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el "carcelero de amstetten"

Fritzl: "No soy un monstruo, podría haberlos matado a todos"

miércoles 07 de mayo de 2008, 10:29h
Josef Fritzl, detenido por haber encerrado a su hija en un sótano casi un cuarto de siglo y tener con ella siete hijos, dice no ser un "monstruo" porque tuvo la posibilidad de matar a sus víctimas sin ser descubierto y no lo hizo. Esa sería la síntesis de unas declaraciones que Fritzl habría hecho a su abogado, Rudolf Mayer, para ser publicadas, asegura hoy el diario sensacionalista "Österreich", tras afirmar que ha podido acceder a esa entrevista.

"Podría haberlos matado a todos, entonces no hubiese pasado nada. Nadie me habría descubierto", cita el diario a Fritzl.

El rotativo señala que Fritzl, un técnico electricista hoy jubilado y de 73 años, ha criticado a la prensa por informar arbitraria y parcialmente sobre él: "No soy un monstruo", dijo. Recuerda que el 19 de abril él mismo decidió sacar del sótano y llevar al hospital a Kerstin, de 19 años, su hija-nieta, debido a su grave estado de salud, precisamente para salvarla.

Kerstin nació en el calabozo subterráneo, construido por Fritzl en el sótano de su vivienda de la localidad de Amstetten, a 130 kilómetros de Viena, para mantener a su hija en cautiverio, y vivió allí, sin luz natural, hasta el día en que su abuelo-padre la sacó, en estado inconsciente.

Fue la aparición en el hospital de esta joven, que en ninguna parte estaba registrada ni tenía papeles y presentaba un cuadro clínico extraño, lo que alertó a las autoridades austríacas y llevó finalmente a descubrir el peor caso de abuso e incesto que se conoce en Austria.

Denuncia de su hija
Por su parte, Elisabeth Fritzl, podría denunciar a su padre para que la indemnice por mantenerla secuestrada durante 24 años y por violarla en repetidas ocasiones, razón por la que tuvo siete hijos con él, según informó su abogado, Christoph Herbst.

Herbst dijo que está considerando exigir una indemnización a Fritzl, quien tiene registradas a su nombre cuatro o cinco propiedades inmobiliarias, para compensar a sus víctimas. El hombre, de 73 años, mantuvo a su hija Elisabeth y a tres de sus hijos en común en un zulo sin ventanas situado bajo la vivienda familiar. Los otros tres hijos, otro murió al nacer, vivían con él y con su esposa.

"Existe la posibilidad de reclamar una indemnización por el cautiverio y el daño que ha sido infligido mediante éste", dijo Herbst a Reuters en una entrevista. Aunque las posesiones de Fritzl también tienen deudas adjuntas, por lo que no está claro cuánto dinero tiene en definitiva, agregó. "Ahora se trata de evaluar sus circunstancias financieras. ¿Tiene verdaderamente alguna riqueza para que valga la pena iniciar los procedimientos?", indicó.

Herbst dijo que tuvo la impresión de que la familia que sufrió el cautiverio tenía una relación cariñosa cuando les conoció. "Mi experiencia con la familia fue muy positiva. Viendo la manera en que se tratan unos a otros, es realmente muy cariñosa, están abiertos unos a otros y juegan juntos", explicó.

Reunidos por primera vez desde hace más de una semana, Elisabeth Fritzl, cinco de sus hijos y su madre, Rosemarie, están siendo atendidos en un hospital en Amstetten, a unos 130 kilómetros al oeste de la capital, Viena.

"Si uno ve a la familia con sus propios ojos, le hace sentir mucho mejor que ver todo el caso en teoría y desde lejos," dijo.

El caso salió a la luz cuando la mayor de los hijos de la relación incestuosa, una joven de 19 años, enfermó gravemente y fue llevada al hospital hace más de dos semanas. La joven continúa en un coma artificial y necesita de respiración asistida, según su médico.

Un bebé murió poco después de nacer y Fritzl, quien también tiene siete hijos con su esposa Rosemarie, quemó sus restos en una caldera. Los fiscales están investigando a Fritzl por violación, incesto, coerción y la muerte del bebé.
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