GAZA O EL BÚNKER
martes 22 de enero de 2008, 21:04h
Un millón trescientas mil personas malviven en el corredor de Gaza. No tienen, electricidad, ni agua ni abastecimientos. Casi todos ellos pasan hambre, están aislados; no pueden comunicarse con Israel ni con Cisjordania. Pocos países en el mundo hay donde la miseria, la violencia y la falta de esperanzas se desplieguen con tanta intensidad. Pocas regiones donde el paro, la falta de servicios sanitarios, la enseñanza y la educación estén bajo mínimos.
Lo malo del caso es que no hay esperaza alguna de que las cosas varíen y de que Israel y Cisjordania lleguen un día a dialogar con los radicales islamistas que controlan el lugar entre otras razones porque los islamistas no quieren: Tienen el loco proyecto de ganar una guerra que tienen perdida de antemano.
No hay día sin que caiga sobre las zonas fronterizas con Israel un cohete de hechura artesanal pero no por ello menos letal. No hay día tampoco sin que Israel responda a estos ataques y se produzcan víctimas, por lo general, civiles y numerosas. Cada entierro se convierte inevitablemente en un acto de propaganda que desemboca en más cohetes, más violencia, más odio.
Todos los intentos realizados por las potencias occidentales y por el propio gobierno israelí para lograr mediante conversaciones abiertas o secretas, un estatuto pacífico, han fracasado.
Los dirigentes de Israel y opinión pública han tirado la toalla: con Gaza, dicen, no hay nada que hacer. La última razón está en los tanques.
Lo malo del caso es que la propia población, hambrienta, desesperada, piensa exactamente lo mismo y no parece dispuesta a encontrar una salida a la situación. Sólo muerte y guerra parece que esperan a los habitantes de Gaza.
Apenas algunas organizaciones no gubernamentales humanitarias trabajan con enormes dificultades en Gaza e intentan evitar que esta catástrofe empeore. Y como todo lo malo puede empeorar a nadie le extrañaría que en cualquier momento Tsahal, el temible ejército de Israel entre a sangre y fuego en todo el territorio y se produzca una matanza en el bunker sin que la a la opinión pública internacional le importe un bledo. En aquel desgraciado lugar están concentradas las condiciones para que todo empeore todavía. Un puñado de fanáticos dirige o malgobierna el bunker, los dirigentes de Hamas pretenden hacerse con Cisjordaia y convertir Gaza en una Esparta islámica irreductible que a su vez convierta todo los territorios ocupados palestinos en una colonia, otra colonia. A eso destán dispuestos a oponerse los israelíes y sus aliados. Cada dia que pasa la situación empeora. No hay remedio ni esperanza.
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Periodista
ALBERTO MÍGUEZ es periodista
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