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investigación de siete hospitales y del CNIC

Un fármaco de menos de dos euros reduce la gravedad del infarto de miocardio en un 20%

viernes 04 de octubre de 2013, 15:42h
La colaboración entre los servicios sanitarios de siete hospitales españoles e investigadores del CNIC ha permitido comprobar que la administración precoz de metopropol, un medicamento de bajo coste, a 270 pacientes con infarto redujo la superficie cardiaca afectada.
La agencia SINC informa de que la administración precoz de metopropol, un fármaco de menos de dos euros, reduce la gravedad del infarto de miocardio en un 20 por ciento. Así lo ha desvelado una investigación de siete hospitales españoles e investigadores del CNIC.

Después de dos años de ensayo clínico en 270 pacientes, el proyecto METOCAD-CNIC ha tocado a su fin. "Sus resultados esclarecen que la administración precoz de metopropol, un fármaco de bajo coste, durante un infarto, reduce un 20% el daño sufrido por el corazón".

Las conclusiones del trabajo, publicadas este mes en la revista Circulation, fueron presentadas este jueves por los cardiólogos Carlos Macaya, del Hospital Clínico San Carlos; y Borja Ibáñez, del CNIC –ambos autores del estudio–, así como por el director general del centro, Valentín Fuster. El metopropol, un medicamento “sin interés comercial, que ya está exento de patente”, como explica a SINC Ibáñez, se utiliza desde hace más de 30 años para tratar la hipertensión arterial y otras enfermedades cardiovasculares. “Con menos de un euro y medio somos capaces de reducir las consecuencias del infarto, los reingresos y, muy posiblemente, el índice de mortalidad”.

“Con menos de un euro y medio somos capaces de reducir las consecuencias del infarto, los reingresos y, muy posiblemente, el índice de mortalidad”. “Pensábamos que era un fármaco que podía dar mucho más de sí. En un principio hicimos un estudio en animales y vimos su eficacia en la reducción del daño ocasionado por el infarto”, señala el médico del CNIC.

Cuando una persona sufre un accidente cardiovascular, la rapidez de actuación determina su evolución, ya que cuanto más se tarda en realizar una angioplastia –apertura de la arteria coronaria ocluida–, la superficie cardiaca afectada será mayor. “Cuanto más músculo se necrosa, más probabilidades hay de que el paciente sufra efectos a largo plazo”, indica Ibáñez. Por ello, los pacientes, elegidos aleatoriamente, recibieron metopropol de forma intravenosa inmediatamente tras el diagnóstico del infarto, durante el traslado en ambulancia o nada más llegar al hospital.

Los individuos tratados “tendrán menos insuficiencias cardíacas posteriores y, por tanto, menos intervenciones”, destaca el cardiólogo. Según los científicos, esta reducción se traducirá en un enorme ahorro económico para los hospitales. Los autores aseguran además que esta estrategia podría utilizarse en todo el mundo por su gran beneficio clínico, bajo coste y accesibilidad universal.

Aunque ya se conoce que el medicamento reduce el daño por isquemia y por perfusión, los investigadores aún están evaluando cuál es el mecanismo de acción de esta terapia. La aplicación obligatoria del metopropol en los servicios de urgencias también tendrá que esperar, pues aún no está incluido en las guías de protocolo actuales y por tanto su aplicación depende del juicio del médico. “Será necesaria la realización de un ensayo clínico más numeroso a nivel internacional para que llegue a ser obligatorio”, afirma Ibáñez.
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