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crítica de ópera

Renato Palumno regresa con Rossini al Teatro Real

viernes 15 de noviembre de 2013, 10:20h
El Stabat Mater de Rossini ha protagonizado la segunda cita del ciclo Las Noches del Real, que ha tenido lugar este jueves y podrá volver a escucharse el próximo sábado 16 de noviembre.
Renato Palumbo, uno de los directores italianos más destacados de su generación, regresó anoche al coliseo madrileño, después de las representaciones de Tosca en la temporada 2010-2011, para ponerse de nuevo al frente de la Orquesta Titular del Teatro Real, Orquesta Sinfónica de Madrid. Y lo ha hecho en una velada sinfónica y coral dedicada a una de las escasas composiciones religiosas de Gioachino Rossini, el Stabat Mater. Con frecuencia se ha criticado a este tipo de obras del maestro italiano por su falta de seriedad y, en el caso concreto del Stabat Mater, por sus excesos operísticos. El propio Rossini se “excusaba” diciendo que él había nacido para la ópera bufa y se defendía, al mismo tiempo, alegando que las escribía guiado por un sentimiento religioso sincero. “No mucha destreza, pero bastante sentimiento”, resumía el maestro sobre este tipo de composiciones que lo alejaban de “su especialidad”.

El encargo para componer el Stabat Mater le llegó al compositor italiano durante un viaje a España en 1831. El diácono Manuel Fernández Varela albergaba el deseo de tener un manuscrito que pudiera rivalizar en fama y prestigio con la obra de Pergolesi, pero a Rossini pareció seducirle poco el encargo. Por eso, pidió a su amigo Giovanni Tadolini que compusiera tres de los nueve números de la obra, estrenada en el Convento San Felipe del Real de Madrid el Viernes Santo de 1833. Sin embargo, cuatro años más tarde, fallecido Fernández Varela, el manuscrito de la obra fue vendido – en contra de lo acordado entre el diácono y el compositor – a un editor de París, y Rossini se apresuró a recuperar la partitura para evitar que alguien pudiera llegar a descubrir que la misma no era enteramente suya. Cuando lo consiguió, volvió a componer aquellos números que entonces escribió Tandolini, así como el maravilloso y rotundo “In sempiterna saecula” final.

La versión definitiva de la obra, estrenada con enorme éxito en París el mes de enero de 1842, fue interpretada anoche en Madrid durante la segunda parte de la velada que finalizó con varios minutos de aplausos dirigidos, especialmente, al Coro Titular del Teatro Real, Coro Intermezzo, a las órdenes de su director, Andrés Máspero, así como al maestro Renato Palumbo. También, a las voces solistas: la soprano estadounidense Julianna Di Giacomo, la mezzosoprano sueca Ann Hallenberg, el tenor español Ismael Jordi y el bajo ruso Dmitry Ulyanov. Por supuesto, merecido reconocimiento a la orquesta, que durante la primera parte de la velada había interpretado en el escenario la “Sinfonia su temi dello Stabat del célebre Rossini”, compuesta expresamente por Saverio Mercadante para preceder a una interpretación del Stabat Mater en Napolés en 1843. Y después, justo antes del entreacto, la Sinfonía nº 104 en Re mayor, “Londres” de Franz Joseph Hayden, estrenada el 4 de mayo de 1795 en el King’s Theatre de la capital del Reino Unido y con la que el compositor austriaco, “padre de la sinfonía”, logró uno de sus éxitos más relevantes.
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