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Entrevista

Lodares: "El sistema de pensiones es una estafa piramidal al estilo Madoff"

viernes 16 de noviembre de 2012, 13:36h
- En la anterior entrevista que le hice usted hablaba de sus planes y decía que lo que sus planes de futuro eran escribir otro libro. Ha cumplido usted su promesa. El libro está estructurado en entradas de blog, principalmente, ¿Qué le ha motivado a escribir el libro?

Había que escribir un libro debido a que en España, sobre todo se ha producido un cambio político en el Gobierno y había que analizar si ese cambio político había traído a su vez un cambio económico, si las políticas económicas, en mi opinión muy erróneas que había practicado el Gobierno anterior, las ha cambiado este o no. Y no veo un cambio profundo. En política económica creo que se siguen practicando los errores que se habían cometido anteriormente. Básicamente se siguen practicando unas medidas de corte keynesiano que en mi opinión son las que nos han llevado a esta situación. Se han aumentado espectacularmente los impuestos y no se ha entrado en lo que es en mi opinión la reforma más importante que necesita la economía española para salir de la crisis que es la reforma del sector público.

La crisis económica española se deriva de tres burbujas: dos hemos sido capaces de explotarlas y una no: la burbuja financiera, la burbuja inmobiliaria, esas dos hemos sido capaces de explotarlas. No estamos siendo capaces de explotar la tercera burbuja, que es la burbuja del sector público. Y había que contarlo.

-Se muestra usted esperanzado con la entrada del Ejecutivo de Mariano Rajoy y después conforme se van concretando algunas medidas, parece que se va desilusionando.

Sí, creo que un cambio político en España era necesario. Creo que las medidas del anterior Gobierno eran muy negativas. Comenzando porque negó la crisis, y por tanto no se tomaron las medidas que debían tomarse desde el primer momento, algo que habría paliado bastante la situación en la que estamos en estos momentos. Por lo tanto el cambio para mí era imprescindible. Era un primer paso necesario para intentar llevar adelante las medidas que necesitaba la economía española. El cambio se ha producido, pero reitero, en lo económico no. Se siguen practicando unas políticas muy desacertadas.

-Llega a decir sobre la subida de impuestos: “Si lo hubiera hecho Zapatero, qué hubiéramos dicho. Ponen la excusa de la herencia”, pero parece que esa excusa no lo convence a usted demasiado.

No, porque claro, el Gobierno ha dado mucha importancia, y es verdad que la tiene, a la reducción de déficit público.

Y sólo hay dos maneras de hacerlo, por el lado de los ingresos o por el lado de los gastos. El Gobierno actual se ha empeñado en hacerlo por el lado de los ingresos. Yo creo que perfectamente se puede reducir por el lado de los gastos. Y no habría necesidad de subir los impuestos. Lo que pasa es que yo creo que los políticos y el Gobierno lo que les importa o en lo que se basan es en lo que le puede costar a él. A la hora de tomar unas determinadas medidas. Y yo creo que piensa que para ellos tiene un mayor coste reducir el gasto público en la cuantía en que hay que reducirlo, que subir los impuestos, como dicen ahora, de forma temporal, aunque no hay nada más permanente que una subida temporal de los impuestos.

- Más sobre esta especie de desencanto con la capacidad de los políticos para tomar decisiones difíciles y, digamos, ideológicas. Dice usted: “Cómo sería la reforma laboral si en lugar de haber ganado Rajoy lo hubiera hecho Rubalcaba con los mismos votos. Pues sería muy parecida”. ¿No pueden los políticos decidir qué hacer en un momento como éste?

Aquí lo que hay es una confrontación política con la intención de ganar votos, y al final no son tan diferentes. Si vemos lo que hizo en materia laboral el Partido Socialista a lo largo de las diferentes etapas en que ha estado en el Gobierno de España vemos que tampoco se diferencia mucho, con pequeños matices, de lo que ha hecho el Partido Popular. Y tampoco el Partido Socialista está para dar muchas lecciones en materia laboral después de los millones de parados que ha creado. Salvo pequeños matices no hay claras diferencias. Salvo que uno cuando está en la oposición, como el PSOE, tiene que criticar al Gobierno y tiene que vender cosas que cuando estaban en el Gobierno no hacían.

- Muchos analistas apuntan que las políticas que se están tomando tienen mucho que ver con el dictado de Bruselas. Su libro se titula ‘Contra el intervencionismo’, ¿qué le parece esta intervención de las autoridades europeas?

Bruselas es una burocracia, y como toda burocracia, no soy demasiado partidario. Pero básicamente lo que nos pide Bruselas es que cumplamos con las exigencias macroeconómicas, que cumplamos con el objetivo de déficit, y más allá de eso creo que le da más o menos igual cómo lo cumplamos, es decir, con tal de que los números nos den, las medidas yo creo que se pueden tomar de una forma u otra. El Gobierno ha optado por subir los impuestos y, reitero, creo que es una medida muy equivocada. Nunca he sido alguien que haya defendido una subida de impuestos. Pero la creo especialmente negativa en una etapa recesiva en la cual familias y empresas, que son las que sacan adelante los países, necesitan una mayor renta disponible para salir adelante. Y creo que en España hay mucho gasto público absolutamente superfluo e innecesario que se puede reducir antes que experimentar con una subida de impuestos como la que ha hecho este Gobierno, que es la mayor subida del IRPF de la historia de la democracia en España.

PIE DE FOTO- Y, ¿dónde metería usted la tijera?

Creo que hay muchas cosas: hay que ponerse delante de los Presupuestos con el lápiz rojo, y seriamente, hay que tachar lo que haya que tachar, reducir lo que haya que reducir, suprimir lo que haya que suprimir. Por ejemplo, sin ir más lejos, ahora que recientemente hemos tenido una huelga general, podríamos entrar a hablar de las subvenciones a los sindicatos, a los partidos políticos o a los empresarios. Y meteríamos un tajo al gasto público realmente importante. Podríamos empezar por esas tres cosas.

También, será muy políticamente incorrecto decirlo pero hay que entrar ahí también: la llamada ayuda al desarrollo, también hay que ver muchas de las partidas que se destinan ahí. Muchas de esas partidas donde acaban es en las manos de gobiernos y dirigentes totalitarios y no llegan a los que verdaderamente lo necesitan. Esa política yo la variaría también. Y en materias como la educación o la sanidad, que son como el ‘sancta sanctorum’ de lo que popularmente conocemos como el estado del bienestar, y que los políticos siempre dicen que no se puede tocar, y yo creo que no hay más remedio que tocarlo. Y soy partidario de lo que por ejemplo se ha hecho en Cataluña y también la Comunidad de Madrid, que son los ‘copagos’. Creo que lo que se ha hecho en Cataluña y Madrid, lo van a terminar haciendo todos. No hay más remedio.

- ¿Qué opina usted del rescate?, ¿se va a materializar?

Yo creo que más tarde o más temprano, sí o sí el rescate va a llegar. Lo que sí que tengo claro es que no se va a llamar rescate. Al igual que el anterior Gobierno tenía miedo a la palabra crisis, este Gobierno creo que tiene miedo a la palabra rescate. Y se llamará línea de crédito o como la queramos llamar, o cualquier cosa menos rescate. España sería un país solvente si hiciera los deberes, y no necesitaría un rescate. Lo que ocurre es que no nos estamos metiendo en lo que yo creo que es la reforma capital. Necesitamos sentarnos seriamente y ver el tamaño, el peso, el grosor, del Estado que necesitamos en estos momentos, el Estado que nos podemos permitir. Nadie ha entrado en una reforma clara de la administración, que a mi me parece la más importante pendiente y es evidente que el Estado actual es insostenible. Si hubiéramos entrado desde el minuto uno en ese aspecto, creo que España no necesitaría un rescate.

- Usted está también en contra de los bancos centrales. ¿Qué le parece el papel que está tomando el BCE?

Me parece que los bancos centrales son los grandes culpables de esta situación. Lo que hicieron los bancos centrales fue lanzar a la baja durante mucho tiempo los tipos de interés provocando con ello muchas y malas inversiones que al final inflaron la burbuja que ha terminado por explotar, y por tanto no podemos pedir que nos vengan a arreglar la situación los que la han creado. La actuación de los bancos centrales y también de los gobiernos, creo que es un poco de pasteleo esto. Si vemos lo que está ocurriendo con España, al final lo que está diciendo el Gobierno es oiga, antes de que yo haga nada con respecto al rescate dígame usted las condiciones. Y el banco central está diciendo no, antes pídalo y después se lo decimos. Están entrando en ese juego del toma y daca para ver quién es al final el ganador, pero reitero, a mi me gusta mucho una frase que decía Ortega que es que “no se puede pedir el retorno de lo que fue la causa del trastorno”, y este transtorno en gran medida lo han causado los bancos centrales. Pedir a los bancos centrales que nos sigan inyectando liquidez sin hacer las reformas nosotros, como la del sector público, es decir, sígame pagando la fiesta que aquí no pasa nada es igual que un drogadicto que pide que se le siga inyectando droga. Es un tremendo error y posiblemente en estos momentos lo más probable es que no haya más remedio al final. Pero sin hacer la reforma antes del sector público pedir mayor liquidez es decir sígame usted pagando la fiesta. Lo que lo muestra claramente es Grecia, por ejemplo. A Grecia se le han inyectado ya muchos millones y sigue sin hacer las reformas necesarias. Primero reformas y después veremos.

- Imagino que el regulador bancario europeo único tampoco le hace gracia.

Toda burocracia lo que va a traer es más problemas. De esta crisis no se sale ni con mayor regulación, ni se sale pidiendo mayor liquidez, de esta crisis vamos a salir por nosotros mismos. No nos va a sacar nadie. Si no somos capaces nosotros mismos de regenerar lo que haya que regenerar, de reformar lo que haya que reformar y por tanto de estar en una situación sostenible, nadie nos va a venir a solucionar la situación desde afuera. Nos obligarán a hacer una serie de cosas pero al final estaremos en la misma situación. Un día subirá la prima de riesgo, otros bajará, mientras no hagamos esa reforma que es principal que es la del sector público.

- Da la sensación que corren malos tiempos para el anti-intervencionismo que usted defiende.

No parece que sean los mejores, pero puede que el antiintervencionismo o el liberalismo puedan tener un mejor futuro del que incluso algunos liberales le auguran, porque una vez más se sigue demostrando que la burocracia excesiva, que el intervencionismo, que los errores que han cometido los reguladores, no nos han llevado a ningún lado bueno. Si algo se ha demostrado que es un fracaso, a lo mejor no estaría mal probar lo contrario.

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- ¿Qué opina de las pensiones?

Con las pensiones, como no nos metamos a fondo vamos a tener un serio problema. De hecho lo tenemos ya. En un país como España, en el que cada vez nacen menos niños y cada vez hay gente de una mayor edad, la pirámide está invertida, la pirámide se cae. El sistema es absolutamente insostenible. A mí me hace mucha gracia cuando se habla del sistema de fraude piramidal que realizó Bernard Madoff, y no se habla de que el sistema de pensiones tal como lo tenemos en España es exactamente el mismo fraude piramidal que Madoff. Hay que reformarlo. Lo han hecho otros países y creo que el ejemplo lo debemos tomar de países como Chile, que pasó sus pensiones de un sistema de reparto, que es lo que nosotros tenemos a hora a un sistema de capitalización, que consiste en que las pensiones sean de sus verdaderos propietarios, que son los pensionistas. En este momento el Estado juega con las pensiones como quiere porque puede. Lo que hay que quitar es ese poder para dárselo a los individuos. El actual modelo de pensiones que tenemos en España es insostenible, se cae.

- Culpa a los políticos del paro, usted cree que el problema del paro puede solucionarse con políticas económicas.

Lo que hemos tenido en España han sido unos políticos que no se han atrevido a reformar de manera seria el mercado laboral, se han hecho algunas reformitas a lo largo del tiempo pero esto viene de muy lejos. Lo que España viene heredando en lo que se refiere a mercado laboral es un mercado laboral muy rígido que viene del franquismo y de la importancia que tenían entonces los sindicatos verticales para no reformar un mercado laboral que genera más parados que ningún otro. Nos tenemos que fijar en lo que ocurre en otros países que no son demasiado diferentes al nuestro, y que también tienen unos estados del bienestar iguales o incluso más poderosos que el nuestro, y si vamos a su mercado laboral encontramos tasas de paro del 8, del 9 o del 10%.Nosotros tenemos más de un 20%. Si queremos una prueba como una catedral de que nuestro mercado laboral funciona mal sólo tenemos que ver esa cifra.

La reforma laboral probablemente es la reforma más interesante que ha realizado el Gobierno, pero ya se ha quedado corta. Hay que entrar, esto lo sabemos todos los economistas empezando por los socialistas, que serán socialistas pero no tontos, y hay alguno bien preparado, que sabe que hay que entrar en temas como los costes de salida, los costes de entrada, la negociación colectiva, las cotizaciones sociales, todo lo que no se ha tocado en tanto tiempo y que ha provocado una rigidez del mercado laboral español.

- Estas medidas generan rechazo social, este miércoles hubo una huelga. Usted hablaba hace un momento de los sindicatos verticales del franquismo ¿qué opinión le merecen los sindicatos mayoritarios actuales, los que han salido de la Transición?

Pues que no han variado de los sindicatos verticales. Siguen defendiendo lo mismo: un intervencionismo atroz y una rigidez en la economía. Son los grandes culpables de que no se haya intervenido en el mercado laboral y por tanto se creen más parados que nadie. Yo soy partidario de que los sindicatos se financien por sus afiliados y no por todos los contribuyentes.

En las actuales circunstancias, en las que hay un Gobierno con mayoría absoluta, es la hora de coger el toro por los cuernos y hacer esa reforma sin miedo. Lo que mostró la huelga general ayer fue que los sindicatos tienen bastante menos poder del que quisieran. No vi una situación de huelga general el jueves, por lo menos por donde me moví. Creo que es el momento para llevar adelante reformas que en otros momentos no se han podido llevar a cabo.

- Razones para el optimismo, las exportaciones españolas van bien. Se está equilibrando la balanza comercial ¿Piensa que el sector exterior es una luz al final del túnel?

Es una luz al final del túnel si sabemos actuar en consecuencia. A los países no les sacan de la crisis los gobiernos, les sacan las personas: los empresarios y los trabajadores en libertad.

Debemos orientar nuestras políticas a eso a que el sector público no actúe de obstáculo hacia los que crean empleo. Por ejemplo, para quitar trabas a la hora de crear una empresa en España, en estos momentos es milagroso crear una empresa en España.

- Por último, parece que le queda cuerda para seguir escribiendo libros.

Bueno (ríe), primero defendamos este y luego quizá es posible que caiga alguno más.
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