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ENTREVISTA AL PRESIDENTE DE LA Confederación de Sociedades Científicas Españolas

La comunidad científica, aunque "escéptica", no da “el partido por perdido” ante los Presupuestos Generales

miércoles 25 de septiembre de 2013, 18:20h
Entre el escepticismo y la esperanza se mueve la comunidad del I+D español ante la aprobación este viernes en el Consejo de Ministros de los Presupuestos Generales del Estado para el próximo año. El Ministro de Economía, Luis de Guindos, anunció un incremento de la partida de investigación para paliar la crítica situación por que atraviesa el sector, una promesa que, según asegura el presidente de la Confederación de Sociedades Científicas Españolas a El Imparcial, se ha tomado con cautela. "Hasta ahora el trato que se ha dado a nuestro oficio no ha sido el adecuado; no tenemos ninguna razón para pensar que va a cambiar de la noche a la mañana", asegura. Por Laura Crespo
A dos días de que el Gobierno apruebe en el Consejo de Ministros los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para el próximo año, la ciencia española se mueve entre el escepticismo y la tan instintiva esperanza cuando lo que está en juego es la supervivencia. Obviamente, no se han dado cifras, pero el ministro de de Economía y Hacienda, Luis de Guindos, adelantó a finales del mes de agosto que la partida de I+D+i será “prioritaria” en los presupuestos de 2014. Lo que parecía sonar de fondo es que la investigación no sufrirá nuevos recortes o que, incluso, podrían superarse los 5.562 millones presupuestados para el presente ejercicio.

Aún así, la comunidad científica no baja la guardia y sigue elevando sus demandas al Parlamento para asegurarse de que el dinero “se ponga en los capítulos en los que hace falta”. Así lo ha asegurado a este diario el presidente de la Confederación de Sociedades Científicas Españolas (COSCE) y miembro del colectivo Carta por la Ciencia, Carlos Andradas, quien muestra su recelo a las promesas de De Guindos. “No damos el partido por perdido, ni mucho menos, y ojalá nos sorprendan y presenten un presupuesto en la línea de lo que estamos reclamando, pero al mismo tiempo somos bastante realistas y escépticos”, explica Andradas y señala a la trayectoria pasada como indicativo del futuro inmediato. “Si hasta ahora el trato que se ha dado a nuestro oficio no ha sido el adecuado, no tenemos ninguna razón para pensar que va a cambiar de la noche a la mañana, pero estamos esperando”.

Desde mediados de septiembre, el colectivo Carta por la Ciencia defiende en reuniones con los distintos grupos parlamentarios, un programa de cuatro puntos a tener en cuenta a la hora de diagnosticar las necesidades del I+D+i y fijar su partida presupuestaria para 2014: una recuperación de los niveles de financiación pública existentes en 2009, la eliminación de los actuales límites a las tasas de reposición de empleo público en el sector, la dotación de recursos suficientes para el Plan Estatal de Investigación 2013-2016 y la creación definitiva de de la Agencia Estatal de Investigación. “Nuestro objetivo es el de intentar crear un consenso parlamentario, a ser posible con un pacto escrito y firmado, de compromiso con estos cuatro puntos”, explica Andradas. “Queremos que, si por alguna razón en estos presupuestos no se atiende a estas peticiones, haya un compromiso por parte del resto de los grupos de que, cuando esté en su mano, ellos pondrán en marcha estos cuatro puntos”, precisa. Tras sus reuniones, PSOE, IU y UPyD han expresado su intención de apoyar sus demandas.

El “truco” del Gobierno
Encabezando la lista de las demandas de Carta por la Ciencia, a la que ya se han suscrito más de un centenar de organismos, institutos y centros de investigación de toda España, la necesidad más evidente en un contexto de austeridad y recortes como el actual: más dinero.

La asfixia económica de la ciencia de nuestro país ha quedado más que evidenciada en grito de socorro que el gigante de la investigación española tuvo que emitir antes de verano. Las cuentas del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) no podían cubrir si quiera las necesidades básicas de su actividad y, de no recibir ayuda –una que ya se inyectó en forma de 104 millones de euros adicionales y otra que no termina de llegar-, moriría en el último trimestre del año.

¿Cómo es posible? ¿Por qué la investigación nacional roza el coma cuando el Gobierno se enorgullecía hace poco menos de un año por haber amortiguado casi hasta la nada el tijeretazo en la partida de I+D+i para 2013? Más que el ‘cuánto’, la cuestión es el ‘dónde’.

Cuando a finales de 2012 se presentaba el presupuesto de investigación pública para el presente año, había sorpresa: de los 5.633 millones que se destinaron a la partida en 2012 se pasaba en 2013 a 5.562 millones, un recorte mínimo comparado con otras áreas. Sin embargo, en un nivel más profundo de las cuentas del Gobierno se veía la ‘trampa’: aunque el montante era similar, se había recortado hasta un 14 por ciento en los capítulos del 1 al 7, es decir, en las subvenciones, y se había aumentado el presupuesto del capítulo 8, el de los créditos, un dinero que las instituciones receptoras tienen que devolver y que, de no consumirse en el ejercicio, vuelve a las Arcas del Estado.

“Intentaron maquillar las cifras y nosotros mismos les advertimos de que con ese presupuesto no había suficiente para las necesidades básicas, no se podría mantener el CSIC abierto ni hacer las convocatorias de proyectos de investigación”, señala Andradas, quien cree que “se aplicaron los recortes pensando que aguantaría y se está viendo que no es así”.

Por eso, la comunidad científica arranca sus demandas pidiendo más dinero, sí, pero para los capítulos 1 a 7. Los impulsores Carta por la Ciencia ven “factible” llegar en los próximos años a los niveles de financiación de 2009, una cifra que nos aproximaría al promedio europeo del 0,6 por ciento del PIB de inversión pública en I+D. Desde el citado año, el gasto en subvenciones ha caído desde 4.276 millones de euros a 2.267 millones, por lo que se pide para la recuperación real del sector un incremento anual de 636 millones hasta 2016.

“Esa cantidad es, desde luego, menos de lo que ha fluctuado en otros años el presupuesto de I+D+i; no estamos hablando de tantísimo dinero, lo que estamos diciendo es que se ponga en los capítulos que hace falta”, defiende Andradas, quien asegura que emprender sus acciones justo antes de la aprobación de los PGE no es casual. “Ya nos sabemos los trucos del Gobierno, lo hemos visto otros años y no nos sirve”, insiste en su demanda de destinar el incremento anunciado por De Guindos a subvenciones y no a créditos. “Cosas como la del año pasado sirven sólo para salvar la cara, para poner una cantidad de dinero que saben que no se va a ejecutar, es lo mismo que ponerlo para figurar”, denuncia.

Otras necesidades
Además de fondos económicos, la ciencia española precisa con urgencia de recursos humanos. Con los actuales límites en las tasas de reposición de empleo público en el sector del I+D+i, las plantillas en los centros de investigación están quedando diezmadas y con una edad media sumamente elevada. Por un lado, según denuncia el colectivo Carta por la Ciencia, se están sucediendo del orden de 100 jubilaciones anuales en cada institución sin que esos puestos se ocupen, por lo que los equipos ven reducido drásticamente su personal. Por otra parte, no se está dando un relevo generacional, por lo que va a haber “un salto, una laguna muy grande de cara al futuro”, advierte Andradas.

En el tercer punto de sus peticiones, el colectivo pide una especial atención a una partida de, según consideran, “valor estratégico”: el Fondo Nacional. Con un carácter transversal a todo el sistema de I+D+i, de este fondo dependen las convocatorias de los proyectos de investigación anuales, de recursos humanos y de algunas infraestructuras, entre otras. “Queremos hacer hincapié en que de ese incremento presupuestario que se prevé, debe dirigirse una parte a ese Fondo Nacional, a esa partida que afecta a todo el sistema y no a una institución concreta”, explica el presidente de COSCE.

El último llamamiento de los investigadores no es más que “una demanda de que se cumpla la ley” con la creación definitiva de la Agencia Estatal de Investigación, un organismo encargado de la gestión plurianual de todos los fondos de investigación que, según la Ley de la Ciencia de 2011, debería haberse puesto en marcha hace más de dos años pero que aún sigue sobre el papel, “dormida en algún cajón o en algún departamento ministerial”. El objetivo de este organismo, que funciona en muchos países, es administrar el presupuesto aprobado por el Parlamento en base a criterios científicos y no de conveniencia política, que, según Andradas, “es lo que ocurre o ha ocurrido muchas veces en nuestro país”

La “comodidad” del recorte
Según el presidente de COSCE y miembro de Carta por la Ciencia, el sector de la investigación ha recibido un “trato comparativamente peor”. Andradas asegura que la partida de I+D+i ha sufrido recortes “muy por encima” de todas las grandes partidas y lo atribuye a dos razones con un común denominador: los plazos nada inmediatos que rigen el sector.

“Por un lado, los efectos de los recortes en investigación se ven a largo plazo, es una cosa relativamente fácil o cómoda de recortar porque no tiene una repercusión social mediata, como sí lo tienen por ejemplo los recortes en educación o sanidad”, expone. “Por otra parte, los sucesivos gobiernos, y en concreto el actual, tienen un interés o una visión excesivamente utilitaria de la ciencia”, opina.

Para Andradas, la política entiende la ciencia en términos de rentabilidad económica, una visión complicada puesto que el retorno monetario de la investigación “requiere de una estructura económica y empresarial que ahora mismo no tenemos”. Además, el también profesor de Matemáticas de la Universidad Complutense de Madrid, asegura que el sobresaliente papel que actualmente tiene España en ciencia básica puede verse perjudicado al no gozar esta investigación de una rentabilidad económica inmediata.

Con la mirada puesta ya en el Consejo de Ministros del próximo viernes, los investigadores están a la espera de comprobar los frutos de su iniciativa. Quieren agotar la vía parlamentaria que han elegido como base de su lucha, pero las cifras de los PGE pueden abrir nuevos caminos. “De momento no nos hemos metido en otro tipo de movilizaciones; vamos a ver qué pasa, a estudiar los presupuestos en cuanto los publiquen y a hacer una valoración para ver cómo procedemos”, avanza Andradas.
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