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Crónica económica

Cinco economistas para una crisis: Buchanan

domingo 02 de septiembre de 2012, 18:41h
Los cuatro economistas considerados hasta el momento abordaron el ciclo económico, o los hemos destacado por sus contribuciones en este ámbito. El quinto es muy relevante en esta crisis, pero por un motivo distinto. Es uno de los fundadores de la Escuela de la Elección Pública. Se trata de James Buchanan.
Ya trajimos la idea de Abba Lerner de cuál debía ser la política fiscal. Pero lo que se ha acabado quedando es que en las épocas de auge, los ingresos superan a los gastos, y la deuda baja. En la crisis ocurre al revés, y la deuda sube. A largo plazo queda estabilizada. Y mientras, actúa como una fuerza contracíclica. Restringe la demanda agregada en las épocas de auge y la aumenta en las épocas de crisis.

Lo cierto es que no ocurre así. En la época de Clinton, por las circunstancias de su sistema político y el momento histórico, se acumularon varios superávit, mucho menos importantes de lo que podrían. En España se implantó bajo los gobiernos de Aznar el principio del déficit cero. Pero son excepciones, puestas ahora en evidencia como tales, mientras que la norma es que los políticos incurren en déficit de forma sistemática. ¿Por qué es eso?

James Buchanan parte de Jeremy Bentham y la aplicación de sus ideas sobre el proceso político democrático: Los votantes buscan el beneficio y huyen de los sacrificios. Los déficit son más por menos y los superávit son menos por más, en el corto plazo. Ah, pero entonces ¿es que los déficit no son perjudiciales para la economía? Sí, señala Buchanan, pero los sacrificios impuestos por los déficit son lejanos e inciertos. Recaerán sobre otras generaciones, o sobre otros votantes. Luego los votantes actuales favorecen los déficit, y los políticos, cuya profesión no es gestionar bien el dinero público sino mantenerse en el poder, captan el mensaje a la primera. Es más, lo amoldan para hacer más atractivosesos déficit, y aminorar u ocultar las consecuencias negativas. Todo ello nos resulta dolorosamente familiar.

Buchanan añade algo más. Los déficit son atractivos. Se pueden lograr aumentando el gasto o reduciendo los impuestos. La vía del gasto afecta a intereses concretos, fácilmente identificables, y son un argumento concreto en los “logros” vendidos por los políticos. Las reducciones de impuestos favorecen a todos, de forma general, y aunque son atractivos, son más difíciles de capitalizar por parte de los políticos. De modo que esos déficit se alcanzarán sobre todo subiendo los gastos. Como el plan E.

Los déficit son dolorosos. Los déficit y la corrección de éstos. Es el punto en el que estamos. Otros políticos se beneficiaron de gastar por encima de nuestras posibilidades, dejando las consecuencias negativas para el futuro. Ese futuro es hoy. Y hay que corregir esa tendencia del Estado a gastar mucho más que lo que ingresa. Se puede hacer reduciendo los gastos y aumentando los impuestos. Lo primero daña intereses identificables, que pueden cambiar el sentido del voto como respuesta. Mientras que el aumento de impuestos afecta a todos, por lo que queda muy diluido. Si bien el gobierno de Rajoy ha hecho recortes de gastos, ha subido también mucho los impuestos. Y aunque ha subido el IRPF, ha recalado más en el IVA, con efectos más indirectos y por tanto, en principio, con un coste electoral más incierto.

Aún hay una razón más por la que el premio Nobel de Economía de 1986 es relevante para esta crisis. Buchanan propuso una constitución económica, una serie de normas que pusieran límites, desde la propia Constitución, a los déficit en que se podían incurrir. ¿No suena esto de algo?

Con el recuerdo de James Buchanan acaba esta corta serie dedicada a cinco economistas en el contexto de la actual crisis, con la mención de las ideas de Keynes, Friedman, Marx, Hayek y el de la universidad de Virginia.
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