Este miércoles, a las 17 horas, el presidente del Patronato del Teatro Real, Gregorio Marañón, y su director general, Ignacio García-Berenguer, han comparecido ante los medios para hacer público el acuerdo que la comisión ejecutiva del coliseo madrileño acababa de tomar en relación al nombramiento de un nuevo director artístico.
Desde el pasado lunes, todas las quinielas daban ya como ganador al candidato finalmente elegido por la comisión ejecutiva del Real,
Joan Matabosch, director artístico del Liceo desde 1997, aunque haya tenido que esperarse hasta hoy miércoles para que el nombramiento tuviera carácter oficial. Por eso, lo primero que ha querido hacer
Gregorio Marañón ha sido pedir disculpas por el retraso y por lo que ha calificado como el “galimatías que se ha formado en estas 48 horas”. Añadía, al respecto, que la ópera es el templo que acoge todas las pasiones y que, probablemente por eso, siempre “parece que aquí las cosas no pueden salir con el normal sosiego” con el que los cambios se producen en otros ámbitos. En todo caso, Marañón ha querido dejar claro que todo lo que subyace en los acuerdos de la comisión ejecutiva se debe al sentido racional y que el proceso de selección de un nuevo director artístico se había iniciado con total normalidad tres meses antes. Durante este periodo se habían estudiado las diferentes candidaturas presentadas con sus correspondientes proyectos artísticos y, finalmente, el acuerdo al que hoy ha llegado el órgano competente ha sido el de la incorporación con carácter inmediato del director del Liceo, Joan Matabosch.
La excepcionalidad del
nombramiento, por tanto, no reside en el proceso o el nombramiento sino, a todas luces, en que el contrato con Matabosch, que tiene una duración de seis años, prevé su incorporación inmediata, aunque también la colaboración que resulte necesaria del nuevo director artístico del Real con su antigua casa hasta que le encuentren un sustituto en la misma. En todo caso, después de una semana de declaraciones, presuntas injerencias políticas y cruce de comunicados, que arrancaron el mismo día en el que Mortier apareció en una entrevista de
El País haciendo pública su enfermedad y mostrando su malestar porque no se le estaba teniendo en cuenta para nombrar a su sucesor, era de esperar una inmediata respuesta que zanjara tanto desasosiego.

Lo que precipitó, por tanto, el nombramiento fue la intención declarada por Mortier de no esperar para irse del Real hasta el final de su contrato si el candidato elegido no era de su agrado. Nombró en concreto a tres candidatos con los que no tenía intención de seguir trabajando a su vuelta de Alemania, donde está siendo tratado del
cáncer que le obligó a pasar por el quirófano este verano, y uno de ellos era, precisamente, Matabosch. Por eso, Marañón argumentaba esta tarde que la salida de Mortier no puede verse, en ningún caso, como un despido, sino que había sido tomada desde el respeto a lo que
Mortier había afirmado no sólo en
El País, sino en distintos ámbitos. La comisión ejecutiva ha tenido que tomar la decisión de que Matabosch se mude al Real de un día para otro en coherencia, por tanto, con sus propias declaraciones, porque el Real, en palabras del presidente del Patronato, no podía permitirse un vacío de poder ni estar al arbitrio de las posibles decisiones finales de Mortier, a quien, por supuesto, ha deseado todo lo mejor en este difícil trance por el que está pasando y con un reconocimiento expreso a la enorme importancia de su figura en el mundo de la ópera a nivel internacional y su trabajo en Madrid durante estos últimos cuatro años.
“Me sorprendería que a Gerard Mortier le sorprendiera” ha respondido Marañón a las preguntas acerca de cómo tomaría el director belga el nombramiento de Matabosch para que le sustituya en el cargo ya en el principio de la presente temporada, es decir, sin esperar a su anunciada vuelta a finales de noviembre.
En lo referente a las acusaciones lanzadas por Mortier en la mencionada entrevista de que en el Real no habían tenido en cuenta a sus candidatos porque sólo se iba a considerar que los mismos fueran españoles, Marañón ha afirmado que la nacionalidad nunca puede ser un criterio artístico. “El arte no es una cuestión de nacionalidad. Igual que no se busca un candidato español tampoco se excluye a un director artístico porque lo sea”. En este sentido ha insistido, asimismo, el director general,
Ignacio García-Berenguer, explicando el proceso que se inició hace más de tres meses fijando los parámetros y las condiciones para acceder al mismo: amplia y consolidada proyección internacional; que hubiera dirigido un teatro de características similares al Real; plena dedicación al puesto y que continuase con el proyecto ya programado. De la valoración de las candidaturas y de sus proyectos artísticos se decidió que el mejor candidato era Matabosch, profesional de reconocido prestigio internacional, y que, en palabras de García-Berenguer, supone una grandísima aportación para el teatro.
A la espera de si el acuerdo adoptado esta tarde zanja por completo el vaivén de esta última semana en el Real, el teatro de la Plaza de Oriente inaugura este sábado la nueva temporada con el estreno de
El Barbero de Sevilla y un nuevo e inesperado director artístico.