www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Crítica de cine

[i]Gravity[/i]: Sandra Bullock, como un chihuahua en una secadora

domingo 06 de octubre de 2013, 12:17h
El estreno de Gravity este fin de semana ha sido uno de los más esperados de la temporada, después de que la cinta de Alfonso Cuarón se presentase, con muy buena acogida, en diversos festivales como los de Venecia y San Sebastián.
Aunque, en un principio, estaba previsto que la pareja de astronautas protagonista del último trabajo del realizador mexicano Alfonso Cuarón fuera la formada por Angelina Jolie y Robert Downey Jr., ambas estrellas declinaron finalmente participar en el proyecto por diferentes razones, tanto de agenda como de dinero. Después de ver la estupenda interpretación de George Clooney y, especialmente, de Sandra Bullock, seguro que ninguno de los responsables del filme ha echado de menos a los actores en quienes habían pensado al inicio.

En todo caso, es Sandra Bullock quien se lleva la mayor parte del protagonismo de este filme –todo un regalo para la actriz a punto de cumplir los 50-, que consigue que el espectador se meta con ella en el papel, incluso en el pesado traje de astronauta que viste durante casi todo el metraje y en el que ella misma dice sentirse “como un chihuahua en una secadora”. La actriz norteamericana da vida a la doctora Ryan Stone, una prestigiosa ingeniera que ha recibido un entrenamiento intensivo de seis meses para poder llevar a cabo una delicada misión en el espacio, que consiste en reparar unos sistemas del telescopio Hubble. Se trata, por tanto, de la primera incursión en el espacio de Stone, y Cuarón, autor asimismo del guión junto a su hijo Jonás, le ha buscado un compañero veterano para que la guíe y proteja, Matt Kowalsky, curtido astronauta en su última misión antes de retirase, a quien interpreta George Clooney con esa tranquila solvencia a la que nos tiene acostumbrados.

El guión es bastante sencillo y no busca contar historias enrevesadas ni entretenerse en diálogos para los que, en todo caso, no hay mucho tiempo. Traza, eso sí, el perfil psicológico de los personajes, más en concreto, el de la doctora, porque su pasado, como ocurre también en la vida de cualquiera, será fundamental para entender las decisiones que se verá obligada a tomar cuando llegue el momento. Lo realmente original de la cinta es, sin duda, la forma en la que el director lo cuenta: fundamentalmente a través de cuidadísimas e impactantes imágenes, es decir, cumpliendo con la máxima del cine de calidad, que presupone que todo aquello que necesita de muchas explicaciones con palabras va en contra de lo que el cine es en esencia. Gravity es, fundamentalmente, un espectáculo, en el mejor sentido del término. Una combinación de imágenes y sonidos mezclados con pericia que se coronan con la guinda de una gran interpretación, lo que da como resultado una experiencia diferente que provoca en nosotros, humildes espectadores, la sensación de encontrarnos dentro de la historia, flotando en el espacio, sufriendo la falta de oxígeno que experimenta la doctora Stone y la angustia de estar durante los primeros minutos del metraje – los mejores sin lugar a duda – girando sobre si misma como una peonza descontrolada, completamente sola, perdida en la ingrávida inmensidad. Es tan autentica la sensación que más de uno lamentará no haber entrado en el cine bien pertrechado de Biodraminas. Igual que habrá a quien se le quiten para siempre las ganas de soñar con un viaje espacial.

James Cameron, que ayudó con su tecnología y asesoramiento a Cuarón en el complicado y ambicioso proyecto, ha dicho de la cinta que es “la mejor película jamás hecha en el espacio” y es esto último, la referencia al espacio como concepto absoluto, en lo que radica parte de su originalidad, porque la mayoría de cintas espaciales se desarrollan dentro de las naves desde las que atisbamos el exterior, mientras que en Gravity, desde el principio, vemos al grupo de astronautas que está a punto de ser “atacado” por una brutal lluvia de basura espacial formada por trozos de satélites y estaciones espaciales, trabajando fuera, a la vez que luchando contra la ingravidez. Y, además, con un telón de fondo de inmensa belleza, que Cuarón sabe mostrar con una veracidad que sorprende. Hasta que ese bello y silencioso entorno se convierte en un lugar extremadamente peligroso del que hay que salir. Pero, por supuesto, no es tan fácil volver a la Tierra. No se trata, sin embargo, de una clásica película de acción. De hecho, la acción como tal, funciona realmente bien sólo durante los primeros veinte minutos. Después, poco a poco, la misma decae e, incluso, pierde fuerza, a pesar de que la protagonista aún tenga que enfrentarse a diversos contratiempos – esos sí, de lo más clásicos – si quiere salvar la vida.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios