LA CAJA DE PANDORA DE ESPERANZA
martes 18 de septiembre de 2012, 10:20h
Ni la enfermedad. Ni los treinta años de política activa. Ni las cuestiones personales. Ni el cansancio. Ni la atención a los suyos. Nada de todo eso ha influido de forma decisiva en el ánimo de Esperanza Aguirre para tirar la toalla. El que quiera creer lo que ha dicho la presidenta que lo crea. Los que conocen a Esperanza Aguirre saben que el motivo sustancial de la espantada de la presidenta madrileña es mucho más profundo y deriva del debate ideológico en el interior del partido encendido por los informes de Faes. Cuando llegue el momento se sabrá por qué Esperanza se ha ido. La presidenta no ha querido compartir ni la política ni la posición ideológica de Mariano Rajoy y tampoco ha querido provocar una disensión de fondo en el partido con perjuicio general.
Para muchos Esperanza Aguirre era el referente del pensamiento liberal. Y aunque muchas de sus acciones, como el pasaje lamentable de los teatros del Canal, han significado lo contrario de lo que decía, esto es la competencia con la iniciativa privada y, además, el despilfarro, la realidad es que en líneas generales la presidenta se ha enfrentado con los acosos socialistas y sindicalistas. Su última decisión de reducir a la mitad a los diputados madrileños y suspenderles el sueldo ha merecido general aplauso.
Se echará de menos, en fin, a Esperanza Aguirre por la firmeza de sus ideas y por su habitual coherencia. Mariano Rajoy, en medio del incienso que sus colaboradores monclo-vitas queman todos los días en su loor, debería meditar qué está haciendo para que perso-nalidades políticas como Esperanza Aguirre abran la caja de Pandora y se aparten de su lado.
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de la Real Academia Española
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