Las primarias del Partido Democrático italiano
martes 27 de noviembre de 2012, 00:39h
El domingo se celebraron las elecciones primarias del principal partido de izquierdas italiano, el Partido Democrático (PD). En una jornada caracterizada por el alto índice de participación (casi 4 millones de votantes), se ha asistido a un reconfortante espectáculo para la desprestigiada clase política nacional, una señal de que, a pesar del descredito y de la avanzada de la llamada “antipolítica”, los italianos desean que la Política retome su papel y la credibilidad pérdida en la “larga noche del berlusconismo”. Y aunque será necesaria una segunda vuelta para escoger el candidato del Partido Democrático -Pierluigi Bersani y Matteo Renzi han sido los dos candidatos más votados de los cinco que concurrían a las primarias-, parece evidente que, tardíamente, la izquierda italiana ha empezado un proceso de renovación. Los dos candidatos deben entender que no basta con un simple retoque, una operación de maquillaje político, sino que es necesario refundar la izquierda italiana, superando la a sempiterna división de su clase dirigente, las inútiles luchas interinas e intestinas.
Dentro de pocos meses, los italianos acudirán a las urnas para decidir quién será el próximo jefe del Gobierno: para entonces el PD deberá seguir en su proceso de renovación, mostrándose capaz de presentar un proyecto político reformista y alternativo. Las primarias han representado un buen ejerció de democracia y su resultado debe servir para escoger candidato y consensuar programa, y no convertirse en una ocasión para sacar trapos sucios y hacer ataques personales. Tras su celebración, la izquierda italiana debe evitar una nueva fragmentación y mostrarse como fuerza capacitada para tomar las riendas del país. Los sondeos favorables de los últimos meses no deben crear falsas ilusiones: al partido aún le queda mucho trabajo y las disputas internas entre lo viejo y lo nuevo, no deben perjudicar su camino. Las corrientes internas deben representar una fuente de debate y no una lucha por cotas de poder. El voto del próximo domingo debe coronar a un líder capaz de devolverle protagonismo en la escena política nacional.
No obstante, el panorama nacional italiano sigue despertando preocupación y perplejidad: el otro grande Partido, el Pueblo de la Libertad parece inmerso en una especie de guerra fratricida, con luchas entre diversas facciones y con un Berlusconi, que aún no ha descartado presentarse en las elecciones. La gran afluencia a estas primarias, unida a los buenos resultados de las últimas elecciones municipales (sobre todo en Sicilia), convierten al PD en el favorito de las próximas elecciones: no obstante, bien se sabe que los sondeos son volátiles y de poco fiar y, sobre todo, que la opinión pública es caprichosa y variable. El futuro de Italia se decidirá en los próximos meses y los políticos no pueden obviar el creciente descontento social ni el casi absoluto desprestigio de la Casta. Como no recordar una vez más las palabras de Dante en el Canto VI del Purgatorio: “Ay sierva Italia, del dolor albergue, nave sin timonel en gran borrasca, no dueña de provincias, sino burdel”. Italia no puede seguir sin un timonel capaz de sacarla de la crisis y devolverle el prestigio que merece.