crónica política
"A Rubalcaba ya no le gusta la Policía"
miércoles 26 de septiembre de 2012, 23:34h
Artur Mas continúa con su desafío nacionalista. El presidente de la Generalidad ha garantizado este miércoles ante el Parlamento catalán que convocará un referéndum sobre la independencia de Cataluña aunque el Gobierno central no lo autorice. En la madrileña Plaza de Neptuno, más de lo mismo, con “indignados” intentando otra vez llegar al Congreso, como si ayer no hubiera pasado nada.
La verdad, es que la crónica política de este miércoles podía ser la misma que la de ayer. El presidente de la Generalidad insiste en su desafío independentista, afirmando que hará una convocatoria popular sobre esta cuestión diga lo que diga el Gobierno central. En la madrileña Plaza de Neptuno, más de lo mismo, con “indignados” intentando otra vez llegar al Congreso, como si ayer no hubiera pasado nada. Eso sí, la novedad son los reproches de Izquierda Unida, a la actuación de la Policía para defender la sede de la soberanía nacional, el Congreso de los Diputados, cosa que por otra parte no podía dejar de esperarse, pero lo que sí ha sorprendido ha sido la actitud del PSOE, condenando la intervención de las Fuerzas de Seguridad del Estado para evitar que “los defensores de la democracia apedrearan o intentaran asaltar la Cámara Baja”, como señalan los analistas consultados por este diario, y más teniendo en cuenta que su secretario general, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha sido ministro del Interior “y sabe de qué va esto, aunque parece que ya no le guste lo que hace la Policía”.
En el fiel de la balanza periodística la cosa está clara. El principal problema, y que está “siendo parcialmente tapado por los disturbios que determinados elementos están originando en Madrid, y que casualmente coinciden en el tiempo con lo que se sucede en Cataluña”, es, según los analistas consultados, que el presidente del Gobierno autonómico catalán, Artur Mas, “no sólo no da su brazo a torcer en su desafío independentista, sino que al revés que hoy ha demostrado que se ha ido al monte definitivamente”. El máximo dirigente de la Generalitat ha anunciado que convocará una consulta para que los catalanes se pronuncien sobre el proceso independentista, diga lo que diga el Gobierno de la Nación. Y cosa que se ha sabido hoy, desvelada por el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. Mientras el martes Mas anunciaba la convocatoria de elecciones anticipadas para el próximo 25 de noviembre, en lo que será el comienzo en sus cálculos independentistas para lograr la separación de Cataluña de España, su Gobierno “no tenía el más mínimo pudor de pedir al Estado los 5.023 millones de euros que esa comunidad autónoma necesita para llegar a fin de año sin caer en la quiebra y tener que ser intervenida. Las mismas fuentes señalan “que ni hecho aposta, porque es lo que le está matando a Mas, tener que reconocer que su gestión al frente de la Generalitat no le ha impedido tener que recurrir a la ayuda del Estado.
Mucha autonomía, sí, pero al final, cuando las cosas se hacen mal, hay que recurrir al papá Gobierno, aunque no guste y se prefiera optar por la huida hacia delante con tal de no reconocer los errores cometidos”.
Mientras esto pasa en Cataluña, en Madrid, más de lo mismo. Pero ya con matices muy claros. Este miércoles nueva concentración en la Plaza de Neptuno, a cien metros del Congreso de los Diputados protagonizada por miembros del movimiento “Rodeemos el Congreso”. Y eso un día después de que la capital de España viviera uno de los días más violentos de su última historia, con imágenes que tardarán en borrarse de la memoria. Pero eso sí, “los partidos de izquierda, empezando por el PSOE y terminando por Izquierda Unida, no han tardado en arrimar el ascua a su sardina para intentar convertir lo que fue un intento de asalto del símbolo de la soberanía nacional, el Parlamento, en otro conflicto con el Gobierno por la actuación de los agentes que impidieron el paso de los radicales para lograr su objetivo”. En este sentido, añaden, “comportamientos típicos de la izquierda radical y que, en este caso, sorprende que el PSOE los haya asumido y defendido, criticando la actuación de la Policía Nacional. Y más viniendo de un partido que ha tenido responsabilidades de Gobierno, y cuyo secretario general, Alfredo Pérez Rubalcaba, fue hasta hace casi nada ministro del Interior, responsable de esos agentes de las Unidades de Intervención Policial que ahora tanto critica”. Porque también, desde fuentes policiales, se preguntan que “por qué Rubalcaba no ha contestado públicamente al secretario general del Sindicato Unificado de la Policía, una organización que tiene el mayor número de afiliados en la Policía y que tradicionalmente ha estado ligada al PSOE y a la UGT, por sus twuiters en los que denunciaba ayer lo que estaban teniendo que soportar los agentes desplegados ante el Congreso y no sólo por parte de los demócratas que les lanzaban piedras, les pateaban, derribaban las vallas, sino también por parte de diputados de Izquierda Unida, como Alberto Garzón, que desde las redes sociales se dedicaba a jalear a los radicales y a ponernos a parir”.
Eso también, el argumento de los dirigentes socialistas es que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero tuvo movimientos callejeros que se resolvieron de otra forma. En este sentido, las fuentes policiales consultadas por “El Imparcial”, no recuerdan en ningún momento que “el ministro del Interior y vicepresidente del Gobierno, el señor Rubalcaba, tuviera que enfrentarse a un movimiento perfectamente organizado para Rodear el Congreso, con fecha y hora. Que Rubalcaba y el PSOE intenten comparar las actuaciones policiales ante movimientos espontáneos como los del 15-M de 2011 con una estrategia perfectamente diseñada para conseguir lo que se consiguió ayer es mezclar las churras con las merinas”.