El deporte no sólo como un reto de superación personal, sino también como un modo de ayudar al prójimo. Ese es el mantra bajo el que compite Arturo Cimarra, una atleta amateur que desde hace años participa en carreras populares en las que recauda dinero para causas solidarias. Su próximo reto: 1,9 kilómetros de natación, 90 de ciclismo y 21,1 de carrera a pie ¡de una tirada!
¿Cómo empieza su aventura en el deporte solidario?Yo llevo unos seis años corriendo maratones, por lo que el atletismo ha sido la disciplina con la que empezó todo. En 2008 me propuse acabar los 42 kilómetros como un reto personal, igual que otras personas tienen otros objetivos, y logré correrlos en 4 horas y nueve minutos en Madrid. Una vez que lo terminas ya te enganchas y entonces pensé en mejorar la marca.
Por mi trabajo, conozco a muchas multinacionales y diversas empresas y, aunque en España aún está por desarrollar de forma más amplia, en Estados Unidos o Reino Unido funciona muy bien todo lo que es el 'fund racing', que consiste en recaudar fondos a través de pruebas deportivas exigentes con fines solidarios. Así es como en 2009, preparándome de nuevo para el maratón, decidí vender kilómetros.
La causa la encontré tras la muerte de un hijo de un amigo mío que falleció de leucemia y a través de la cual entré en contacto con la
Fundación Caíco. Entonces, entre mis contactos comenté el llevar los logotipos de distintas empresas en la camiseta de competición, además de la idea de vender kilómetros con una aportación mínima de entre 20 y 30 euros. Logré recaudar 8.000 euros con los que pudimos financiar un proyecto de musicoterapia en el hospital Niño Jesús de Madrid.

A partir de ese momento, todos los años tengo un reto solidario cuyas recaudaciones oscilan entre los 8.000 y los 14.000 euros. Ya en 2010, a raíz de entrar a trabajar en Mutua Madrileña, que tiene un programa de voluntariado social corporativo por el que la empresa da la posibilidad a sus empleados de presentar un reto para recaudar fondos, la cosa fue poniéndose más seria. Fue un impulso importante porque ellos harían una aportación fija y otra variable por cada empleado que fuera a animarme a mis pruebas corriendo un mínimo de 3 kilómetros.
En 2011, conocí una fundación estupenda que se llama
Menudos Corazones, que hace un trabajo magnífico con niños que padecen cardiopatías, y decidí entonces repartir lo recaudado entre ellos y la Fundación Caíco. Así, el año pasado me propuse terminar dos maratones, el de Barcelona y el de Madrid, en menos de un mes y fue todo un éxito, porque lo conseguí y además haciendo mi mejor marca personal.
¿Y le respalda alguien?Sí, tengo unos patrocinadores fijos: Scor, Page Group, Antana, Aleco y SocialyzeIt.
Una persona anónima que no tenga nada que ver con el mundo del deporte, ¿puede colaborar con alguna de tus causas?Por supuesto. Hay varias maneras: se pueden poner en contacto conmigo a través del blog "lifesworthrunning.tumblr.com" o mediante la web de
Deportistas Solidarios.
¿El deporte y la solidaridad siempre han sido un gran binomio?Sin duda. He tenido la oportunidad de conocer a Irene Villa o a Teresa Perales y son dos ejemplos. Escuchas los consejos que dan y las cosas que cuentan llenas de optimismo y positividad y te vienes arriba.
Además, a la gente que está en paro, el hacer deporte, el tener una rutina saludable para encontrarse bien y ayudar a los demás son elementos súper positivos que van a hacer que la persona que busca un empleo se encuentre mejor y le sea más fácil pasar el trago.
¿Cuál es su reto actual?Después de haber terminado seis maratones uno ya busca bajar las marcas, conocer mundo y probar otras cosas. La semana que viene participo en el medio Ironman de Calella de Mar (1,9 kilómetros de natación, 90 de ciclismo y 21,1 de carrera a pie) y ese reto, el terminarlo en un tiempo por debajo de las seis horas, lo uno a terminar otro más apenas un mes después.
Va a ser una prueba muy exigente y con la participación de algunos de los mejores triatletas del mundo, como el gallego Javier Gómez Noya o el australiano Chris McCormack.
En este caso, corro por otra causa, que es
'Por la Sonrisa de un Niño. Camboya', que ayuda a los niños de los vertederos de este país asiático, además de seguir colaborando con Menudos Corazones. Por ahora llevamos recaudados casi 4.000 euros.
¿Y para el futuro?Hombre, todo el que se dedica a esto tiene en mente un Ironman (3,86 kilómetros de natación, 180 de ciclismo y 42,2 de carrera a pie), pero ya son cosas mayores. A lo mejor me atrevo en el verano del año que viene con pruebas como Niza o Frankfurt, que son de perfil más suave que Lanzarote, uno de los más duros del mundo.
Y todo sin que sea un deportista profesional...Claro, claro. Yo tengo mi trabajo, tengo mi familia. Conciliar la vida personal y laboral con los entrenamientos y los viajes no es nada fácil. Hay domingos en los que me tengo que levantar a las 6 de la mañana para poder entrenar la bicicleta, sacarle horas al mediodía, levantarme antes entre semana para ir a nadar...
Estamos hablando de que yo, desde noviembre que empecé a preparar el triatlón, he hecho a la semana una media de 5.000 metros de natación, 25 kilómetros de carrera y otros 130 de bicicleta, que no está mal.
Y luego está el tema de las lesiones, porque el año pasado estuve seis meses parado con una fascitis brutal y fue un fastidio. Fue ahí cuando decidí dar el salto al triatlón, porque no podía correr y nadar me venía genial para seguir haciendo deporte, que es algo que necesito, la verdad.