Impulsan el "Centro sobre Cultura, Investigación y Protección del Paisaje".

Este lunes ha tenido lugar en
“Coto de Castilleja”, provincia de Valladolid, la firma del convenio entre la Universidad de Valladolid y la
Fundación José Ortega y Gasset-Gregorio Marañón en un acto de toma de posesión académica por parte del rector de la
Universidad de Valladolid. “Teníamos ya un convenio y lo que hacemos en renovarlo”, ha explicado
José Varela Ortega, presidente de la Fundación, quien ha explicado que “ya llevamos muchos años haciendo actividades con ellos”.
La Fundación José Ortega y Gasset-Gregorio Marañón ha creado, en colaboración con un grupo de instituciones y empresas privadas, un
“Centro sobre Cultura, Investigación y Protección del Paisaje” desde donde impulsar, con un enfoque multidisciplinar, el desarrollo de actividades vinculadas al
paisajismo, la arquitectura, la jardinería y la restauración.
Tras la firma del convenio por parte de
Alfredo Pérez de Armiñán, director de la Fundación Ortega-Marañón, y el
rector de la Universidad de Valladolid, Marcos Sacristán Represa, Pérez de Armiñán ha destacado la importancia para la Fundación de la adquisición de la finca “Coto de Castilleja” gracias a la generosidad de Varela Ortega y de su familia, ya que es histórica y de orígenes mozárabes y “es lógico que un lugar de estas características sea un
ámbito de referencia de patrimonio cultural, paisaje y arquitectura”. Asimismo, el director de la Fundación ha querido “dedicar un recuerdo a José Ortega y Gasset, una de las grandes figuras intelectuales de nuestro país que tiene una de las páginas más hermosas sobre el paisaje que se han podido escribir nunca”.

Por su parte, el
rector de la universidad de Valladolid se ha mostrado muy satisfecho de haber fraguado una “colaboración estable del estudio del patrimonio cultural y paisajístico” y se ha mostrado convencido de que abre la vía a desarrollar otras líneas complementarias “como la de la historia en general y la del derecho”. “Es una enorme satisfacción para mi haber tenido un papel mínimo en el afianzamiento y reforzamiento de estas relaciones por razones institucionales (porque para la Universidad es un honor reforzar el vínculo que tiene con nombre tan ilustres como Ortega o Marañón), y personales (porque para mi supone el cumplimiento de una ilusión personal). “
Revivir la presencia de Ortega para la Universidad y el mundo cultural español es algo muy gratificante”, ha explicado Sacristán en declaraciones a EL IMPARCIAL. “Va a ser muy importante para los profesores pero también para los alumnos de posgrado y doctorado”, ha afirmado el rector.
También
el alcalde de Mayorga, Alberto Magdaleno, se ha mostrado convencido de que este proyecto “
puede hacer que Mayorga se convierta en una referencia académica y cultural, y eso es un privilegio”. Pero no sólo eso, también ha manifestado su optimismo al albergar la posibilidad de que aumente el número de visitantes “que no sólo van a venir a formarse, sino también a conocer el patrimonio de Mayorga y sus aspectos etnográficos”. Asimismo, Magdaleno ha afirmado que “el hecho de que se instale aquí la Fundación Ortega-Marañón con un proyecto que va a hablar de paisaje y arquitectura rural puede crear una conciencia que puede evitar que muchos pueblos tengan su patrimonio en las condiciones en las que lo tienen”.
En cuanto al proyecto académico,
Antonio López Vega, subdirector del Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gasset (IUIOG), ha explicado que “tenemos en la cabeza la tradición que sigue la familia Varela Feijóo pero también la raigambre marañoniana, ya que Gregorio Marañón visitó en numerosas ocasiones a su buen amigo José Ortega y Gasset en esta finca”. Así, López Vega ha adelantado que se organizarán
congresos, seminarios y jornadas “con la firme vocación de que este Centro sobre Cultura, Investigación y protección del Paisaje se convierta en un referente nacional e internacional de estudios sobre el paisaje y el patrimonio cultural subrayando nuestra vocación de compromiso con Tierra de Campos”. Y una pieza fundamental de este proyecto “que se va a convertir en medular en el Instituto universitario, es la biblioteca que albergará y que incluirá volúmenes, algunos del siglo XVI, de arquitectura, paisaje y jardinería” de renombrados arquitectos e intelectuales, según ha explicado López Vega.
Lección inaugural del profesor Darío Álvarez
Durante el acto,
Darío Álvarez, profesor de Composición del paisaje en la Universidad de Valladolid, ha sido invitado a impartir una lección inaugural titulada
“Jardín, paisaje, tiempo y memoria” y que ha querido dedicar a José Varela Feijóo, “arquitecto y agricultor a quien conocí siendo yo estudiante”. Álvarez ha explicado a los asistentes que “si no hay pasión, el conocimiento científico no sirve para nada”.
Jardín Ryoan-Ji, en Kyoto
En ella ha analizado con detalle uno de los jardines más bellos del mundo: el Ryoan-Ji, en Kyoto. Diseñado en 1499, encierra un bosque en parte natural y en parte artificial con un estanque, una isla de las tortugas y otros elementos naturales en contraposición a un muro edificado con arcilla que encierra un espacio algo mayor que una cancha de tenis y que alberga 15 rocas de origen volcánico elegidas por sus características y dispuestas de tal manera que envuelven al espectador. Las rocas parecen moverse de derecha a izquierda abriendo un arco y teniendo como referente, a través del muro, lo que ocurre en el exterior frente a la abstracción que representan dichas rocas.
Según la técnica utilizada, los jardines se construyen a partir de los muros y hacia dentro y construyen la idea del tiempo, según ha explicado Álvarez. “
En este jardín nada ha variado desde 1499, las rocas se lavan cada día y el tiempo permanece detenido, el tiempo avanza en el exterior”, ha insistido. Tanto es así, que en el interior “no hay escala ni dimensión, el hombre no puede pisar el jardín ni establecer una escala, les inito a que, si lo visitan, se sienten durante una hora delante de este jardín y entenderán los principios fundamentales del zen: la ausencia y el vacío enmarcado”.
Así pues, en 1499 habían descubierto cómo definir esa idea del espacio vacío. “
El Ryoan-Ji es un paisaje sin escala, fuera del tiempo a lo largo de varios siglos sin un mínimo cambio y fue diseñado para que los budistas se sentasen delante y consiguiesen la abstracción absoluta y llegar a la nada”, ha concluido el profesor de la Universidad de Valladolid.
Monumento a los veteranos de Vietnam, en Washington
Al otro extremo del mundo ha dirigido sus ojos y su explicación Álvarez para analizar al detalle el Monumento a los veteranos de Vietnam ubicado en Washinton (EEUU) diseñado por la arquitecta estadounidense Maya Lin. “
Parece una cicatriz en el suelo, un corte que hace que el espectador se vaya enterrando mientras recorre una grieta bordeada por un muro de granito gris que hace que vaya descendiendo, creando una falsa línea de horizonte, y se sienta dentro de la tierra mientras lee los nombres de los caídos en la guerra de Vietnam”, ha descrito Álvarez para los asistentes, quien además ha añadido que esta obra “introduce al espectador en esa fisura de la memoria”.
Transferencia del conocimiento
Para terminar su exposición, el profesor ha explicado que dirige un grupo de investigación con el que ha explorado nuevas vías como el Camino del Cid o uno de sus últimos trabajos, “intenso y emocionante”, acabado el pasado mes de septiembre y que surgió a raíz de la
instalación de un colector en Ávila. Al excavar, encontraron un cementerio judío y
destruyeron 100 tumbas para colocar el colector. Cuando Álvarez llegó con su equipo de investigación las tumbas ya habían sido vaciadas y el colector ubicado en su lugar definitivo y sólo quedaba un muro que delimitaba el convento. Decidieron entonces que se imponía mirar hacia fuera porque el muro recortaba el perfil de la muralla de Ávila y podía incorporar con superposiciones de significados Ávila, la muralla cy el antiguo emplazamiento del cementerio.
Fue así como se decidieron por diseñar un jardín a pequeña escala cerrado por un muro negando el paisaje exterior y el jardín conmemorativo debería mirar hacia la ciudad de Ávila. El resto sería un túmulo con lo restos de las tumbas vaciadas y todo orientado en la misma dirección. También serían incorporados dos miradores con carácter ritual simbólico para mirar a la ciudad a través del jardín por ese muro del fondo. “Lo más complicado fue la negociación con la comunidad hebrea, que nos marcó criterios muy estrictos para enterrar los restos y eso suponía una gran responsabilidad”, afirmaba Álvarez antes de explicar que se decantaron por un túmulo rectangular pegado al muro para colocar los restos de los antiguos judíos. Al final lograron crear un paisaje con losas y piezas de estela que envuelven el túmulo y definen la
“imagen de la desolación y el recuerdo de la ausencia”, en palabras de un importante rabino que visitó el proyecto. También supone la superposición de tiempos y memorias: el tiempo en el que existió el cementerio, en el que estuvo desaparecido y en el que ha emergido al exterior. Así fue como “devolvimos a Ávila un acuerdo con la Historia que está presente de una manera callada, sin aspavientos”.
Centro sobre “Cultura, investigación y protección del paisaje”
El “Coto de Castilleja” es sin duda un paraje de enorme belleza paisajística en que que se albergan edificaciones de alto valor constructivo y arquitectónico en torno a la iglesia mozárabe del siglo X de Santa María de Castilleja. Desde este lugar excepcional se vislumbra una parte llamativa e importante de la historia propia de Castilla y León y la comarca del Cea.
“Coto de Castilleja” es una finca rústica de 406 hectáreas situada a la ribera del Cea, entre los municipios valalisoletanos de Mayorga y Castrobol.
Esta zona ha tenido su importancia a lo largo de la Historia y en él encontramos restos paleolíticos y el asentamiento de un castro prerromano. En la Edad Media se construyó un castillo para la Reconquista con su iglesia del siglo X de estilo visigótico que se conserva en la actualidad. Se enmarca en un entorno propio de Tierra de Campos caracterizado por la horizontalidad. Zona cerealista atravesada por ríos de escaso caudal como el Cea, Valderaduey y el Sequillo.
Las edificaciones llaman la atención por su calidad constructiva y antigüedad. La vivienda principal data del siglo XVIII y es un conjunto constructivo compuesto de capilla (reconstrucción de una iglesia de estilo visigótico, vivienda de dos plantas y torreón de tres alturas.
Lugar de encuentro de intelectuales
Con la presencia de
Doña Soledad Ortega y Don José Varela Feijóo, “Coto de Castilleja” se convirtió en un lugar casi de parada obligatoria para muchos intelectuales de la época, generalmente con motivo de desplazamientos que éstos realizaban al norte de España. José Ortega y Gasset fue testigo directo de este singular paraje en varias ocasiones entre los años 1947 y 1954. Gregorio Marañón, amigo de Ortega, encontró sosiego entre las choperas de esta finca a su regreso a la España de Franco desde Lisboa y, posteriormente, en 1959, tal y como aparece reflejado en diversos artículos de prensa publicados con posterioridad.