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RODRIGO CORTÉS Y ERNESTO ALTERIO, JURADO DEL XI NOTODOFILMFEST

“Internet no es un elemento discutible ni elegible en la industria del cine, sino que es la realidad”

martes 27 de noviembre de 2012, 17:18h
La XI edición del Notodofilmfest, festival online de cortometrajes de referencia, se ha inaugurado este lunes con un jurado de excepción, presidido por el cineasta Rodrigo Cortés y que cuenta, por primera vez, con un actor internacional entre sus filas, el argentino Ernesto Alterio. Cortés y Alterio han repasado con El Imparcial las claves de este certamen, pionero en su campo y que ha servido de cantera para muchos de los directores españoles que hoy trabajan en primera línea del cine de nuestro país. Por Laura Crespo
Una mala noticia para los aspirantes a guionistas, directores, productores o cualquier otra pieza de eso que se hace llamar industria cinematográfica: no hay una fórmula mágica para el éxito. Al menos así lo creen el cineasta Rodrigo Cortés y el actor Ernesto Alterio, que se han embarcado en la XI edición del veterano festival online de cortometrajes Notodofilmfest como presidente y miembro del jurado, respectivamente.

Desde que se presentara como concursante anónimo en la primera edición del festival, Cortés se ha afianzado como uno de los directores españoles de referencia, primero en el propio mundo del cine en corto y después en el largometraje con películas que han cosechado un éxito internacional incontestable como Buried o Luces Rojas. Por eso, según valora, era un “paso natural” presidir el jurado de este certamen, que entra en su segunda década con más 9.000 películas estrenadas de nuevos realizadores de 38 países, con más de 21 millones de espectadores y con la indiscutible posición de pionero en ver en la red de redes un hogar y no un arma de destrucción masiva.

“No va a quedar otra solución que la industria del cine se armonice con Internet y no se peleen, pero todavía estamos en un periodo de ajuste en este sentido”, opina Alterio quien, además de miembro del jurado es embajador de una nueva categoría dentro del festival, el Premio Jameson Triple Destilación. Risas en 30’’, con el que se reconocen las ideas más breves en clave de humor.

En opinión de Cortés, “no tiene mucho sentido discutir el tablero, sino tratar de hacer la mejor jugada posible con las fichas que hay” y, en este sentido “Internet no es un elemento discutible ni elegible, es la realidad”. El cineasta gallego señala, no obstante, que las enormes posibilidades de Internet en relación al cine, sobre todo su “capacidad de catalizar una distribución masiva muy inmediata”, no eliminan la necesidad de algunos de los mecanismos de promoción que vienen utilizándose en el cine desde hace décadas. “Una cosa es el potencial acceso que uno tiene a todo el mundo y otra cosa es que los demás quieran tener acceso a ti. Hace falta un determinado tipo de distribución que haga que la gente mire a un sitio en concreto más allá del puro azar”. Ni revolución radical del modelo ni inmovilismo absoluto, Cortés aboga por buscar una forma de estructurar la industria del cine en torno a Internet, pero advierte de que “busquemos lo que busquemos, el modelo se va a ir haciendo a sí mismo de forma natural”.

“Siempre hay una etapa de adaptación, un periodo de entreguerras en el que uno está en tierra de nadie, un momento de tensión y después una evolución natural, así que no hay mucho que discutir”, zanja Cortés.

El cine español, pseudo género mal entendido
“Siempre se ha hablado de la crisis del cine español”, señala Alterio. Cuando Internet no llegaba ni a idea abstracta en las mentes de sus creadores y la situación económica no era una preocupación cotidiana, también se cuestionaba la viabilidad del cine de nuestro país, en opinión del actor argentino. “Siempre ha sido complicado y el cine español ha sabido salir, ha sobrevivido”.

Cortés asiente. “Es sintomático como desde siempre, cuando hablamos de cine, hablamos de dinero. El noventa por ciento de las veces hablamos de lo que rodea al cine y casi nunca del cine en sí”, argumenta. Según el director y productor, “el entorno nunca es favorable”, así que “no tiene mucho sentido centrarte en la crisis porque te paraliza e incapacita”.



Los puentes que tanto Alterio como Cortés han construido con el extranjero -el primero sobre todo en su Argentina natal, el cineasta en el gigante Estados Unidos-, no han desembocado en una voluntad de copiar fórmulas para aplicarlas a la siempre renqueante industria española. Al revés. “No se pueden tomar cosas de aquí y allá porque no existe el cine español, ni el cine argentino, ni el americano. El cine español es el cine que se hace en España, no un género en sí, igual que el americano es el de Scorsese y también Colega, ¿dónde está mi coche?” asevera Cortés, quien pone el acento en “hacerte responsable de ti mismo y encontrar una fórmula propia, no adaptarte a ninguna”.

Lo que no niegan ambos ‘notodofilmfestivaleros’ es la reticencia casi instantánea de buen parte del público español ante el producto fílmico nacional. “Los franceses”, ejemplifica Alterio, “han apoyado mucho su cultura y lo sienten como algo importante, algo que en general no ocurre en la sociedad española”. “Son cuestiones históricas, culturales, de idiosincrasia de cada país, pero no sabría decir a qué se deben”, admite el actor.

“Históricamente esa actitud ni siquiera se sostiene”, alude Cortés ante esta especie de negativización del cine patrio. “En España siempre se ha hecho cine de diversos géneros y ha habido voces muy diferentes, y ahora también, lo que pasa es que es mucho más fácil cambiar la realidad que cambiar la percepción de la realidad”, afirma.

Considerado en múltiples ocasiones como parte de una nueva hornada de cineastas que poco tiene que ver con los axiomas tradicionalmente atribuidos al cine español, Cortés no es amigo de estas clasificaciones. “La gente identifica el cine español con algo muy concreto, con cuatro adjetivos, y si les gustan otras películas españolas consideran que están fuera del cine español. Llegará un momento en que habrá tantas películas fuera de eso, que ese envase se quedará vacío de contenido y habrá que inventar una nueva etiqueta con la que tratar de petrificar a otra nueva generación de cineastas”, defiende.

Por su parte, Alterio se muestra optimista con respecto al futuro del cine en un momento en el que se ha llegado a cuestionar, incluso, la pervivencia de los Premios Goya ante un cada vez más reducido número de producciones anuales. Después de trabajar en Latinoamérica, “países que han vivido también en crisis, con muchas dificultades, asegura que lo que ha primado es “la necesidad de los creadores de contar una historia” y que siempre se ha encontrado “la manera de llevar adelante una producción”.

“Creo que el cine es un instrumento maravilloso que sirve de reflejo o de espejo de la sociedad, lo siento como una necesidad humana y le veo tal importancia que claro que va a salir de esto”, opina el actor.

Hasta el 14 de febrero
Tras recibir múltiples premios en Argentina y en festivales internacionales de cine, el último trabajo de Ernesto Alterio, Infancia clandestina, llega a las salas españolas a finales del mes de diciembre. “Es una película que me ha dado muchas satisfacciones tanto profesionales como personales, porque es una historia que también me tocaba de una manera personal por mi propia historia, por el entorno en el que tuve que construir mi identidad durante la infancia”, explica Alterio. Por su parte, Rodrigo Cortés está a que alguno de los proyectos que tiene en mente tomen forma después de producir la recién rodad Gran piano, con Elijah Wood y John Cusack.

Además de sus proyectos personales, ahora están poniendo toda la carne en el asador del Notodofilmfest y manteniendo bien abiertos los ojos antes las películas que llegarán, a partir de este lunes y hasta el próximo 14 de febrero, a la sala de proyecciones virtual del certamen. Los únicos requisitos: ser mayor de 18 años y no sobrepasar los tres minutos y medio (30 segundos en el caso del Triple Destilación) al contar tu historia.

A pesar de que el cortometraje sigue viéndose en España como una carta de presentación y que en términos comerciales no es rentable para la industria, sí es cierto que el cine en corto está haciéndose fuerte en la Red, dónde la inmediatez y la brevedad imponen su ley.

“Una cosa que podemos tener por segura es que la mayoría de ellos serán dolorosos de ver, y entre ellas florecerán unas cuantas gemas que seguro que nos darán un montón ideas que plagiar en el futuro”, bromea Cortés.

Pero, ¿qué tiene que tener una pieza audiovisual para que enamore a estos dos miembros del jurado? “Que me sorprenda, que me toque de alguna manera”, afirma Alterio. Cortés busca que los cortos le generen una respuesta, sin poder enumerar las motivaciones para ello: “No existen fórmulas, hay cosas que por la razón que sea, y pueden ser razones muy diversas, resuenan dentro de uno; cuando eso sucede es muy difícil de describir pero es muy fácil de identificar”.
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