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En la FRONTERA

Gracias, señores obispos

domingo 24 de noviembre de 2013, 09:00h
El pasado miércoles a las once de la mañana un viento imprevisto por algunos abrió varias ventanas en la sede de la Conferencia Episcopal Española, en la madrileña calle de Añastro. Un viento inspirador que llego a los obispos reunidos en Asamblea Plenaria y que hizo que los prelados eligieran a José María Gil Tamayo como nuevo Secretario de la Conferencia Episcopal Española.
Mucho se ha escrito estos días sobre la figura del nuevo Secretario General, incluso por aquellos que días antes ponían en duda su capacidad. Desde esta modesta columna quiero afirmar que en estos momentos en los que se encuentra la Iglesia española, el Espíritu Santo ha sabido actuar y ha indicado a nuestros obispos quien es la persona más capacitada para llevar adelante la difícil tarea del “aggiornamento” de la Institución.

Conozco a José María, perdón por la familiaridad, desde hace muchos años. Me une con él una gran amistad y no me importa que se note. Hemos compartido muchas vicisitudes. Ha sido mi mejor consejero en situaciones personales graves y ha tenido siempre la palabra oportuna. Es un hombre que se ha hecho y crecido en circunstancias algunas veces adversas. Un hombre siempre obediente a todos sus superiores y con la sonrisa siempre dispuesta, aunque algunas decisiones no le agradaran. Por eso, con su experiencia, podrá trasladar su bonhomía al despacho de la calle Añastro.

La Conferencia Episcopal Española debe de estar de enhorabuena y la primera prueba ha sido la conferencia de prensa ofrecida por Gil Tamayo, el pasado viernes, con motivo del final de los trabajos de la CII Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española. El nuevo Secretario General ha criticado los “cuchillos” instalados en la valla de Melilla como “una muestra más de la cultura de descarte”. ”Soy hijo de inmigrante en Alemania y no se puede atentar a la vida de unas personas desvalidas que buscan mejoras en su vida”, dijo José María Gil Tamayo que manifestó también que “el inmigrante no es un peligro, es alguien con una riqueza que aporta a la construcción social del país”.

También el nuevo Secretario General respondió a preguntas que se le hicieron sobre el aborto y Gil Tamayo fue muy claro sobre el tema: “El aborto no es un derecho. El aborto es un problema grave, especialmente para quien lo sufre, doloroso, trágico, con situaciones comprensibles pero que en ninguna manera justifican la eliminación de una vida humana”.

Gracias, señores obispos. Las ventanas deben seguir abiertas.