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TRIBUNA

¿Hay declive en los partidos políticos?

viernes 19 de octubre de 2012, 09:34h
Las respuestas, incluidas las académicas, es que efectivamente es así. Un reciente estudio de la Universidad de Liverpool (Democratic Audit) muestra la incontestable caída de los partidos tradicionales y, del consecuente hueco dejado para ser ocupado por algunas formaciones, entre las cuales las hay también un tanto extrañas, cuando no extravagantes, que so capa de concurrir a elecciones sirven para casi todo con dietas — milagro que anuncian remedios para todas las cosas.

Simultáneamente, el resucitar del populismo, de otro lado, puede hacer creer que los nuevos mesías y vendedores de crecepelo pueden también arreglar todos los temas, crisis económica incluida, haciendo así de flautista de Hamelín, en pos de un El Dorado existente solo en sus calenturientas imaginaciones. Y así, generar frustración y problemas a su alrededor sin parar. Nada de esfuerzo, sacrificio y trabajo. No. Permanente promisión de tierra prometida donde reinará la arcadia y la felicidad perpetua, el maná caerá del cielo, y los que estén fuera del pueblo elegido, escogido por algún Yahvé mágico y misterioso, serán arrumbados y echados fuera, abatidos por el resonar de las trompetas triunfales de los favorecidos por la divinidad. Todos los no elegidos tendrán como única función la de aplaudir mudos, cruzarse de brazos y contemplar arrobados el paso de los triunfadores. De esto, recuérdese bien, en la historia hemos tenido ya muchos. Y parece que la saga continúa. Volver a la gente fuera de sí, es algo que sabemos bien que la historia reciente puso de manifiesto, y sigue haciéndolo. Desde Hitler hasta Chávez, la “dicatio ad populum” como ungüento definitivo que en bálsamo de Fierabrás todo lo remedia, es algo bien conocido, bastando eliminar el Estado de Derecho para que semejante situación se produzca.

Pero volvamos ahora la cuestión sigue en pié. Puesto que la Democracia no tiene alternativa, sus gestores pueden usar intensamente de los poderes que tienen sin límite alguno, hasta el abuso continuo, extractivo, en una continua succión de recursos a los ciudadanos, a las empresas, en fin, a todos.

Dentro de esta situación, desde luego, la corrupción es un factor preocupante en todo el mundo, sin que las democracias puedan escudarse en estar fuera de todo peligro. Hay democracias, completamente corruptas que mal andan y que por obra de los políticos suponen pérdida de opciones duraderas y estables.

Pero junto con ese mal terrible del populismo y la corrupción, querría referirme ahora a la pequeña corruptela diaria que supone jugar con la ley simplemente, mediante la pequeña violación de dicha ley o por el abuso y el despilfarro. No son, desde luego, supuestos de corrupción, al menos en sentido estricto. Pero sí de completo abuso de las esperanzas puestas en el principio de legalidad y, con ello, en todo lo que la ley aporta a la sociedad.

Así, por ejemplo, si en una ronda para paseantes y para hacer deporte, una Administración empieza a colocar a un vigilante cada pocos kilómetros por si se necesita ayuda, indudablemente se está a lo mejor cumpliendo con un reglamento, pero ese reglamento se ha dictado para dar trabajo falso a los supuestos ayudas de camino. Luego se dirá que no hay dinero o que te trata mal el Estado financieramente, pero el caso es que has gastado en despilfarros totalmente insostenibles.

O si el Alcalde decide dar de alta y dos horas después de baja a una electora que necesita la baja para ser luego atendida, o si regala unas horas de PER para cumplir con lo aparentemente exigido, no se podrá decir que se trate de grandes atentados a la ley, pero indudablemente se la erosiona alegre y tranquilamente, con impunidad, hasta puntos no reconocibles en países civilizados.

O si no hay transparencia, y no se sabe a qué se dedican, en qué se gastan los presupuestos en concreto, en cada miembro de la institución, en fin, si cada político sabe que no estará vigilado, indudablemente podrá extraer y saquear las rentas de la institución a su placer.

Y otro tema, que algún día abordaremos, es el del desempeño institucional y el análisis económico de las Instituciones Así, si está escrito en la Ley que una Institución se basa en la neutralidad, independencia y prestigio de sus funcionarios como excelentes profesionales ¿qué hacen ahí los políticos depositados como en un cementerio de elefantes? Este es otro tema que algún día habrá que repasar.
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