Tras más de dos décadas de carrera cinematográfica y un buen puñado de premios en su haber (entre ellos, el preciado Oscar), Fernando Trueba ha recibido uno de los pocos galardones que hasta ahora se le resistían, la Concha de Plata del Festival de San Sebastián a la mejor dirección por su trabajo en la evocadoramente sensorial El artista y la modelo. Aunque asegura que todo director deja su huella en cada una de sus películas, sí se reconoce “un poquito más de lo habitual” en este homenaje fílmico al Arte, en mayúsculas, como elemento integrador, global, por encima de nacionalidades, fronteras y encasillamientos. En este sentido, el cineasta opina en una entrevista con El Imparcial que “todo nacionalismo es una enfermedad”.
¿Qué ha significado para usted recibir la Concha de Plata del Festival de San Sebastián?Siempre es una alegría, aunque personalmente hubiera preferido que el premio fuera a los actores o a la película en sí antes que a mí, pero no soy yo quien da los premios si no el jurado.
Todas las críticas han coincidido en destacar que El artista y la modelo es una de sus obras más personales, ¿le resulta especialmente satisfactorio haber obtenido el galardón con esta película?Todas las películas que he hecho las considero personales y películas de autor. Quizá esta sí es cierto que es un poquito más personal de lo habitual. La gente que me conoce más sí que me reconoce mucho en detalles de la película. Pero creo que para el público eso es secundario, lo que le importa es ver una película buena y no reconocer al director. Además, a todos los directores se les ve detrás de sus películas, aunque estén contando una de aventuras o un
thriller, de alguna forma, la personalidad de quien cuenta la historia siempre se adivina allí detrás.
En plena era de los efectos digitales y el 3D, ¿por qué decidió que esta película tenía que rodarse en blanco y negro?En realidad en blanco y negro se hacen muchas películas, ahí tenemos
The Artist, la del año pasado de Haneke, la de George Clooney del ante pasado… No entiendo porqué hay tanto revuelo cuando se hace una película en blanco y negro cuando la publicidad o la fotografía lo utilizan continuamente. En el cine a veces parece como si fuera una cosa del otro mundo y es lo más normal. La mayoría de las mejores películas de la historia del cine son en blanco y negro.
Poco diálogo, un cuidado extremo de la fotografía, un exquisito trabajo de sonido sin apenas música que lo contamine… El artista y la modelo apela a las sensaciones, más que a las acciones, es una película extremadamente sensorial…Eso yo lo considero importantísimo en el cine. Creo que el cine tampoco es un instrumento específico para transmitir ideas, aunque las pueda transmitir. Creo que el cine es sobre todo contar una historia y contar una historia es, en resumen, hacer a la gente sentir cosas. Para mí, ese lado sensorial del cine es muy importante en mis películas. Quizá en esta lo sea especialmente, pero también es una parte esencial en otros trabajos, como
Chico y Rita, a la que considero una película muy sensorial, aunque de otra manera completamente diferente a esta. En
El artista y la modelo quiero que la gente oiga, huela, toque… que tenga un ritmo distinto al ritmo en el que vivimos, meterles en otra dimensión.
En la película le sugieren a la joven Mercé que en el trabajo de modelo “te pagan por no moverte”. Según están las cosas y en base a los últimos acontecimientos, hay mucha gente que piensa que la clase política hace un poco de modelos: cobran por no hacer nada…Probablemente muchos políticos cobran por no hacer nada o por hacer las cosas mal, pero también hay algunos que lo intentan hacer bien, aunque creo que son minoría desgraciadamente.
En la película, el artista está obsesionado porque no encuentra “la” idea. Como creador, ¿ha vivido momentos similares?No he tenido problemas a la hora de buscar la idea, la idea siempre la he tenido, pero problemas en el desarrollo de esa idea, o en la escritura de un guión, atascarte, no saber resolver algo, buscar una manera mejor de hacerlo… eso sí que me ha pasado muchas veces. Ha habido guiones que se han demorado meses y hasta años porque había cosas que no conseguía resolver en la historia. También cuentas con ello, sabes que estas cosas forman parte del día a día de escribir o de hacer cualquier otra cosa. Si fuera fácil, no tendría gracia.
¿Dónde suele buscar sus musas?Para mí, lo ideal siempre es escribir en una ciudad. No me gusta nada irme a escribir al campo. Al campo me gusta ir a descansar, a leer libros, a dormir o a pasear, pero cuando tengo que escribir me gusta ir a un hotel, a ser posible en una ciudad en otro país y estar sólo o con la persona que esté escribiendo en ese momento. Me gusta tener la posibilidad de, por la noche, después de un día de trabajo, ir al cine, a cenar o a comprar un libro. Durante el día, estar encerrado, aislado y trabajando, sin hablar con nadie ni pensar en ninguna otra cosa de tu vida que no sea el guión que estás escribiendo.
¿Es parecida la relación artista-modelo a la de director-actores?Creo que tiene mucho que ver. De alguna forma, los directores modelamos la película con los actores, le vamos dando forma con ellos. Al igual que los modelos al artista, el actor te da muchas cosas.
Otro de los temas que se toca ligeramente en la película es el del arte como punto de encuentro, como unión de las personas. ¿Está el arte por encima de las diferencias políticas, de las guerras?En la película hay dos hombres a los que les interesa el arte: uno lo hace y el otro escribe y reflexiona sobre él. Son las banderas, las nacionalidades, los conflictos, los que les separan, les hacen estar en bandos distintos e incluso en guerra. Eso ocurrió mucho. Durante la Segunda Guerra Mundial hubo muchos intelectuales e historiadores alemanes que eran grandes seguidores y propagadores del arte de vanguardia o de la pintura francesa y de repente se vieron en bandos distintos. Esto es lo terrible de las fronteras y las nacionalidades. Creo que todo nacionalismo es una enfermedad.
¿Qué hay de sexual en los desnudos del arte?Hay de todo. Los hay que son abiertamente sexuales y a veces hay desnudos que son casi místicos. Hay muchas formas de mirar el cuerpo. El cuerpo humano está dentro de la historia del arte desde la Prehistoria y es muy bonito que sea así.
El filme está dedicado a su hermano, que era escultor, ¿qué hay de él en el personaje de Jean Rochefort?No he querido hacer una película sobre mi hermano. Lo que hay de él es la obsesión por un trabajo bien hecho y también la importancia de las manos, del trabajo físico, de conocer el oficio y dominarlo… eso sí tiene mucho que ver. La idea de que el arte no es ninguna broma, de que tienes que dominar las técnicas y los materiales.
¿Cómo fue el trabajo de guión con Jean-Claude Carrière, guionista, por ejemplo, del gran Luis Buñuel?Es un hombre tranquilo, un sabio de una serenidad y una cordialidad tremendas. El tiempo que dedicaba a ir cada día a su casa, charlar, trabajar, comer juntos, seguir trabajando… lo recuerdo como una época muy bonita de mi vida. Es un lujo estar con ese señor enfrente.
La película está rodada en su mayoría en francés, con actores de diferentes nacionalidades… ¿está el futuro del cine españolen la internacionalización?El cine y el arte siempre han sido internacionales, siempre se han rebelado contra las fronteras y los encasillamientos. Esta es una historia donde cada actor es de la nacionalidad de la que es el personaje al que interpreta: una historia de una chica española que está en Francia, hay personajes franceses, una criada española, que eran muy típicas en la época… Así es como yo creo que tiene que ser.
The Artist, la Blancanieves de Berger… ¿qué está pasando? ¿Hay una especie de oleada nostálgica traída por los tiempos que corren hacia aquello de ‘cualquier tiempo pasado fue mejor’? ¿Es una moda?Creo que lo que los dos directores han querido, cada uno a su manera, es hacer un homenaje al cine mudo, a la estética de aquellas películas de los años 20.
En el discurso que pronunció tras recoger el premio en San Sebastián hizo alusión al cine como cultura y al cine libre… ¿qué tiene que ver esta parte de sus agradecimientos con los recortes en el cine, por un lado, y con la difusión del cine vía Internet por el otro?Bueno, con el cine libre hablo de la libertad de creación. Libre y gratis son términos distintos. Lo que yo quiero es vivir en un mundo libre, no en un mundo gratis. Vivir en libertad no significa poder entrar en la tienda de un señor y llevarme lo que ese señor fabrica.
Pero quizá el cine sea un producto muy caro si lo entendemos, efectivamente, como cultura…Si, desde luego, y ahora con la subida del IVA, más. Yo lo que creo que debe ser gratis es la educación y la sanidad. Hay que distinguir entre lo que es educación y lo que es la cultura. La cultura es un bien que uno adquiere voluntariamente: uno puede querer ir al cine, al teatro, al fútbol o no ir a nada cultural y quedarse en el bar. En cambio, la educación debe ser accesible a todo el mundo, porque todo el mundo tiene derecho a ella. La cultura es una opción, y hay que facilitarla, pero no tiene porqué ser gratis como la educación. Y luego tampoco es lo mismo el patrimonio cultural, las cosas del pasado, que la gente que crea cultura a día de hoy, que es su profesión y que tiene derecho a vivir de su trabajo como cualquier otro.
Este tipo de premios, ¿le hacen a uno mirar hacia atrás?Yo intento mirar más a lo que estoy haciendo y pensando en hacer ahora que hacia atrás. Lo que ya he hecho no lo puedo cambiar, no lo puedo ni mejorar ni empeorar. No soy una persona que se dedique a ver sus películas, ni siquiera leo las entrevistas que hago ni las cosas que se escriben sobre mí. Miro hacia el futuro. Me preocupa el guión que estoy escribiendo ahora, la película que me gustaría hacer… Ahí es donde pongo mi cabeza.
¿Y dónde está exactamente su cabeza ahora mismo? ¿Qué proyectos o deseos tiene a la vista?Estoy trabajando en un guión de una comedia que vuelve a reunir a los personajes de
La niña de tus ojos 16 años después. Y también estoy trabajando en un guión sobre otra película de animación con Mariscal, y en un documental sobre cine.