El pasado domingo 20 de abril unos piratas somalís secuestraron el atunero “Playa de Bakio” con 26 tripulantes a bordo. El objetivo de los secuestradores era obtener un rescate por su liberación.
La crisis se resolvió de forma pacífica el pasado sábado gracias a las gestiones “diplomáticas” que emprendió el Gobierno y que estuvieron apoyadas por el despliegue de fuerzas militares en la zona en caso de que una intervención llegara a ser necesaria.

Todas las informaciones apuntan que bajo estas “gestiones diplomáticas” se esconde el pago de un rescate que ha sido cifrado en 1,2 millones de euros.
Tres días después de la liberación, el Gobierno no quiere confirmar ni desmentir la consumación de este chantaje.