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este viernes

Largas colas contra el frío y la lluvia para venerar al Cristo de Medinaceli en Madrid

viernes 01 de marzo de 2013, 10:17h
A pesar del frío y la nieve, cientos de devotos han hecho cola en la basílica de Jesús de Medinaceli para besar el pié derecho de la imagen del Cristo, que desde esta madrugada, como cada primer viernes de marzo, ha sido bajada de su camarín para que los fieles cumplan con la tradición.
Cientos de personas han guardando fila para acceder este viernes al interior del templo del Jesús de Medinaceli de Madrid y venerar la imagen del Cristo y cumplir así con la tradición que se repite todos los primeros viernes de marzo.

Los fieles ha esperado durante horas, algunos incluso días, para besar el pie derecho de la imagen y pedir por familiares y amigos como marca la tradición, que se remonta al siglo XVII. La iglesia no cerrará hasta que todos los visitantes hayan entrado. Además, cada hora en punto desde las 0 horas hasta las 24 horas de este sábado se oficiará una misa y habrá otras en la cripta a las 17.30, 18.30 y 19.30 horas.

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Pura devoción
A pesar del frío y la nieve, cientos de devotos han hecho cola en la basílica de Jesús de Medinaceli para besar el pié derecho de la imagen del Cristo, que desde esta madrugada, como cada primer viernes de marzo, ha sido bajada de su camarín para que los fieles cumplan con la tradición. Hasta nueve días y nueve noches llevan algunos fieles haciendo cola alrededor del céntrico santuario de Medinaceli para ser las primeras en poder venerar la imagen de Jesús Nazareno, de pies descalzos, manos atadas, sotana de terciopelo morado, melena ondulada de cabello natural y corona de espinas dorada.

A pesar de las bajas temperaturas y la nieve, que este año caracterizan los días previos al primer viernes de marzo, los devotos no han dejado de organizarse en grupos para turnarse y no perder posiciones para ser los primeros en entrar a la basílica.

Aunque hoy (por este jueves), "a partir de las siete de la tarde empezará a venir más gente", ha señalado a Efe un gaditano de mediana edad que ha venido expresamente a Madrid para ver al Cristo al que lleva esperando cuatro días.

Una fila de personas muy abrigadas con bufandas, gorros e incluso mantas hacen cola en los laterales de la calle de Jesús mientras esperan, entre plásticos transparentes que los protegen de la lluvia, poder ver la escultura tallada en 1640 por encargo del Duque de Medinaceli.

Manuela Sevilla, una anciana que lleva nueve días a la intemperie para poder ser la número siete en la cola, ha dicho que el Cristo ha cumplido en otras ocasiones sus deseos y por eso viene aquí desde hace 37 años.

Las compañeras y amigas de Manuela están organizadas para llevar la espera de la mejor forma posible, duermen en una tumbona, se abrigan con muchas mantas y además, para protegerse de las heladas temperaturas han llevado consigo una estufa que las calienta.

Francisca Valero, también del grupo de Manuela, es la encargada de traer la comida para todas, tal y como ha explicado hoy bajo los copos que caían en Madrid; "voy a casa, me levanto a las cuatro de la mañana para cocinar para todas, me recogen en coche -en referencia a otra compañera del grupo que conduce- y me quedo haciendo la cola con el resto todo el día", ha relatado.

PIE DE FOTOLa mayoría de los fieles que guardan fila encogidos de frío pero "con la fuerza de la fe" piden al Cristo, al que se le atribuye la capacidad de conceder milagros, salud y que no les falte el trabajo, según han comentado la mayoría de ellos.

Otro fiel, Francisco, un madrileño que también va los viernes de todas las semanas a ver al Cristo y hoy es uno de los primeros en la cola que forman ya cientos de personas, ha comentado que tiene "muchas ganas de besar el pie derecho al Cristo y pedirle salud, que es lo realmente importante".

A todos ellos todavía les quedan horas de frío hasta medianoche para que con devoción puedan ver al Cristo y para que mañana, cumpliendo con una tradición anual, un miembro de la Familia Real visite la basílica para orar ante la imagen.

La tan venerada talla de Jesús Nazareno fue rescatada por los cristianos de manos de los musulmanes un primer viernes de marzo durante la cuaresma de 1682 y desde ese momento se ha forjado la tradición de ir hasta él ese día del año, besar su pie y pedirle por familiares y amigos.

La imagen es sacada en procesión el Viernes Santo por la tarde por la Archicofradía Primaria de la Real e Ilustre Esclavitud de Nuestro Padre Jesús Nazareno, convirtiéndose en la procesión más multitudinaria de la Semana Santa Madrileña.

Prisionera de los moros
La imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno pertenece a la Escuela Sevillana del taller de Juan de Mesa o alguno de sus discípulos. Fue tallada en la primera mitad del siglo XVII en Sevilla y llevada por los Capuchinos a la plaza fuerte de Mehdía o Mámora (Marruecos), para culto de los soldados españoles. En abril de 1681 cae prisionera de los moros, la arrastran por la calles de Mequinez, y la rescatan los Trinitarios, llegando a Madrid en el verano de 1682, donde llega con fama de milagrosa. Ese mismo año se organiza la primera procesión a la que se dice asiste el "todo Madrid", pueblo fiel, nobleza y casa real.

Desde entonces todos los años, en la gran romería del primer viernes de marzo, asiste algún miembro de la familia real a rezar al Nazareno. Debido a diversos avatares históricos, la imagen ha recorrido varias iglesias de Madrid y en los años 1936-1939 fue trasladada a Valencia, Cataluña y Francia, para terminar en Ginebra (Suiza), participando juntamente con todo el tesoro artístico español en una gran exposición de arte en el Palacio de la Sociedad de Naciones.

Terminada la Guerra Civil regresa a su iglesia de la plaza de Jesús, en Madrid, donde es visitada continuamente por sus fieles y seguidores, entre los que se incluyen miembros de la nobleza y de la Casa Real.