Supongo que habrá escuchado estas cosas…Sí, claro... Ha hecho que me ruborice... Necesito un sorbo de agua (bebe un largo trago y respira hondo). Permítame que le deje con la duda... (amplia sonrisa)
Con la duda me quedo... ¿Alguna de las leyendas es real?Se han dicho tantas cosas de mí que, si hubiera tenido que hacer frente a todo, no habría hecho otra cosa que desmentir rumores en lugar de trabajar.
¿Produce un regusto especial “cerrar las bocas críticas”?No reparo en eso…y créame que se lo digo de verdad. Va en el sueldo que no puedas gustar a todo el mundo… y hay que saber asumir los rechazos. Toda mi vida he luchado para ser un buen actor, con la misma entrega con la que lo hice para este Bond. Algunos consideraron que no me merecía este honor… y he respetado sus censuras con el mismo talante con el que acepté los halagos de quienes veían en mí al perfecto elegido.
Las críticas fueron, a veces, desmesuradas e injustas. ¿Nunca le hicieron pensar que podían tener algo de razón?No le voy a mentir. En un corto espacio de tiempo, me afectaron bastante anímicamente. Me parecía injusto y desmesurado el ataque tan frontal que me hacía un sector de la profesión, sin darme la oportunidad de demostrar que podía “dar la talla”. Pero cambié el chip inmediatamente, porque no podía dejarme dominar por esos comentarios. Así que me puse “manos a la obra”, hice oídos sordos a los comentarios y me concentré en mi personaje…
Y los resultados no han podido ser mejores. Dicen que, después de Sean Connery, es usted el mejor Bond...Es el mejor halago que puedo recibir, sin duda alguna. Nunca pretendí que me compararan con nadie porque creo que la clave del éxito de un actor está en ser diferente, en aportar algo que los demás no tengan…
¿Qué es eso que le hace distinto?(risas) A la vista está, ¿no?... Soy rubio y de ojos azules, algo que se ha criticado muchísimo. No soy tan alto como los anteriores Bond y, como ves, son mucho más rudos que ellos. Te aseguro que hubiera preferido pasar desapercibido. He tenido una presión añadida que, si no hubiera podido controlar, ahora no estaríamos hablando de éxito. No me arrepiento de lo ocurrido, porque estaba seguro de mi potencial como actor para este trabajo, pero todo habría sido más fácil si nos hubieran dejado trabajar sin especulaciones previas…
Dicen que, con su primer Bond, ha puesto el listón muy alto. Es decir, que usted mismo tendrá que pasar su propio examen en esta nueva entrega…(carcajadas) ¡¡No lo había visto desde esa perspectiva!!! No deja de ser paradójico que me tenga que probar a mí mismo. De momento, seré Bond dos veces más. Supongo que tendré que bucear en mis recursos para no aburrir y sorprender al espectador. Ya no valen las leyendas, que han circulado esta vez...
Se ha roto dientes, costillas... ¿Cuál de ellas es la verdadera?Le voy a dejar con la duda de nuevo, porque creo que es importante dar un poco de misterio a lo que rodea a un personaje. Me ha pasado de todo… pero es algo normal, que va en el sueldo. Mi Bond es un peleón nato, mata de verdad… No se olvide que, si no te magullas interpretando a Bond, es que no lo estás haciendo bien...
Entonces lo ha hecho divinamente, porque su cuerpo a veces es en un auténtico mapa de heridas...A veces no se me ve la piel, es verdad (risas). Unos golpes, como se puede imaginar, son ficticios y otros ¡me los llevo de verdad! Forman parte inequívoca del personaje, no se concibe un Bond sin golpes, pistola...
Y mucha dosis de seducción...Sin duda alguna, ésa es una parte importantísima del personaje. Este Bond, a pesar de ser más rudo y peleón que los demás, queda completamente desarmado cuando se enamora. Ahí se vuelve vulnerable, blando, humano...
¿Daniel Craig también es así?No soy de los que se parece a sus personajes. Soy vulnerable como Bond ante el amor, me gustan las mujeres, me siento bien cuando estoy enamorado… pero no tengo su chulería británica, por ejemplo. Tampoco soy agresivo, ni necesito la venganza para vivir. Mi adrenalina es el día a día, con la gente que quiero, disfrutando de la riqueza que me ofrece mi trabajo. Ese es el auténtico Daniel...