Crónica cultural
[i]La belleza encerrada[/i], la gran exposición del verano
lunes 01 de julio de 2013, 18:29h
El cuadro en pequeño formato, desde el XIV hasta el XIX en el Museo del Prado hasta el 10 de noviembre. Después de su paso por el Teatro Real y el Auditorio Nacional de Madrid, La Filarmónica de Berlín acaba sus conciertos por España esta noche en Barcelona, en el Palau de la Música. Dirigida por Simon Rattle.
La belleza encerrada, la exposición que se puede ver en el Museo del Prado sobre la obra que pertenece al museo pero que permanece sin colgar, desvelan unos tesoros emocionantes del arte que van desde principios del siglo XIV hasta finales del XIX, desde Fra Angélico a Fortuny. El museo ha rescatado para esta muestra, elaborada de forma original y muy interesante, 281 obras de pequeña dimensión, preciosistas y que hacen que el espectador busque en ellas el tesoro.
Diecisiete salas ordenadas de forma cronológica, de entre las cuales, las dos primeras y las dos últimas, son de un espectacular belleza y calidad artística. El recorrido se acerca a las obras italianas, francesas, de los Países Bajos y termina con artistas españoles, magnificas obras del siglo XIX. La exposición empieza por los temas religiosos típicos de la Edad Media, para abrir paso en las salas centrales a los temas mitológicos, se sigue el recorrido por un acercamiento a las ciencias naturales, los retratos, las naturalezas muertas, los paisajes. Algunas obras están enmarcadas en la pared, que tan solo deja que espectador vea un trozo. Tal es el caso de El rapto de las sabinas, de Amico Aspertini y Guido Aspertini, de 1467.
Cuadros de gran importancia como la delicada Piedad de Roger van del Weyden, en la que se puede ver como el rostro de la virgen se posa sobre el de su hijo muerto, La Anunciación de Fran Angélico y la Mesa de los pecados Capitales, de El Bosco, sobresalen en las primeras salas.
Velázquez, Rubens, Luca Giordano y Tiépolo son algunos de los artistas cuyos cuadros aparecen a continuación, hasta que llegamos ya a una de las últimas salas, enteramente dedicada a Goya. Magnífico artista que mostró su genialidad en el pequeño formato, el Prado posee grandes obras. Una de las que causó mayor admiración en la exposición fue el de La duquesa de Alba y su dueña, en el que las dos mujeres aparecen en movimiento y en el que se ve el rostro de la dueña de cara, frente al de la duquesa que se esconde tras una espesa melena.
En la última sala, un diminuto Fortuny que representa a una mujer desnuda sobre la hierva corona esta magnifica exposición que se puede visitar hasta el 10 de noviembre.
Además, la Filarmónica de Berlín que ha estado estas últimas noches ofreciendo conciertos en Madrid en el Teatro Real y el Auditorio Nacional de Madrid, clausura esta noche su gira por España en Barcelona, en el Palau de la Música. Dirigida por Simon Rattle, esta noche ofrece en su programa el Requiem de Gabriel Fauré, que interpretará con el Orfeo Catalá, y la Segunda Sinfonía de Robert Schumann.