

Analista político

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