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Coordinación entre los reyes árabes

Mohamed VI acapara protagonismo en el Golfo

viernes 26 de octubre de 2012, 17:46h
La gira del rey de Marruecos por los países árabes del Golfo y Jordania ha durado ocho días, del 16 al 24 de octubre. Acompañado de la mitad de su gobierno islamista, de consejeros reales y la crema de la clase empresarial, el soberano alauita ha impuesto su protagonismo en la región. Más allá de los asuntos económicos y financieros, Mohamed VI ha hablado con sus interlocutores, reyes y emires, de la crisis en Siria y del futuro de las revueltas árabes.
La gira emprendida por el rey de Marruecos por los países árabes del Golfo y Jordania ha sido beneficiosa en ambos sentidos, tanto para Marruecos que ha visto reafirmado el compromiso de los países del Golfo de invertir entre 2.500 y 5.000 millones de dólares en el país norteafricano en los próximos años, como para los países de la región, Arabia Saudita, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Jordania, del compromiso marroquí para aportar su grano de arena en los desafíos a los que se enfrentan las monarquías árabes: la crisis en Siria, y la “amenaza” iraní. De cualquier manera, según el consejero real YassinZenagui, aún no han afluido a Marruecos los primeros millones de dólares prometidos en diciembre pasado en la reunión del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) organismo al que Marruecos y Jordania han sido invitados a participar.

Las relaciones entre los reyes y emires árabes con Marruecos son legendarias. El wahabismo saudí fue el primer movimiento político-religioso islámico en intervenir en el reino de Marruecos en el siglo XIX. Los ancestros del actual rey de Arabia saudita, Abdalá binAbdulaziz, no dudaron en sostener al sultán de Fez frente a las disidencias de cofradías del Islam popular que contestaban su legitimidad en la segunda mitad del siglo XIX.

Si bien es cierto que los asuntos económicos y financieros han ocupado buena parte de las entrevistas entre ministro y consejeros reales en todas las capitales visitadas por el monarca jerifiano, no ha sido el principal objetivo de la gira. Marruecos ha querido inaugurar una nueva diplomacia “más activa, más emprendedora y más imaginativa”, tal como prometió el rey Mohamed VI en su discurso del trono del pasado mes de agosto.

Un gesto sorprendente y único hasta el momento por parte de un jefe de estado árabe fue la visita al campo de refugiados sirios en Zaatari, en el nordeste de Aman capital de Jordania. Una visita extremadamente complicada para la guardia pretoriana que acompañaba al rey marroquí, pero que mantuvo en contra de las evaluaciones de sus servicios de inteligencia, que no la aconsejaban. De hecho hubo incidentes, menores según los organizadores de la visita, pero previsibles. “Visitar un campo de refugiados no es lo mismo que viajar a un pueblecito marroquí estrechamente vigilado por los agentes del Majzén”, sugería irónicamente el periódico digital Demain. Es posible que en entorno real se creyese que la población siria que se ha visto obligada a abandonar su país por culpa del conflicto entre insurgentes y el régimen de Bachar el Assad, recordase el compromiso llevado a cabo por Marruecos, que en durante la guerra del Yom Kippur, en octubre de 1973, envió un batallón de las Fuerzas Armadas Reales (FAR) para defender los Altos del Golán frente a la ofensiva del Ejército israelí, Tsahal. Allí se vieron cara a cara, en ambas parte de la barricada, dos contingentes igualmente marroquíes; los enviados por Hassan II y los judíos-marroquíes que habían emigrado a Israel y que se alistaron masivamente en la armada israelí.

No es casual que próximamente se vaya a reunir en Marruecos el “Grupo de países amigos de Siria”, un intento de repetir el escenario libio. El interrogante que se plantean en los círculos diplomáticos es saber si Rabat estará dispuesto a enviar tropas para una hipotética “fuerza de interposición” entre rebeldes y leales al régimen de Bachar el Assad.

El hecho de que Mohamed VI haya hecho su gira acompañado de los principales ministros del gobierno islamista de Abdelilah Benkiran es visto como un gesto hacia sus anfitriones que han mantenido relaciones estables y prolongadas con el PJD (Partido de la Justicia y Desarrollo) durante los años en que estaba en la oposición.

Los encuentros personales del rey de Marruecos con el rey saudí Abdalá binAbdulaziz, el rey jordano Abdalá II, el emir de Qatar Hamad el Thani, los dirigentes de los Emiratos y el emir de Kuwait, Sabah al Ahmed al Sabah, son vistos como la plasmación de la nueva diplomacia marroquí. La consejera real Zulija Nasri, que acompañaba a Mohamed VI, afirmaba que “la delegación marroquí se ha mostrado enteramente satisfecha con la gira”. Los países del CCG disponen de un tercio de los fondos soberanos existentes en el mundo y buscan mercados seguros y fiables para invertir. Marruecos quiere mostrarse capaz de atraerlos.
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