www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

entrevista a julia navarro

"[i]Dispara, yo ya estoy muerto[/i] es una novela compleja que invita a la reflexión"

martes 01 de octubre de 2013, 18:32h
Animada por el éxito de ventas cosechado con las cuatro novelas que ha publicado, además de por su oficio de escritora, Julia Navarro vuelve a las librerías con Dispara, yo ya estoy muerto, un libro en el que relata la historia de dos sagas familiares con la historia de finales del siglo XIX y el siglo XX como telón de fondo de un argumento en el que las vidas cotidianas de sus personajes y la razón de su existencia son los protagonistas.
Le han preguntado insistentemente por el contenido histórico y político de su novela, pero usted se apresura siempre a aclarar que los verdaderos protagonistas son sus personajes. ¿Acaso no ha calado el mensaje?
Los lectores han entendido perfectamente que es una novela de personajes y de sus pequeñas historias. No he querido hacer una novela histórica ni tampoco sobre el conflicto árabe-israelí para empezar porque el libro concluye en 1948, es decir, antes de que se forme el estado israelí. Tampoco he querido escribir una novela política, sino sobre cómo las decisiones de otros afectan a la vida cotidiana de las personas.

De modo que el argumento tiene un componente filosófico, es decir, se pregunta por el porqué de la vida que nos ha tocado vivir.
Exactamente. Es una novela costumbrista y con un aire bastante orteguiano, en el sentido de que trato de plantear cómo las circunstancias marcan la vida de las personas. Es una novela sobre los conflictos de unos personajes a los que les toca vivir un momento determinado.



¿Cómo contribuyen esos conflictos históricos a la configuración de los personajes?
Igual que como nos afectan a todos. Vivimos en un contexto histórico determinado que tiene una influencia directa en nuestras vidas, al igual que la situación geográfica o la religión que profesamos. Con todo eso tenemos que bregar por la vida, aunque haya cosas que podamos cambiar por voluntad propia. De cualquier forma, ese pack con el que nacemos marca nuestra existencia. Depende de qué lado nazcas, tus circunstancias son unas u otras. Lo que he tratado de abordar en la novela es cómo las cosas que suceden tienen una repercusión en las vidas de mis personajes. Si escribiéramos sobre la crisis actual, hablaríamos de la quiebra de Lehman Brothers pero, sobre todo, de la repercusión que tiene sobre la gente.

¿La labor de documentación le ha resultado difícil?
He aprendido mucho. Por ejemplo, conocía las consecuencias de la I Guerra Mundial a través de la visión europea, pero no de la de Oriente Próximo. He ahondado más en ese aspecto, al igual que en lo que significaron las grandes persecuciones de los judíos. También he aclarado mis ideas sobre el conflicto árabe-israelí.

¿Su novela tiene un carácter didáctico?
Quizá lo tiene, pero no era el propósito. Es verdad que hay algún lector que me lo dice, pero lo que hago es pintar el retrato de una época, desde un punto de vista costumbrista.



¿Uno de sus propósitos era lograr que el lector empatizara con los personajes?
Eso es lo que he intentado, que los lectores se sientan identificados con las dos sagas de las que hablo en el libro. No es una novela de buenos y malos.

La vicepresidenta del Gobierno dijo en la presentación de la novela que había sufrido leyéndola. ¿Acaso sólo recurriendo al sufrimiento podemos sensibilizarnos?
Es una novela dura y compleja en la que no se hacen concesiones.

¿Compleja?
Sí. Me refiero a la estructura y a los personajes, algunos de ellos muy poliédricos. Es decir, no es una novela que invite exclusivamente al entretenimiento. Espero mucho más de ella, es una novela para la reflexión.

¿La concibe como un paso más en su evolución literaria?
Sí, empecé esa evolución con Dime quién soy, con la que hice un punto y aparte.

¿Por qué ese punto y aparte?
En la editorial se asustaron cuando les dije que iba a escribir Dime quién soy porque no sabían que acogida iba a tener. Soy una persona que voy cerrando etapas y tenía la necesidad de escribir algo distinto. Eso es lo que hice entonces y lo que he hecho ahora. Quiero seguir explorando y cambiando.

¿Tiene entonces preferidos?
Todos mis libros me han dado alguna alegría. El primero, por la acogida que tuvo no sólo en España, sino también en el resto del mundo. El segundo porque fue una prueba después del éxito del primero y el tercero porque planteaba una posición muy clara en contra del fanatismo. Con la línea que he planteado en el cuarto y este último me siento más cómoda.

¿Es su novela más profunda?
Es la más compleja. Es la que más me ha costado escribir por la cantidad de personajes que he manejado. Ha sido un reto.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios