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El Islamismo y Alá

Guillem Rosselló
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grrossellogmailcom /10/10/16
jueves 20 de septiembre de 2012, 19:59h
No hay duda de que el cortometraje “La inocencia de los musulmanes” en el que se ridiculiza al profeta Mahoma, y las poco respetuosas caricaturas sobre el mismo Islam publicadas en un semanario francés, son desafortunadas y de poco gusto. Pero, una vez dicho esto, sigue sorprendiéndome la violenta reacción de los musulmanes ante determinados hechos que, en si, son, sencillamente, una opinión, una ironía o una broma a la que, solo la reacción de los mismos musulmanes da una publicidad mundial que, si no se les hicieran caso, pasarían desapercibidas. Pero sobre todo no les entiendo porque sé que Alá, el Dios al que ellos dicen seguir, exige un amor al Todo que no puede dejar de lado a los que creen en otras religiones, ni a los ateos, ni a nadie. Y por encima de ese Todo debe estar, en el corazón de Alá y de cualquier Dios, la persona humana. Pero parece ser que para el Islam la vida de la personas humanas es menos importantes que una sátira sobre su Dios o su profeta, y no comprendo ese cambio radical en la escala de valores de una religión.

Bajo mi punto de vista, esta actitud cerrada del Islamismo extremista solo pone en evidencia que esa religión, como antaño el Cristianismo, adolece de una humanización que la hace incomprensible ante aquellos cristianos que hemos llegado a entender que el amor que el Dios de Jesucristo nos propone es, ante todo, el amor a todas las personas antes que a ninguna otra criatura o hecho. Creo que si alguien me insulta o desprecia en algo, eso no me da derecho a matarlo, como también pienso que nadie me debe obligar a morir para “saldar” una ofensa que alguien ha pintado o escrito sobre un papel. Si el islamismo cree, como un servidor, que el amor de Alá es, sobre todo, amor a la persona humana, entonces verán que no es posible que la libertad de expresión esté antes que la vida de esa persona humana a la que Alá y el Dios de los cristianos dicen amar sobre todas las cosas. Por tanto, nada justifica la opresión, el absolutismo ni la violencia que el Islamismo más extremista practica en los lugares donde consigue obtener el poder político...

Y ahora esa palabra “política” me hace temer que detrás de la religión Islámica, como antes detrás de la Iglesia Católica, hay un interés económico en que se confundan los intereses particulares de los líderes religiosos -humanos y, por tanto, con defectos y virtudes- con los intereses de Dios mismo -tenga éste el nombre que tenga-. ¿Quién duda que las purgas de la Inquisición no tenían ninguna relación con los evangelios y sí con el poder político y terrenal? ¿Y quién duda que Alá, el que ama el Todo, no aceptaría que se matase, en nombre suyo, a ninguna persona? ¿Es que los “infieles” no son parte de ese Todo? Nada, absolutamente nada justifica una sola muerte humana, y las religiones deberían ser tajantes y pioneras en esa afirmación. Estoy convencido de que si el Islamismo no pone a la persona como primer valor a defender, lo hace porque algunos de sus líderes han confundido -con mala fe- su fe personal con una opción política y de poder que quieren imponer en todo el mundo, y en ese caso es evidente que al Islam le sucederá lo mismo que a la Iglesia católica... y un día su misma gente que ahora mata o muere por una ironía, broma o sarcasmo, se girará contra su jerarquía y le echará por cara que confundiera sus intereses humanos con los divinos, provocando muertes y desgracias que podrían haber sido evitadas. Creo que ha llegado la hora de que el islamismo moderado deje ver su rostro e imponga el sentido común, el amor de Alá por el todo o, sencillamente, su amor por el prójimo.

Guillem Rosselló

profesor y escritor

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