elecciones catalanas
El euro por receta y la "españolización" de la educación, dos problemas en Cataluña
lunes 19 de noviembre de 2012, 13:50h
Las elecciones catalanas llegan en un momento en el que la insatisfacción por la sanidad y la educación catalana es palpable. Recortes en los servicios sanitarios, el euro por receta, el uso del castellano en las aulas y la merma en la capacidad de decisión de la Generalitat en los contenidos de las asignaturas junto al enfado por el objetivo del ministro Wert de españolizar a los alumnos llevan al Ejecutivo catalán y a parte de la ciudadanía al enfrentamiento con el Gobierno central.
La Sanidad y la Educación han sido dos aspectos claves en la política llevada a cabo por CiU durante la última e incompleta legislatura como consecuencia de cuestiones tan “sensibles” como son, por una parte, los recortes sanitarios y el euro por receta y, por otra, por las dificultades de educar en castellano en Cataluña.
Las elecciones catalanas llegan en un momento en el que la insatisfacción por la sanidad catalana es palpable en una ciudadanía cada día más enfadada por unos recortes que, lejos de solucionar el problema, sólo han servido para agravar la ya mala situación anterior.
El problema en origen no es nuevo. La Generalitat se encuentra en números rojos desde hace años, de hecho, para justificar los recortes aplicados, la Conselleria de Sanidad presentó un informe en el que se detallaba que en los últimos años la población con tarjeta sanitaria había aumentado un 10% sin que desde la Administración se destinara una partida económica suficiente que asumiera este coste.
Resultado: despido de personal, recortes de sueldos, reducción del número de camas, medicación más barata, quirófanos cerrados, productos (como los ortopédicos) sin subvención, plantas de hospitales con un servicio muy reducido o sin él, desaparición de las urgencias en centros de atención primaria y unas listas de espera que han aumentado en un 45%. Los profesionales advierten de que hay dolencias que llevan mal los recortes, ya que el coste de solucionar sus complicaciones salen al final más caras a las ya mermadas arcas públicas.
Además, al colapso en los hospitales y al problema con las listas de espera se ha sumado la aplicación de una tasa de euro por receta, impuesto éste que ha terminado de exacerbar los ánimos de unos contribuyentes que ya se consideran suficientemente explotados y que no quieren pagar ellos la mala gestión de la administración.
Españolizar
Por otra parte, dos problemas siguen latentes en la educación catalana: el uso del castellano en las aulas y el poder de las autonomías para decidir sobre los contenidos de las asignaturas. La intención del Ministerio de Educación de solucionar de una vez estos dos asuntos ha sido objeto de polémica en Cataluña ante lo que se considera un intento de “españolización” a los estudiantes.
Así, el Educación ha anunciado recientemente que está estudiando los mecanismos legales para garantizar que se pueda estudiar en castellano en cualquier provincia española y que, por tanto, no haya discriminación en Cataluña. El aviso desde el Gobierno no sorprendió en exceso a la Generalitat ni a la sociedad catalana acostumbrados todos al eterno debate sobre la enseñanza en catalán o en castellano como lengua vehicular.
En la actualidad, el uso del castellano en los colegios de Cataluña ha quedado relegado a tan sólo dos horas a la semana a pesar de que cinco sentencias del Tribunal Supremo obligan a devolver al castellano la condición de lengua vehicular. Por ello, el departamento de Wert sigue estudiando la manera de hacerlas efectivas y que ningún alumno se quede sin estudiar en castellano si así lo desea.
Pero la polémica de verdad surgió de boca del ministro del ramo, José Ignacio Wert, cuando interpelado en el Congreso dijo textualmente que “su interés es españolizar a los alumnos catalanes y que se sientan tan orgullosos de ser españoles como de ser catalanes y que tengan capacidad de tener una vivencia equilibrada de esas dos identidades porque las dos les enriquecen”.
El revuelo en Cataluña fue mayúsculo ante el “atrevimiento” de Wert de decir públicamente que el objetivo del Gobierno era “españolizar”, pero, además, coincidía en el tiempo con la revelación de que la reforma educativa que prepara el Ministerio resta poder a las autonomías a la hora de decidir sobre los contenidos de las asignaturas. Hasta ahora el Ejecutivo central decide sobre el 55% de lo que se debe enseñar en las comunidades con lengua propia y un 65% en las que no. Con la LOMCE, se espera que aumente un 10%, es decir, que decida sobre el 65% y el 75%.
Los problemas y las críticas a Wert no se quedaron ahí. En pleno auge del nacionalismo catalán, el ministro aseguró que veía “evidencias” que relacionaban el aumento de este independentismo con el sistema educativo en cataluña. La reacción fue inmediata: el portavoz del Gobierno catalán, Francesc Homs, advirtió de que “si el Gobierno español quiere enterrar el sistema de inmersión lingüística en Cataluña” tendrá que “modificar las leyes, la doctrina del Tribunal Constitucional e Incluso la Constitución”.
El presidente del Gobierno se ha manifestado al respecto de estos dos problemas. Mariano Rajoy ha dicho que a él le parece mal el euro por receta, ante lo que el Ministerio de Sanidad ya ha dicho que va a negociar con la Generalitat y con la Comunidad de Madrid su eliminación, y ha repetido, en materia de educación, que él, lo único que quiere es "que todo el mundo se sienta catalán y español y que vaya al colegio y pueda hablar las dos lenguas sin problema". Insiste en que "las identidades no son excluyentes, sino complementarias".