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Crítica de arte

[i]Perder la forma humana. Una imagen sísmica de los años ochenta en América Latina[/i]

jueves 10 de enero de 2013, 15:59h
La rudeza y dureza de las décadas de los 70 y los 80 en América Latina han sido abordadas en una exposición en el Museo Reina Sofía que puede visitarse hasta el 11 de marzo. Pensada precisamente para hacer pensar al visitante sobre los abusos de los derechos humanos cometidos en países como Argentina o Chile, han sido reunidas más de 600 obras entre fotografías, vídeos, instalaciones o grabaciones sonoras. Las huellas que dejó la masacre y el exterminio cometidos por las dictaduras militares en el arte y las consecuencias de vivir aquella época sobre los artistas marca la pauta del recorrido propuesto.
Perder la forma humana. Una imagen sísmica de los años ochenta en América Latina puede visitarse hasta el 11 de marzo en el Museo Reina Sofía, donde han sido reunidas más de 600 obras entre fotografías, vídeos, instalaciones o grabaciones sonoras que ayudan a comprender qué influencia tuvo en los artistas una década marcada por la violencia de dictaduras militares desbocadas y un deseo irrefrenable de los sometidos por alcanzar la libertad.

El manifiesto Hablo por mi diferencia, que consiste en una fotografía de un individuo con el símbolo de la hoz y el martillo grabada en su cara y una grabación, recibe al visitante al comienzo del recorrido. A esta instalación, firmada por Pedro Lemebel, uno de los componentes del grupo Las Yeguas del Apocalipsis compuesto también por Francisco Casas, le siguen el resto de piezas, que evidencian el activismo artístico de los años 80 en países como Argentina, Chile o Perú.

En una Plaza de Mayo inundada, frente a a Casa de Gobierno, las familias portan las fotos de los rostros de los desaparecidos, de Daniel García. Buenos Aires, 1983.


La serie de fotos con el mensaje 'No +' captadas en Santiago de Chile en blanco y negro con mensajes contra la dictadura o las tomadas en las calles de Buenos Aires que muestran a familiares de desaparecidos portando cartelas con sus rostros son algunas de las muestras de los intentos de ciudadanos y artistas por hacer oír sus quejas y lamentos. Merece la pena pararse a contemplar una instantánea de gran formato captada por Daniel García en Buenos Aires en una Plaza de Mayo inundada.

Entre las instalaciones más destacadas figura una presentada por Las Yeguas del Apocalipsis en 1989 y recreada para esta ocasión en la exposición. Consiste en un mapa de América poblado de cristales rotos de botellas de Coca Cola al que acompañan fotografías que muestran cómo fue exhibida la obra en su momento. También interesa prestar atención a la instalación Pignochet de Equipe Bruscky & Santiago, que consiste en una lápida de mármol con una inscripción que reza “Aquí yace el dictador Pinochet un general que asaltó su país a mano armada y masacró a su pueblo”. Igualmente es reseñable la instalación Lo insepulto y lo sacrificial del grupo El Periférico de Objetos de Buenos Aires, en la que este grupo de artistas muestra una caja llena de arena y rebosante de ella de la que emergen muñecos y objetos como una metáfora de los desaparecidos y del olvido.

Manifiesto Hablo por mi diferencia de Pedro Lemebel. Santiago de Chile, 1986.


Gregorio Cramer y Ral Veroni firman la obra Bienvenidos al circo, para la que se sirven de carteles de la campaña electoral de Menem en 1989 a los que añaden dibujos como zanahorias o cuernos en un ejercicio casi cómico.

Taller NN es otro de los grupos artísticos presentes en la exposición. Entre sus obras destaca la Carpeta negra compuesta por 16 serigrafías sobre papel creadas a partir de instantáneas de líderes de izquierda o de matanzas perpetradas en Perú.

Elías Adasme firma otra de las piezas reseñables: A Chile, cinco fotografías de gran formato en blanco y negro en las que el artista se hace retratar bocabajo junto al mapa de Chile o proyecta el mapa sobre su cuerpo desnudo.



La fotografía es una de las disciplinas más presentes en la exposición, en la que merecen unos minutos de atención los desnudos integrales en grupo de Gianni Mesticheli por lo iconográfico de su planteamiento al emular fusilamientos, detenciones o interrogatorios.

El cuerpo sexuado como dispositivo de activación poética y política es el protagonista de un espacio aparte en el recorrido. En este ámbito se exhibe la figuración travesti que realizan artistas como Carlos Leppe o Sergio Zevallos, cuyas fotografías son de gran crudeza.

La extensión de la muestra permite contemplar otras propuestas como las acciones realizadas en Perú por el colectivo de arquitectos los Bestias o las del grupo Ángeles Negros con su intervención Puta o Santa en la cárcel de mujeres de Santiago de Chile.

Información sobre la exposición:

Lugar: Museo Reina Sofía. Edificio Sabatini.

Fechas: hasta el 11 de marzo.

Horarios: lunes a sábado de 10:00 a 21:00 horas / domingo de 10:00 a 19:00 horas / martes cerrado.

Entrada: tarifa general 6 euros / solo exposiciones temporales 3 euros.
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